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  • Un ajuste salarial como la propuesta gubernamental, de entre 19% y 42% en el área urbana y de 112% en el área rural,  elevaría la demanda interna, estimularía el consumo de 61,000 personas beneficiarias de la medida y elevaría las ventas de las empresas y la inversión privada.

La propuesta gubernamental que se debate en el seno del Consejo Nacional del Salario Mínimo y la cual plantea un incremento de $250 para el área rural y $300 para el área urbana no ejercería ningún impacto negativo en la economía salvadoreña, contrario a lo que han planteado algunos detractores del sector privado.

Así lo explicó el economista César Villalona, quien ha colaborado con la parte técnica de la propuesta que ha presentado el Ministerio de Trabajo. Un ajuste salarial solo puede afectar la inversión en un país si se elevan mucho los costos de producción y se reduce la competitividad a las empresas, algo que no sucedería de aprobarse la propuesta del Ejecutivo, afirmó el especialista.

Según cifras de la Unidad de Estudios Tributarios de la Dirección de Impuestos Internos del Ministerio de Hacienda, para el año 2014 el costo salarial de un grupo de 14,222 empresas representó el 22.35%, mientras que informes del Ministerio de Agricultura y Ganadería revelan que el pago de salarios representa entre el 15% y el 18% de los costos totales de los diferentes rubros agropecuarios.

Para el economista, los datos anteriores reflejan que un aumento al salario mínimo como el propuesto por el gobierno no impactaría significativamente en el costo de la producción, ya que este salario lo recibe alrededor del 15% de la población laboral, por lo que el ajuste apenas podría subir en un 3% el costo de producción de las compañías.

Asimismo, aseguró que el incremento ya está debidamente compensado por la reducción del costo de energía, puesto que la tarifa disminuyó en un 28% en 2016 y fue recortada en casi 19% el pasado mes de enero.

“Según datos de la SIGET, el recorte de la tarifa energética de 2015 le ahorró 206 millones de dólares a las empresas privadas, las instituciones del Estado y los hogares. El 60% de la energía nacional la consumen los sectores industrial y comercial, que se ahorraron 74 y 19 millones de dólares”, aseguró.

Villalona, quien también es representante ante al Consejo Nacional de Salario Mínimo por parte del gobierno, descartó además que el ajuste salarial propuesto por el gobierno genere una elevada inflación, ya que basta comparar los últimos incrementos dados en entre 2011 y 2014, donde el salario mínimo aumentó 16% y la inflación fue de 2%, mientras que en enero de 2015 el incremento fue del 4% y la inflación del 1%.

“Lo que muestran esos datos es que los ajustes salariales no necesariamente disparan los precios. Y eso tiene que ver con el poco peso de los salarios en los costos de producción, como vimos antes, y con la estabilidad monetaria de la economía, que desde hace dos décadas mantiene un nivel de liquidez  acorde a la estabilidad económica (PIB)”, argumentó.

Desde hace dos décadas, la inflación promedio ha sido de 3% anual y en los años 2012-2014 fue incluso menor de 0.8%, por lo que un ajuste salarial como la propuesta gubernamental, de entre 19% y 42% en el área urbana y de 112% en el área rural,  elevaría la demanda interna, estimularía el consumo de 61,000 personas beneficiarias de la medida y elevaría las ventas de las empresas y la inversión privada.

En lo referente a la competitividad con los países de la región, esta tampoco se vería afectada, pues los salarios mínimos de El Salvador son muy inferiores a los de Costa Rica, Guatemala y Honduras, y la productividad laboral es mayor en nuestro país.

 

San Salvador, 29 de febrero de 2016