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Querido pueblo salvadoreño:

Querida juventud salvadoreña!

Nos reunimos hoy para celebrar y reflexionar sobre el sentido que debemos darle a este 194 aniversario de nuestra independencia.

Cómo aprender del camino que hemos recorrido hasta hoy como nación, lo que hemos logrado y lo que debemos hacer todavía.

Sé que todos coincidimos en que no basta con el homenaje, necesario y muy merecido a nuestros próceres, sino que ese tributo  debe estar profundamente marcado por nuestro accionar para hacer realidad los sueños de quienes fundaron nuestra patria.

Por supuesto, lo primero es recordar y honrar a los próceres de nuestra patria, mujeres y hombres valientes, que se atrevieron a desafiar las ataduras de su tiempo y realizaron una gesta por el futuro.

Antonia Arce de Lara, María Feliciana Miranda, María Felipa Aranzamendi, José Matías Delgado, José Simeón Cañas, Manuel José Arce, los hermanos Aguilar, Pedro Pablo Castillo, Santiago José Celis, abrieron caminos para nuestro pueblo.

La República que soñaron significó la búsqueda de un nuevo orden social, cultural, económico y político en el marco de una Centroamérica unida.

En nuestras manos tenemos no solo el legado de la gesta independentista, sino también el recorrido de todas las luchas históricas de nuestro pueblo por alcanzar una democracia integral.

El 15 de septiembre de 1821, cuando patriotas como el presbítero y doctor José Matías Delgado, firmaron el acta de la emancipación política de Centroamérica, se proyecta hoy con mayor fuerza y nos llama a trabajar unidos por alcanzar nuevas y grandes conquistas por El Salvador.

Ese deseo de seguir avanzando está reflejado en el lema de estas fiestas cívicas: Es Tiempo de Unidad, Valor y Esperanza.

Creo firmemente que debemos asumir con valentía la oportunidad de trabajar unidos por los cambios que nuestro país necesita y enfrentar los desafíos con esperanza.

Y es cierto que tenemos razones para sentirnos orgullosos de ser herederos de las luchas por construir un país diferente, que se expresa en todo lo que hemos construido en estos 194 años de independencia, y en el nuevo camino emprendido con los Acuerdos de Paz de 1992.

Pero también es verdad que luchamos todavía por superar una mala herencia: la pobreza y la exclusión del desarrollo que golpea a miles de familias salvadoreñas, así como el analfabetismo para una parte de nuestra población.

Recuerdo que cuando comenzamos el primer gobierno del cambio, en 2009, teníamos en el país  casi el 18 por ciento de adultos que no sabían leer ni escribir y nos propusimos cambiar esa dolorosa situación.

Desde joven me he preguntado ¿Qué  puede significar independencia para un compatriota analfabeta, viviendo en pobreza, excluido del desarrollo?

Para mí, independencia es romper las cadenas  de la ignorancia, levantar la frente en alto, es luchar sin descanso por una vida digna para todos.

Independencia es construir El Salvador próspero, educado y seguro que nos hemos propuesto en nuestro Plan Quinquenal de Desarrollo.

Solo así construyendo el Buen Vivir lograremos que cada salvadoreña y salvadoreño se sienta verdaderamente independiente.

Nuestro compromiso es seguir con un gobierno austero, eficiente y eficaz en la administración de los recursos que disponemos, enfocados en las prioridades.

Con un reducido presupuesto, pero con la participación de miles de voluntarios, especialmente jóvenes, hemos logrado reducir en más de seis puntos el analfabetismo.

¡Vamos a batallar para declarar a El Salvador libre de analfabetismo!

En el tema económico, estamos creando mejores condiciones para mayor inversión, que contribuirá al crecimiento y estamos ya generando nuevos empleos, sacando a cada vez más personas de la pobreza.

