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Con la juramentación hoy de la Comisión Departamental de Alfabetización de Morazán, en el oriente de El Salvador, concluyó el proceso de oficialización a nivel nacional de estas estructuras que permiten multiplicar el esfuerzo e impulsar la campaña que lleva adelante el Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén para declarar al país libre de analfabetismo.

En ese territorio, unos 5 mil facilitadores se sumaron este viernes a la Campaña El Salvador Alfabetizado Es Posible, para enseñar el mundo de las letras y los números a 26 mil 559 de morazanenses, a través de esta noble tarea educativa emprendida desde 2009, que benefició ya a más de 330 mil hijos de este país que por diversos motivos no tuvieron la oportunidad de estudiar.

Gracias al Programa Nacional de Alfabetización implementado por el mandatario salvadoreño cuando se desempeñaba como vicepresidente y ministro de Educación ad honorem, e impulsado desde la primera magistratura del Estado a partir de 2014, se han declarado libres de analfabetismo 94 municipios de El Salvador.

A inicios de este año comenzó en Ahuachapán (occidente) este proceso de juramentación de voluntarios y comisiones departamentales de alfabetización, y se crearon, progresivamente, esas estructuras en los municipios, con el propósito de coordinar, orientar, y acompañar el trabajo de alrededor de 100 mil voluntarios que se espera incorporar a este empeño.

Estas comisiones, integradas por personas con reconocida trayectoria en el sector educativo, y de probado compromiso social, acompañan las acciones del Ministerio de Educación en cada localidad.

En todo este proceso es fundamental la labor de los promotores de alfabetización del Ministerio de Educación, quienes visitan a las personas jóvenes y adultas de 15 años en adelante que no saben leer ni escribir o que no han completado su educación básica hasta sexto grado, los incorporan al círculo de alfabetización correspondiente, los presentan a su facilitador (ya capacitado), y les entregan los materiales necesarios para su aprendizaje.

Estas estructuras tienen entre sus funciones convocar a la población en general a participar en la implementación del Programa Nacional de Alfabetización (PNA) a través del voluntariado, gestionar recursos financieros para la alfabetización y monitorear los avances en la disminución del analfabetismo en cada departamento.

Este importante paso imprime un impulso significativo a la tarea planteada de reducir hasta el 4 por ciento el índice de analfabetismo, parámetro certificado por la UNESCO y establecido internacionalmente para declarar a una nación libre de esa condición.

El propósito de declarar a El Salvador libre de analfabetismo es más cercano en la medida en que se consolida y refuerza el aspecto organizativo, se amplían las capacidades movilizativas y se fortalece el compromiso institucional y los aportes de organismos, iglesias, empresas privadas, y otros actores que participan en el programa.

“Nos hemos propuesto mejorar las condiciones de vida del pueblo y no puede ignorarse que para esto deben tener conocimientos, habilidades, destrezas, y estas se adquieren en el conocimiento y en la educación”, afirmó el presidente Sánchez Cerén el 19 de diciembre de 2011, en Comacarán, departamento de San Miguel, primer municipio victorioso en esa batalla por el conocimiento.

Por los significativos avances de El Salvador en materia educativa en los últimos años, la Fundación Mundial para la Alfabetización (World Literacy Foundation) entregó un reconocimiento al país en la Cumbre Mundial de Alfabetización celebrada del 25 al 27 de marzo pasado en la ciudad de Oxford, en el Reino Unido.