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Estimados amigos y amigas:

En nombre del Gobierno y en representación del pueblo salvadoreño me place saludar y reiterar la más cordial bienvenida al Excelentísimo Presidente de la República de China (Taiwán),  Ma Ying-jeou y a la comitiva que le acompaña. Reciban un abrazo de este pueblo hermano.

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Hoy participamos con mucho entusiasmo y satisfacción de este merecido homenaje al presidente Ma Ying-Jeou, cuya visita representa la consolidación de la visión compartida de hermandad, entre dos pueblos promotores de la paz, la solidaridad y el respeto de los derechos humanos fundamentales.

Como Presidente de la República de El Salvador, me siento muy honrado de poder otorgar a tan distinguido hermano de nuestro pueblo la Orden Nacional José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Oro, la cual es la máxima condecoración que concede nuestro país a sus ilustres visitantes.

En esta ocasión, este homenaje simboliza nuestro profundo agradecimiento y reconocimiento, a usted, su pueblo y su gobierno, por el compromiso con el desarrollo de El Salvador y la prosperidad de nuestros habitantes.

El presidente Ma llega a nuestro país en un momento muy trascendental, pues estamos iniciando una gestión presidencial que tiene entre sus grandes compromisos consolidar las transformaciones sociales y económicas que necesita El Salvador, que permitirán a las presentes y futuras generaciones gozar de un país renovado, más justo, equitativo y amplio en oportunidades.

Para lograr transitar con éxito en ese arduo camino del crecimiento sostenible y el desarrollo integral, el acompañamiento de la comunidad internacional juega un papel determinante. Es por ello que la visita del Presidente Ma nos llena de mucha satisfacción y optimismo.

Su presencia representa la consolidación de una larga y fructífera relación diplomática, de amistad y de cooperación, que ha experimentado a través de los años un intenso proceso de acercamiento, del cual los sectores más vulnerables de nuestra sociedad han sido los más favorecidos.

Con mucha humildad y profundo agradecimiento en nuestro corazón, puedo decir que El Salvador ha contado con la solidaridad y la cooperación taiwanesa, lo que pone de manifiesto aún más los significativos lazos que unen a nuestros pueblos.

Nuestra relación con la República de China-Taiwán se remonta a 1941. Desde entonces, estos vínculos han fructificado a través de los años, permitiéndonos trabajar en iniciativas tan diversas que prácticamente han abarcado la mayoría de sectores estratégicos con los que se busca impulsar el crecimiento sostenible y los cambios sociales en nuestro país.

La República de China-Taiwán, ha sido un cooperante activo con nuestra nación en áreas tan diversas que van desde la reducción de la pobreza y la desigualdad y el desarrollo comunitario, al fortalecimiento de la sociedad civil y la consolidación de las instituciones democráticas. Además de la ayuda humanitaria que siempre se ha hecho presente en los momentos difíciles de emergencia nacional que hemos debido enfrentar.

El apoyo de esta nación hermana ha quedado evidenciado en la construcción de proyectos habitacionales y de infraestructura, en el fortalecimiento a cooperativas pesqueras a camaroneras, en programas educativos y tecnológicos, otorgación de becas, iniciativas de apoyo a la salud y enfrentamiento ante los embates del cambio climático, así como la gestión de fondos para la construcción de sedes de Ciudad Mujer, entre otros diversos temas.

Este acercamiento entre nuestros pueblos, y puedo dar fe especialmente en los últimos cinco años, ha sido posible en gran parte debido al excelente entendimiento y al diálogo transparente entre nuestros gobiernos y  representantes.

Es por ello que la confianza que ha depositado el Presidente Ma y su administración en nuestra actual gestión, nos permitirá proseguir cosechando iniciativas de absoluto beneficio para el país, dinamizando nuestra relación  bilateral y aprovechando las bondades del Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones que está vigente desde 2008.

El espíritu fraternal de esta relación entre naciones y entre pueblos se lo debemos, en gran parte, a la figura del Presidente Ma.

Estimado Presidente:

Tenga la seguridad que El Salvador ve en usted a un representante de su pueblo que ha facilitado el fomento del comercio, los negocios y la inversión entre nuestros países y que, a través de su compromiso, ha contribuido al éxito de innumerables programas de desarrollo social que el Gobierno de El Salvador ha emprendido para aliviar las principales urgencias de los ciudadanos y las ciudadanas en este país.

Como se lo he comentado a usted personalmente, desde el primer día de mi mandato he tomado una serie de decisiones con las que promoveremos el diálogo productivo y la verdadera reconciliación en la sociedad salvadoreña, factores que nos permitirán crecer unidos, para el beneficio de nuestra gente.

Pero este anhelo de prosperidad no debemos, ni podemos, forjarlo solos. Necesitamos del acompañamiento de naciones hermanas como la República de China -Taiwán. Por ello quiero reiterar nuestra absoluta disposición a continuar fortaleciendo los lazos que nos unen y que hoy, de forma muy especial, sellamos con su visita.

Quiero agradecerle una vez más por su visita, señor Presidente. Reciba la Orden Nacional José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Oro, como un reconocimiento a su liderazgo como promotor de la paz, la democracia y la unión entre los pueblos, así como por el apoyo y la confianza que ha depositado para la edificación de un mejor futuro para mi país.

Muchas felicidades.