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La decisión del presidente Salvador Sánchez Cerén y su esposa, la primera dama Margarita Villalta de Sánchez, de convertir la residencia de los gobernantes en lugar de encuentro con el pueblo y centro de promoción cultural marcó con una franja de fuego el abismo entre el pasado y el presente de cambios de El Salvador.

Medio centenar de campesinas y campesinos lo constataron este sábado 27 de febrero durante el programa Casa Abierta, cuando las puertas de la lujosa residencia les fueron abiertas para compartir y desayunar con la máxima autoridad del país y muchos de sus altos funcionarios.

Con los ojos llenos de asombro ante la opulencia, comprobaron como el antiguo símbolo del poder arrogante y aristocrático, distante y ajeno del pueblo es hoy sitio de encuentro de la gente humilde con el líder de la nación, con esa naturalidad y sencillez que solo nace del pueblo.

Elba Pérez viuda de Esquino, una líder veterana de las luchas de los pueblos originarios, lo hizo evidente con sus palabras sencillas, a veces en su lengua natal, el Náhuat, al recordar anécdotas del pasado.

Relató que en algunas ocasiones pasaron frente a la residencia presidencial ubicada en la colonia Escalón durante movilizaciones en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de la organización ANIS, fundada en 1952.

“Esa es la casa de Calderón Sol… De Cristiani. Ahí no entra nadie, las puertas están cerradas para el pueblo”, recordó Elba que comentaban entonces.

Con la convicción tranquila de alguien de vida dura y comprometida, y con seguridad acompañada por la sombra de la represión que devastó su pueblo en el pasado, comentó que pasó el tiempo y llegó el cambio “y el presidente Sánchez Cerén abrió esas puertas para el pueblo”.

“Tanto se luchó para tener un gobierno de valor y espíritu de nuestros ancestros”, dijo Elba en tono grave, a menos de un metro del Presidente, quien la observó con gratitud y un respeto profundo y conmovido.

La profundidad del cambio en el país la reflejó también María Maura Cruz, quien vino de Ahuachapán y revive con las oportunidades de capacitación que le ofrece el gobierno, que le entregó además la escritura de propiedad sobre los terrenos donde vive y cultiva.

Su anécdota es confirmadora. Le contaba a una de sus amigas durante el viaje hacia el programa Casa Abierta sentirse feliz de poder conocer y luego desayunar con el Presidente Sánchez Cerén y otras personalidades de gobierno que sólo había visto en la televisión.

La respuesta de su acompañante conmueve: “Yo ni lo conozco, porque no tengo tele”, dijo la mujer.

“Yo lo felicito, señor Presidente, por darnos esta oportunidad y por trabajar por los pobres, y a doña Margarita también por ese esfuerzo”, afirmó María.

A este programa Casa Abierta fueron invitados 50 campesinos y campesinas de varias partes del país, la mayoría de ellos propietarios de sus tierras gracias a las gestiones del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA) y el Centro Nacional de Registro (CNR).

Más de 50 mil títulos de propiedad de las parcelas que cultivan han sido entregados a las familias campesinas a partir de 2009, recordó la presidenta del ISTA, Carla Alvanés.

El agricultor Rodrigo Cruz hizo pública su gratitud durante el programa, por ver cumplido “mi sueño de llegar a ser legítimo dueño de la propiedad donde vivo”.

El presidente Sánchez Cerén les dio la bienvenida y los saludo personalmente, uno a uno, a la entrada de la ex Residencia Presidencial.

“Para mi esposa y para mí es un honor recibirlos a ustedes aquí”, dijo y comentó que él y doña Margarita decidieron continuar viviendo en su casa de siempre y convertir la Residencia en un lugar de encuentro con el pueblo y para promover el arte nacional.

“Ustedes realmente son hombres y mujeres que engrandecen a nuestra patria. Gracias a su esfuerzo este país tiene seguridad alimentaria, gracias a su esfuerzo este país progresa. El Salvador se engrandece de tener hombres y mujeres que no se rinden nunca, que luchan”, les expresó el Presidente.

San Salvador, 27 de febrero de 2016.