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Amigos de la prensa

Permítanme  decirles que en la residencia de la presidencia hemos abierto un espacio cada quince días donde desayunamos y hemos desayunado especialmente con niñas y niños, ahí estuvo presente el Consejo Consultivo y lo que ellos decían es, que ellos lo que quieren es que se les escuche para elaborar las políticas, que las políticas no surjan solo de los análisis técnicos, sino también de cómo perciben ellos la realidad de su vida.  Y no solo los escuchamos nosotros, sino que a través de Canal 10 pudieron llegar a todo el país y escucharlos, y  ellos también pudieron observarse.

Creo que es importante el tema de la participación, pero especialmente tomar las opiniones de esta niñez, de esta juventud que tienen grandes oportunidades, pero también tiene grandes retos y que esos retos nos corresponde a las instituciones del Estado, a justicia, a la Asamblea Legislativa, al Ejecutivo  y a toda la sociedad, asumir esos compromisos.

Sabemos  que las dimensiones han sido señaladas de las deficiencias que existen todavía, han sido señaladas también todo lo que se ha construido en estos 25 años, en la que a partir de la Convención sobre Derechos del Niño se ha trabajado y  ha caminado. Pero lo decía el presidente del CONNA, aquí hay un tema de fondo, que es el tema cultural, el tema cultural que es una transformación que inicia desde la familia, que permita a la niña y el niño encontrar un nuevo entorno.

Hemos conversado también con los niños y niñas retornados, ver sus lágrimas del sufrimiento que han tenido en ese recorrido, muchos de ellos lo han hecho por la necesidad de reunificarse con su familia y al trato que tienen en ese tortuoso camino es de violación a sus derechos, de no tomar en cuenta sus derechoso.

Hemos también conversado con niños abandonados del ISNA, impresionantes, pero también como las distintas organizaciones de la sociedad civil, también trabajan en la atención a estas niñas, niños abandonados, les están creando un nuevo entorno, un entorno de felicidad.  Y también hemos conversado con niños y niñas que también han infringido la ley y están sometidos a condenas, también con ellos hemos conversado.

La sociedad presenta una infinidad de retos, por ello yo agradezco a la UNICEF la presentación de este informe, que es un informe basado en datos, cuyo objetivo que nos presenta una salida también, una salida que implica compromiso o sea, este es un día de celebración, de conmemoración, pero la conmemoración implica reflexión y implica compromiso, y eso es lo que estábamos ahora acá, asumiendo esos compromisos; sabemos que no son fáciles, se necesitan recursos, necesitamos hacer crecer la economía, necesitamos las mejores formas de convivencia en las comunidades que están asediadas por la violencia y tenemos que avanzar hacia una educación de mayor calidad y seguir avanzando en la reforma de salud, en todos los campos que hemos dado pasos importantísimos, pero eso es lo que nos debe de permitir para bregar este nuevo reimpulso.

Por eso yo me  siento muy honrado y feliz por dirigirme a todos ustedes en esta fecha tan especial. Quiero expresar nuestro cariño y felicitaciones a las niñas y niños de El Salvador y el mundo en la celebración del 25 Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño.

Perdona que yo estoy entre los que felicita a Unicef, Jonathan, pero permítame felicitarles también y a los 192 países que hemos ratificado la Convención de los Derechos del Niño, un verdadero logro de nuestras naciones por garantizar y promover los derechos y el bienestar de las niñas y niños.

En representación del Gobierno y el pueblo salvadoreño, agradezco esa dedicación de UNICEF, por el bienestar y los derechos de la niñez a nivel mundial y a todas las instituciones, a todo el Estado, como a la sociedad civil, que también trabajan por el bienestar de las niñas y los niños.

Felicito también el trabajo que realiza el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CONNA), para garantizar el disfrute, ejercicio a los derechos de las niñas, niños y adolescentes de El Salvador. Conozco el trabajo, las grandes dificultades, es importante tener un legislación, pero a veces se legisla y no se piensa en los recursos para hacerlo adelante y el CONNA ha surgido con esa deficiencia, que poco a poco ha ido superando, pero fundamentalmente ha encontrado esa fuerza que tiene la sociedad, con toda la participación de la sociedad civil y las instituciones del Estado ha logrado avanzar en garantizar los derechos y el disfrute y ejercicio  de los derechos de las niñas y niños y adolescentes en El Salvador.