Y un día como hoy, de fiesta por la independencia, llamo a los empresarios a invertir en nuestro país, a que miren a sus compatriotas y piensen en un mejor destino para ellos. Ese es un acto de patriotismo que nuestro noble y emprendedor pueblo merece.

En este mes cívico tenemos la buena noticia de la entrada en vigor del FOMILENIO II, un programa que incluye la realización de proyectos que van a desatar la inversión privada en nuestro país, con el principal objetivo de contribuir a la reducción de la pobreza a través del crecimiento económico y desarrollo social.

El logro de FOMILENIO II es muestra de la buena salud de nuestra política exterior, de la confianza que genera el manejo transparente de los recursos  y de la sólida relación de mi gobierno con el sector privado del país.

Mi gobierno no descansará en la ejecución y ampliación de los programas sociales que tantos beneficios han traído a nuestra población.

En los últimos años miles de jóvenes han mejorado sus posibilidades de empleo y su capacidad de ingresos con el Programa de Atención Temporal al Ingreso – PATI, además de la realización de más de mil proyectos municipales.

Actualmente se desarrollan otros como el bono educativo urbano, el Programa de Fortalecimiento de Gobiernos Locales y recientemente hemos lanzado un nuevo Programa de Emprendimiento Solidario que será implementado en 21 municipios.

En cuanto a educación, estamos avanzando en nuestra meta de elevar progresivamente la calidad y cobertura educativa. Este año 1.4 millones de estudiantes han sido beneficiados con los paquetes escolares, incluyendo por primera vez a los de bachillerato.

Además continuamos con el Programa de Alimentación Escolar, el Vaso de Leche y estamos impulsando el uso adecuado de las nuevas tecnologías con el programa Una Niña, Una Niño, Una Computadora, muy pronto vamos entregar otras 10 mil nuevas computadoras.

Me satisface ratificar que mantendremos los subsidios al gas, la electricidad, el transporte, y otros que tanto ayudan a aliviar la carga económica de las familias salvadoreñas.

Esa es una forma de distribución con justicia de la riqueza que creamos todos y, sin duda alguna, de hacer más independiente a nuestro país.

Saludamos a los pueblos centroamericanos con los que compartimos esta historia de lucha y libertad.

Está demostrado que Centroamérica tiene una tradición integracionista. Nuestro Gobierno reconoce esa característica de nuestros pueblos, por eso estamos impulsando la integración como un medio que potencia el desarrollo y el bienestar de nuestra región.

Asumimos la Presidencia del SICA en este segundo semestre de 2015, con el compromiso de fortalecer y consolidar una agenda estratégica.

El Salvador centra su labor en tres áreas prioritarias: Seguridad Democrática, Unión Aduanera, enfocada en la facilitación de comercio, Gestión Integral del Riesgo y Cambio Climático.

Definitivamente, los retos internacionales requieren una Centroamérica unida. Debemos realizar acciones comunes que nos permitan concretar el cumplimiento de estas tres áreas prioritarias.

Querido pueblo salvadoreño:

Han pasado casi dos siglos desde las luchas de independencia.

La tarea ahora es seguir trabajando por consolidar un nuevo proyecto de nación que incluya en sus beneficios a todo el pueblo salvadoreño,  con una visión fundamentada en el diálogo y el entendimiento bajo el azul y blanco de nuestra bandera.

Esta visión es parte de la independencia que hoy celebramos, la madurez de la democracia que hemos alcanzado en nuestro país.

Les pido que pongamos lo mejor de cada uno para el bienestar de nuestro pueblo, como lo hemos hecho con nuestra lucha por la independencia, por los Acuerdos de Paz, ahora contra la delincuencia, el crimen, la pobreza, la exclusión y la desigualdad.

Sigamos el ejemplo cívico de nuestros próceres, con compromiso, valentía y la lucha constante de justicia y amor hacia nuestra patria.

Es tiempo de Unidad, Valor y Esperanza.

Que Dios bendiga a El Salvador.

¡Feliz día de la independencia patria!