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El Programa Nacional de Alfabetización es una monumental puerta a las oportunidades del conocimiento abierta por el presidente Salvador Sánchez Cerén a cientos de miles de compatriotas que sufrían el analfabetismo, una condición que el beato Oscar Arnulfo Romero comparó con la esclavitud.

Ese nuevo horizonte hacia la felicidad y la plenitud de la vida lo puso esta generosa campaña ante los ojos de casi el 18 por ciento de los salvadoreños, que en 2007 no sabían leer ni escribir -dato confirmado ese año por el último censo nacional.

Los testimonios de los actores de este proceso de educación sin precedentes en la historia de El Salvador en el programa Casa Abierta de este sábado 22 de septiembre explican con claridad el significado humanista de este.

En el encuentro con el estadista, la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez, y funcionarios del Ministerio de Educación y otras dependencias del gobierno, participaron representantes de los protagonistas del Programa Nacional de Alfabetización.

Entre ellos también beneficiados. Uno de los asociados (alfabetizados), don Ricardo Méndez, de 71 años, ilustró con palabras sencillas el enorme significado para su vida de haber aprendido a leer y escribir, una oportunidad que agradeció al Presidente.

“Yo soy uno de esos que verdaderamente no podía ni conocer una letra, pero gracias a ese favor que usted nos hace ahora estamos por lo menos ya conociendo”, dijo.

“Gracias a Dios, a ese propósito que tiene usted con nosotros”, agregó Méndez, el conocimiento contribuye a impedir “a que alguien lo discrimine a uno, porque eso pasa cuando uno no sabe nada, lo hacen a un lado”.

Méndez tiene un pequeño puesto en la colonia Escalón, cercano a la que hasta el Presidente Sánchez Cerén fuera la residencia de los gobernantes, y se sumó con entusiasmo al Círculo de Alfabetización de la Iglesia Cristo Redentor, cercana al Redondel Masferrer, informó la funcionaria del MINED Elizabeth Fuentes.

El propio Méndez relató que sigue allí, apoyando al Programa de Alfabetización en todo lo que sea, y, sobre todo, aprendiendo a aprender.

El presidente Sánchez Cerén informó que esta campaña ha enseñado a leer y escribir, y conocimientos básicos de matemática, a más de 322 mil adultos, además de permitir declarar hasta la fecha 100 municipios libres de analfabetismo, entre ellos la capital del país.

De los beneficiados el 70 por ciento residen en las zonas rurales, las que el gobernante recordó que eran en el pasado las regiones más olvidadas y excluidas de El Salvador.

El carácter inclusivo del Programa lo confirma también el hecho de haber beneficiado a unas mil 500 personas con discapacidad sensorial o visual, quienes fueron atendidas con cartillas especiales en Sistema Braille y el Lenguaje de Señas Salvadoreño (LESSA), informó la coordinadora de esa tarea en el MINED, Margarita Torres Galán.
El mandatario destacó también el apoyo internacional a esta campaña, especialmente del pueblo y gobierno de Cuba, el primer país de la región que se liberó del analfabetismo, y la participación de una brigada educativa de esa nación, quienes –dijo- caminan como cualquirda de nosotros las veredas del país.

Angélica Paniagua, directora nacional de Educación de Jóvenes y Adultos del MINED, recordó que en diciembre de 2009 cuando el entonces vicepresidente y ministro ad honorem de Educación le encomendó la tarea, le orientó emplear el método cubano Yo sí puedo.

El presidente Sánchez Cerén resaltó que este mes patrio fue dedicado a la alfabetización y al propósito de proclamar al país libre de analfabetismo.

“Esa obra la queremos llevar hasta que este país sea verdaderamente independiente, en el sentido de que no pueda existir ninguna persona que esté en la ignorancia y la esclavitud”, expresó.

San Salvador, 22 de septiembre de 2018