En este 25 aniversario reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando por garantizar los derechos y mejorar la calidad de vida de la infancia de nuestro pueblo.

Las conquistas de nuestras grandes metas, como la seguridad, la justicia y la igualdad, tiene como principal motivación el deseo de construir un futuro de oportunidades para los más pequeños.

En nuestro gobierno las estrategias y líneas de acción en pro de la niñez, son coherentes con los principios que fundamentan la Convención sobre los Derechos del Niño, es decir, la no discriminación, la dedicación al interés superior del niño, el derecho a la vida, supervivencia y desarrollo y el respeto por los puntos de vista de los niños y niñas.

El Salvador fue uno de los primeros países en firmar y ratificar la Convención en 1990.

La ratificación ha significado un avance importante dentro del proceso de consolidación de un Estado de Derecho en nuestro país, especialmente a partir de la Firma de los Acuerdos de Paz en 1992.

Durante estos años hemos realizado en nuestro país importantes avances, especialmente en cuanto a la institucionalidad para la promoción y defensa de los derechos de la niñez.

La creación del Sistema de Protección Integral  de  la  Niñez  y Adolescencia, el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y  Adolescencia  (ISNA), el  Consejo  Nacional de  la  Niñez  y  de  la  Adolescencia  (CONNA), así como las  Juntas  de  Protección  a nivel  departamental entre otros órganos y entidades son importantes logros en este camino que hemos recorrido.

Ahora en El Salvador, los derechos de los niños y niñas se conciben como derechos inherentes a la dignidad humana, a partir de políticas que establecen medidas de protección y garantía de los derechos humanos, especialmente en cuanto a educación, salud y protección social.

Como nos indica la Convención, concebimos a la niña y al niño como individuos y miembros de una familia y una comunidad, con derechos, responsabilidades apropiadas para su edad y su madurez.

La edad no es motivo ni condición para ser discriminado o excluido, por lo tanto la niñez salvadoreña merece vivir y desarrollarse con dignidad.

Es por ello que afirmamos que la promoción, respeto y garantía de los derechos, así como el cumplimiento de responsabilidades acompañan el camino hacia un Buen Vivir y al desarrollo humano que identifica nuestro Gobierno.

La comunidad internacional ha apoyado y seguido con mucha atención nuestro proceso salvadoreño de democratización y construcción de una sociedad de derechos, incluyente y equitativa, lo que ha contribuido para que nuestro país haya sido elegido recientemente como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas para el período 2015 – 2017.  Esto implica también nuestra responsabilidad de continuar avanzando con los compromisos internacionales asumidos.

Hoy más que nunca es importante unir esfuerzos y voluntades y darle lo mejor a las niñas y niños: salud, seguridad, educación, pero sobre todo amor y unión familiar.

El futuro y bienestar de la sociedad depende en gran medida de la calidad de vida y el desarrollo integral de la niñez. Por ello, es fundamental que los Gobiernos, pero especialmente las familias y los ciudadanos en general, respetemos y defendamos los derechos de la niñez sin excepción.

En el 2009 dimos un importante paso con la creación y aprobación de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (LEPINA), cuya finalidad es garantizar el ejercicio y disfrute pleno de los derechos y facilitar el cumplimiento de los deberes de toda niña, niño, adolescente en El Salvador.

Con la aprobación de esta Ley ha sido necesario tomar medidas legislativas e institucionales; un paso estratégico ha sido la propuesta y la puesta  en marcha de la Política Nacional de Protección de la Niñez y Adolescencia.

Con la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (LEPINA) se garantiza la implementación de los artículos manifiestos en la Convención de los Derechos del Niño.

Los Gobiernos tenemos la responsabilidad de escuchar y tomar en cuenta las opiniones y puntos de vista de las niñas y niños, abrimos pasos  a su participación para tomar decisiones y elaborar políticas pertinentes.

Y en nuestro país ha dado paso muy  importante a la creación del Consejo Consultivo de la Niñez y de la Adolescencia, una  excelente iniciativa del CONNA y el Plan Internacional, concretada en un convenio de cooperación para la ejecución del Proyecto “Voces de la Niñez, Construyendo Ciudadanía”.

