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Invitados especiales, amigos de la prensa:

Encuentro particularmente simbólico que una de mis primeras acciones de política exterior como Presidente de El Salvador sea en el salón de las Américas, de esta casa desde donde, a lo largo de la historia, se ha debatido acerca de los temas de mayor interés de nuestros pueblos y naciones y por la unidad hemisférica.

Asimismo, encuentro particularmente importante que el tema que nos convoca en esta tarde esté profundamente relacionado con quienes representan y son el futuro de nuestras naciones: Las niñas, niños y adolescentes.

Deseo agradecer en nombre del pueblo y del Gobierno de El Salvador el apoyo brindado por el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos para la adopción de la Declaración “Las niñas, niños y adolescentes centroamericanos migrantes no acompañados”, por medio de la cual se enfatiza en la necesidad de abordar el tema de la migración infantil irregular desde una perspectiva humanitaria, así como en la urgencia de que las políticas migratoria en los países receptores y de tránsito contemplen como objetivo primordial el bienestar de las niñas, niños y adolescentes no acompañados, a partir de una perspectiva humanitaria y basada en el pleno respecto a los derechos humanos.

Quiero reiterarles que la protección de los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes migrantes constituye un tema de la más alta prioridad y compromiso para el Gobierno de El Salvador.

Asimismo, los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras hemos propiciado las alternativas posibles para el abordaje de la temática, entre éstas la participación en la presente sesión, con la que se busca promover la necesidad de trabajar un enfoque integral que de manera equilibrada conjugue la migración, el desarrollo y los derechos humanos.

En ese marco, hemos abogado porque se garantice y protejan los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes en los países de destino y tránsito, asimismo porque se garanticen albergues seguros y dignos con servicios especializados que aseguren un respeto continuo de los derechos básicos de la niñez y adolescencia a lo largo del proceso migratorio.

En mi país tenemos alrededor de cinco años de haber establecido la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, en la cual participan las instituciones del gobierno, pero además participa la sociedad civil, y juntos estamos construyendo un sistema de derecho, el derecho a la educación, el derecho a salud, el derecho al trabajo, el derecho a tener una familia digna.

En ese marco es que nosotros hemos tratado de actuar ante esta crisis humanitaria que abarca a El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Estados Unidos, para tratar de unir esfuerzos y darle una respuesta integral, pero teniendo como eje central el tema humanitario, el interés superior del niño y la niña y además de mejorar las condiciones de nuestros países, en las cuales estamos haciendo esfuerzos.

En mi país hemos desarrollado una política de desarrollo económico, pero vinculada al desarrollo social. Hemos invertido fuertemente en la reforma de salud, hemos mejorado la calidad de vida de muchos niños y niñas, pero es un fenómeno que tenemos que resolverlo, no en el inmediato plazo, es de largo plazo, son problemas estructurales que tienen nuestras sociedades para poder dar respuesta al problema de la falta de oportunidades, el problema  de la pobreza, el problema de la desigualdad, son problemas que vienen de años y nosotros consideramos que esta coyuntura que se nos  presenta  a los cuatro países tiene que ser enfrentada con  corresponsabilidad y con una  visión integral de desarrollo  social, desarrollo económico y oportunidades, y también de combate firme al crimen organizado, al narcotráfico y a las personas que trata con niños.

Por ello  es que además se han creado espacios de coordinación, al más alto nivel, con el objetivo principal de favorecer el diálogo entre los países, a fin de potenciar acciones concretas en beneficio de las niñas, niños y adolescentes con un estatus migratorio irregular.

La República de El Salvador concibe el tema migratorio desde una perspectiva integral que privilegia la dimensión social para el establecimiento de políticas migratorias basada en los principios de tolerancia, solidaridad, pleno respeto a los derechos humanos, igualdad de género, justicia, inclusión, equidad social, coherencia y corresponsabilidad, así como la no discriminación e interés superior de la niñez, tomando como eje central al ser humano, independientemente de su condición de migrante.

En este marco, insto a continuar sensibilizando y generando consciencia en la comunidad internacional, en cuanto a la definición de instrumentos de protección para  la niñez migrante no acompañada. Ello constituye sin lugar a dudas uno de los grandes desafíos que plantea la migración internacional, que afecta a todos los países a nivel global, por lo cual es imperante hacerle frente de manera conjunta.

Nos parece que sobre este punto la OEA, a través de la Comisión de Asuntos Migratorios y el Programa Interamericano para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos de los Migrantes, incluidos los trabajadores migratorios y sus familiares, puede desarrollar un rol preponderante sobre esta materia.

La migración desde una perspectiva humana implica tomar conciencia y reconocer que es un fenómeno dinámico, multicausal y multidimensional, ya que impacta los diferentes ámbitos de nuestra sociedad. Consecuentemente impacta en el desarrollo de las personas, por cuanto trastoca todas las estructuras económicas, sociales, culturales e incluso políticas tanto en los países de origen, así como en los países de tránsito y en los de destino final.

El impacto de las migraciones en los derechos de las niñas, niños y adolescentes puede darse en distintos niveles. En un primer acercamiento, podríamos decir que las migraciones inciden directamente en la vulneración de sus derechos humanos, repercutiendo negativamente en la concreción de sus proyectos de vida.

El desprendimiento de sus vínculos familiares más cercanos representa una dificultad para una adecuada inserción social en un nuevo medio, que puede incidir en la disminución de sus capacidades naturales para aprovechar el desarrollo educacional.

Resulta prioritario por lo tanto, desarrollar políticas que respeten los derechos humanos, con la finalidad principal de lograr la reunificación familiar, la búsqueda del vínculo de los y las migrantes con sus comunidades y su participación en el desarrollo social.

Es por ello, que El Salvador continuará promoviendo una política de protección, atención consular y defensa de los derechos humanos de las y los migrantes salvadoreños.

Respetable comunidad internacional,

Como mencioné al principio, el tema migratorio es prioritario para el gobierno salvadoreño. Uno de nuestros ejes estratégicos lo constituye la “Ciudadanía Salvadoreña en el Exterior” y  muy particularmente, el brindar apoyo en cuanto a la reunificación familiar de las personas residentes en el exterior.

Asimismo, con el objetivo de profundizar los cambios sociales para el desarrollo en mi país, el Gobierno salvadoreño pone en un primer plano la condición soberana de nuestra ciudadanía en el exterior y con ello, su derecho a participar decisivamente en nuestros procesos políticos, económicos, sociales y culturales.

Otro elemento fundamental en el abordaje de esta temática, es promover la creación del convenio regional para la protección de derechos de las personas migrantes y sus familias, que articule la red de socorro al migrante en las ciudades y corredores de tránsito.

Por todo lo expuesto, la República de El Salvador reitera su interés por concretar acciones que, de manera urgente, mejoren las condiciones de las niñas, niños y adolescentes migrantes irregulares, para que se respeten sus derechos humanos según lo establecido en los convenios internacionales.

La problemática de los niños, niñas y adolescentes migrantes es inherente en los países de la región, por lo que existen importantes retos pendientes para la comprensión del fenómeno, sobre todo en cuanto a la atención de esa población vulnerable. Por ello, requerimos sin duda del respaldo de la Organización de Estados Americanos y de la comunidad internacional en general.

En ese sentido, hago votos para que la problemática por la que atravesamos los países de la región pueda ser resuelta lo antes posible con la ayuda de nuestros países amigos.

Muchas gracias.