Print Friendly

La escena no puede encerrar mayor simbolismo: bajo un mismo techo, 10 de los firmantes de los Acuerdos de Paz del 16 de enero de 1992 se juntan frente a una multitud con una rosa blanca en la mano, 24 años después de la firma del histórico documento en el Castillo de Chapultepec, México.

Dos están en la memoria viva de los presentes: Schafick Handal, líder histórico del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), y el doctor Abelardo Torres, miembro de la comisión negociadora del gobierno de entonces, ambos ya fallecidos.

De todos, uno logró después alcanzar la presidencia de la república, Salvador Sánchez Cerén, luchador social y ex comandante guerrillero, quien tiene la grandeza de espíritu de juntar nuevamente a los antiguos adversarios bajo el manto de la paz.

“En el año 2016 aún conservamos la misma esperanza que nos embargaba al firmar los Acuerdos de Paz en 1992”, dijo en un emocionado discurso durante el acto oficial de conmemoración en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), de la capital, este sábado 16 de enero.

Y también la misma convicción:

“Como firmante de los Acuerdos de Paz, sigo sosteniendo que su esencia fundamental es promover una sociedad respetuosa de las ideas, abierta al diálogo y al debate permanente, que fomente la participación social”, expresó.

Tales enseñanzas cruzaron las fronteras y marcaron un hito en el largo y azaroso camino histórico de la especie humana.

“Hoy, los Acuerdos de Paz son un legado a la humanidad de cómo resolver los conflictos. Debemos sentirnos orgullosos de este aporte”, afirmó el líder de la nación a la multitud reunida en CIFCO, que siguió su discurso con emocionados aplausos.

Sus palabras fueron respaldadas por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en un mensaje enviado en una filmación desde la ciudad de Nueva York, sede del máximo organismo mundial.

“Hace 24 años el pueblo de El Salvador demostró el poder de la paz, ustedes demostraron al mundo como un proceso integrador podía sacar al país de la guerra, pese a la existencia de diferencias profundas y un trágico legado de conflicto”, manifestó.

“Debemos aprovechar ese espíritu para que en El Salvador las generaciones futuras disfruten del regalo de la paz que tanto ustedes como el mundo entero celebramos hoy”, subrayó el Secretario General de la ONU.

El presidente Sánchez Cerén abundó sobre el asunto:

“Con la firma de los Acuerdos de Paz nuestro país se ganó el respeto y reconocimiento internacional por haber tenido la valentía y la sabiduría de poner fin a una cruenta guerra a través del diálogo y la negociación”, dijo.

“Fue un proceso complejo, que para muchos parecía imposible; sin embargo, el enorme sacrificio y el anhelo de paz y libertad de todo un pueblo abrió las puertas a una nueva etapa para la reconciliación y la unidad nacional”, agregó.

El estadista recordó también a un pasado al cual aseguró la nación no volverá.

“Hoy -afirmó-, como Comandante General de las Fuerzas Armadas, pido perdón a las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos, a sus familiares, y les reafirmo mi compromiso que hechos como esos jamás se repetirán en nuestra historia.

“No volverán las prácticas autoritarias en el ejercicio del poder, y velaremos por las obligaciones del Estado con la verdad y la justicia y el perdón.

“Garantizaremos la continuidad del diálogo, la tolerancia y la concertación como bastiones fundamentales en nuestra cultura democrática”, declaró.

Es la misma convicción que garantizó el éxito de las difíciles negociaciones que se prolongaron ocho años, en medio del cruento conflicto armado.

Este sábado 16 de enero, en medio de la alegría de la conmemoración, se fortaleció el espíritu de la reconciliación y la unidad nacional, sin que nadie desconociera los riesgos que enfrentan.

“Hoy más que nunca es vital para asegurar el futuro de nuestro pueblo, que haya una búsqueda de soluciones consensuada, sincera y constante, a los grandes problemas que enfrenta nuestro país”, subrayó el Presidente.