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  • El municipio que albergará la visita del Presidente y la Primera Dama con el Festival para el Buen Vivir y el programa Gobernando con la Gente entrará en la tercera fase de implementación del Plan El Salvador Seguro, con una fuerte apuesta por la prevención de la violencia.

 

Un nuevo movimiento está sumando a sus filas a los jóvenes del cantón Quezalapa, en Panchimalco. En poco tiempo ha logrado incorporar a unos 30 de ellos, pese a que este es un municipio estigmatizado, olvidando su desarrollo artístico y cultural.

 

Este movimiento hace uso de un “arma” distinta a las de los protagonistas de la violencia, un recurso que en este municipio ha mostrado ser más poderoso: el arte.

“La experiencia es bastante buena porque a los jóvenes se les proporciona algo donde puedan distraerse y estar lejos de las calles”, asegura Johana Vásquez, quien lidera este movimiento en Quezalapa.

Se trata del taller de ballet folklórico que Johana dirige en ese cantón como parte de un esfuerzo que impulsa la alcaldía de Panchimalco, en coordinación con las organizaciones comunitarias, gubernamentales y no gubernamentales.

 

La iniciativa está orientada a prevenir la violencia y la incidencia delincuencial en un municipio que, hasta hace poco, colmaba los titulares de la nota roja en la prensa nacional. Pero ahora el panorama está cambiando.

Sumado a las acciones de prevención que impulsa la alcaldía se está gestando un hecho que dará un nuevo impulso: Se implementará el Plan El Salvador Seguro (PESS).

En efecto, Panchimalco figura dentro de los 50 municipios priorizados por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia (CNSCC) en la ejecución del PESS, que ya a la fecha se ha puesto en marcha en 26 de estas jurisdicciones luego de las primeras dos fases de implementación (10 en la primera y 16 en la segunda).

 

Panchimalco formará parte de los 24 municipios restantes en donde el plan será ejecutado durante la tercera fase, completando los 50 priorizados.

“Estamos en la preparación de los diagnósticos, trabajando en conjunto con los sectores que ya están presentes en el municipio, tanto instituciones de gobierno como instituciones locales, como participación de ADESCOS, participación de jóvenes”, explica Daniel Saravia, técnico promotor de la Dirección de Prevención Social de la Violencia y Cultura de Paz (PREPAZ) asignado a Panchimalco.

 

Una vez al mes Saravia se reúne con representantes de los distintos sectores y comunidades de Panchimalco en las sesiones que convoca el comité municipal de prevención y convivencia.

 

Esa instancia será el punto de partida para la conformación de un nuevo ente, el Comité Municipal de Paz y Convivencia, que incluirá la participación de instituciones de gobierno y será el encargado de implementar en ese municipio el PESS.

 

“Hay una asociación de mujeres emprendedoras y otra de indígenas que están dentro de este comité. Es una reunión donde vienen muchos representantes para hablar sobre todo este tema, la prevención y la convivencia”, dice Saravia.

 

“Estamos reformando, readecuando el comité de prevención, le vamos a dar una nueva figura para enfilarlo con el Plan El Salvador Seguro”, añade.

 

Ha sido este comité, impulsado desde la municipalidad -que administra el alcalde Mario Meléndez- el que lideró la determinación de cambiar la violencia por las guitarras, las latas de aerosol por los pinceles, los distintivos de grupos delincuenciales por vestidos folklóricos.

 

“Se ha querido enseñar a prevenir la violencia y a construir la paz a través del arte. Empezamos con un pequeño grupo de muchachos, ahora superamos los dos mil”, sostiene David Montoya, coordinador de los talleres de prevención coordinados por la comuna.

 

“Preferimos darles una guitara, darles un instrumento a que ellos puedan tener un arma o algo que no les sea de beneficio, droga o alcohol”, agrega.

 

En estos talleres se ha formado a jóvenes que ahora pasan sus conocimientos y destrezas a otros jóvenes en sus comunidades en las artes, como la música, la pintura o la danza.

Así es como Johana, que acumula más de seis años bailando folklor, ha podido compartir sus conocimientos con los jóvenes de su comunidad. En 2016, el ballet folklórico del cantón Quezalapa cumplió dos años de existencia.

 

“Tengo el caso de varios muchachos que andaban par arriba y para abajo a cada rato, pues han encontrado ahora un lugar ahí donde poder convivir, estar con los otros compañeros, y les ha servido bastante”, asegura Johana.

 

Cuando se le pregunta cómo ha impactado esta iniciativa en su comunidad, su respuesta es contundente: “La comunidad ha estado bien tranquila”, dice.

 

San Salvador, 23 de marzo de 2016.