El Consejo Consultivo es un espacio que concretiza el derecho de los niños y niñas a la libertad de expresión y a expresar su opinión sobre cuestiones que afectan su vida social, económica, religiosa, cultural y política.

Quiero aprovechar esta ocasión para comentar y hacer una reflexión sobre un tema difícil que nos ha tocado enfrentar a los gobiernos del triángulo norte de Centroamérica.

Me refiero a la crisis relacionada con el incremento del flujo de niñas, niños y adolescentes que viajan solos e indocumentados hacia los Estados Unidos.

Quiero destacar la coordinación al más alto nivel y respuesta inmediata de nuestros gobiernos, Honduras, Guatemala y El Salvador, desde el inicio de esta crisis.

Es importante señalar que desde que tomamos las primeras medidas decidimos no quedarnos solo en acciones inmediatas, de coyuntura, si no juntos, los gobiernos del triángulo norte, con el apoyo de Estados Unidos y la comunidad internacional, buscar soluciones integrales para abordar las raíces estructurales del fenómeno migratorio.

Y es así como la semana pasada en Washington, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo BID, los presidentes de Honduras, Guatemala y El Salvador presentamos el Plan de la Alianza para La Prosperidad den Triángulo Norte.

Es una iniciativa que conducirá a la creación de oportunidades de empleo, más seguridad y mejor calidad de vida de nuestros habitantes, especialmente en los territorios identificados con mayor flujo migratorio.

Tengo mucho optimismo que alcanzaremos importantes logros con la Alianza para la Prosperidad. La iniciativa ha sido muy bien recibida por la comunidad internacional y por el sector privado, incluyendo importantes empresarios estadounidenses, salvadoreños y de la región.

Es tarea de todos proteger y promover los derechos de la niñez, y la Alianza para la Prosperidad es un ejemplo de lo que podemos alcanzar cuando nos unimos, no solo nacionales,  sino en la región.

Es por ello que en este 25 aniversario mi llamado es a que pongamos al centro de todo nuestro trabajo, garantizar la dignidad y el pleno desarrollo de la niñez.

Continuaremos trabajando por una educación de calidad para las niñas, seguiremos implementando  el novedoso programa Escuelas inclusivas a Tiempo Pleno.

Con los fondos de FOMILENIO II vamos a iniciar pronto acciones para mejorar la calidad educativa, una inversión de $115.7 millones en el Proyecto de Desarrollo del Capital Humano.

La educación es un derecho humano fundamental garantizando al pueblo por la Constitución de la República. Por eso, desde nuestro Programa de Gobierno y ahora expresado en los grandes objetivos del Plan Quinquenal de Desarrollo, mi gran compromiso con las niñas y niños es aumentar su acceso, equidad y permanencia en los centros educativos, así como lograr que puedan concluir sus estudios y mejorar cada vez más los niveles de atención en salud.

De la misma manera seguiremos impulsando programas como el “Vaso de leche”, con los paquetes escolares que se va ampliar a bachillerato, como el proyecto de infraestructura y el programa “Un niño, una computadora”.

La niñez ocupa un lugar privilegiado dentro de los enfoques y objetivos de nuestro Gobierno.

En las niñas y niños está la vitalidad, en ellos está la esperanza, el potencial y las capacidades para alcanzar el Buen Vivir en nuestros pueblos.

Nuestro compromiso con la niñez significa construir juntos un futuro de oportunidades que se traduzcan en desarrollo humano y transformación social.

Todas las niñas y niños del mundo merecen los mayores esfuerzos por parte de los Gobiernos y de la sociedad en general.

De ellos debemos nutrir nuestras energías y en ellos debemos invertir para soltar las amarras del pleno desarrollo social y económico que tanto anhelamos.

Nuevamente, felicidades a todos y todas las niños y niñas de El Salvador y el mundo, porque estos 25 años de trabajo y esfuerzo han sido en favor de ustedes y han significado un cambio en la vida de miles, traducido en salud, educación y sonrisas.

Sigamos trabajando incansablemente por los derechos de la niñez. Ellos son la verdadera fuerza y esperanza para un mundo más justo y equitativo.

Que Dios bendiga a las niñas y niñas de todo el mundo.

Muchas gracias.