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Quiero expresar un saludo fraterno a todas y todos, representantes de instituciones gubernamentales de Centroamérica y de hermanos países latinoamericanos, organismos internacionales y del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), autoridades de universidades de la región.

Es un honor para El Salvador ser sede de esta importante conferencia: “Estrategias efectivas para la atención de riesgos por desastres: su financiamiento y aseguramiento”.

Sean bienvenidos hermanas y hermanos latinoamericanos y de Centroamérica a esta conferencia que es una iniciativa del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central.

La mayor riqueza de estas sesiones será el intercambio de experiencias que nos permitirá a los países centroamericanos ampliar nuestras posibilidades en cuanto a estrategias efectivas para atender los riesgos de desastres en la región. Así también será de gran beneficio conocer y aprender de las experiencias y prácticas de otros países latinoamericanos en cuanto al tema.

Vivimos en una región, ustedes lo han podido constatar, expuesta a constantes amenazas de fenómenos naturales, que debido a nuestra ubicación, geografía, condiciones de vulnerabilidad y efectos del cambio climático, se traducen en graves desastres como huracanes, inundaciones, deslizamientos, sequías, terremotos, entre otros, que hacen más difícil el pleno desarrollo de miles de familias de nuestra región.

El incremento de la densidad poblacional es otro factor que aumenta los niveles de vulnerabilidad en la región centroamericana, especialmente en cuanto a la exposición de la población ante las amenazas y dificultades para la recuperación.

Estas condiciones nos han expuesto a catástrofes a lo largo de la historia, causando miles de muertes, damnificados y, por supuesto, causando un impacto negativo en la economía de nuestras naciones, con altos costos y desequilibrios en las finanzas públicas.

A pesar de ello, en lo últimos años los países de la región hemos alcanzado importantes avances en cuanto a la gestión de riesgos por desastres, así como en los esfuerzos y capacidad para aumentar la resiliencia fiscal ante este tipo de desastres.

Todos los gobiernos de la región centroamericana estamos conscientes de la necesidad de integrar la gestión de riesgos en las políticas, planes y programas de desarrollo sostenible de nuestros países.

Por ello me parece sumamente enriquecedor el poder conocer en esta conferencia los enfoques y mecanismos de financiamiento y aseguramiento de riesgos que se están implementando en otros países hermanos de Latinoamérica, para mejorar nuestra gestión ante el impacto de fenómenos naturales.

Compartimos el fundamental principio de la dignidad humana y de esto parte también nuestro compromiso de estar a la altura con estrategias de prevención y mitigación en caso de desastres para garantizar la protección y el bienestar de las personas.

En nuestro país, la Secretaría de Asuntos de Vulnerabilidad ha creado el Foro permanente para la Reducción de Vulnerabilidades desde el año 2013, con el objetivo primordial de tratar diferentes temas encaminados a disminuir la vulnerabilidad en la que vive la población salvadoreña, todo esto en un trabajo conjunto con diferentes sectores de la sociedad civil.

Es de suma importancia que los sistemas nacionales de protección civil sepan actuar de manera inmediata y efectiva, como un conjunto interrelacionado, con organismos públicos y privados, para llevar a cabo planes de prevención del manejo de riesgos de desastres y su accionar ante el impacto de éstos.

En El Salvador, contamos actualmente con un Sistema Nacional de Protección Civil integrado por comunidades, líderes locales e instituciones gubernamentales, que ha funcionado, con información científica oportuna y de manera muy responsable y efectiva ante eventos que recientemente han amenazado a nuestra población.

Un caso emblemático es la emergencia que enfrentamos con la erupción del Volcán Chaparrastique en diciembre del año pasado, lo cual significó la evacuación de muchas familias a quienes brindamos medidas de protección y ayuda inmediata.

Luego sufrimos el impacto de otros fenómenos climáticos, y emergencias en salud como las epidemias del dengue, de chikungunya, y también enfrentamos una fuerte actividad sísmica la semana pasada.

Además de los factores sociales y económicos sabemos que el riesgo de desastre también se agrava con los factores de vulnerabilidad ambiental.

Por ello es importante que en la región también trabajemos estrategias para garantizar un ambiente sano, productivo y seguro para la población, protegiendo y recuperando nuestra riqueza biológica y recursos naturales, minimizando la degradación ambiental y generando resiliencia ante los efectos del cambio climático.

De acuerdo al Reporte Mundial de Riesgo de Desastres de las Naciones Unidas, en el año 2012 El Salvador se consideraba el décimo país más vulnerable a nivel mundial.

Este dato justifica el trabajo que estamos realizando desde la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica del Riesgo en el Ministerio de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano de El Salvador.

Este ha significado un avance importante en nuestro país, en el aumento de la resiliencia ante los desastres en el Marco de Acción de Hyogo 2005-2015.

La Dirección de Adaptación al Cambio Climático sigue líneas estratégicas como la evaluación del riesgo y vulnerabilidad, inspecciones, registro de daños, zonificación del riesgo y vulnerabilidad de infraestructura ante desastres.

En enero del 2012, se creó el Programa GENSAI, con asistencia de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) en colaboración al Ministerio de Obras Públicas, con el objetivo de fortalecer la capacidad de la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica del Riesgo para mejorar la gestión ante la vulnerabilidad de la infraestructura pública debido a fenómenos naturales.

El proyecto GENSAI cuenta con importantes manuales para el levantamiento de daños durante emergencias o desastres por fenómenos naturales como el “Manual para la Formulación de Planes Municipales de Gestión de Riesgo de Desastres” y el “Manual de uso de ficha de Evaluación de la Vulnerabilidad en los Puentes

Quiero destacar el excelente trabajo de apoyo y la colaboración de instituciones como la Fuerza Armada en los casos de desastres naturales.

Es fundamental que las instituciones de defensa también estén alerta, preparadas y dispuestas a trabajar en apoyo a la protección civil en casos de emergencia nacional.

En nuestras experiencias recientes, ha sido vital el apoyo aéreo llevando abastecimientos, actuando en los planes contra incendios, tareas de búsqueda, evacuaciones Aero médicas y rescates.

Esto nos reafirma que la atención ante el riesgo de desastres requiere el arte de la articulación del trabajo y respuesta de las diferentes instancias gubernamentales y de toda la sociedad.

Ante una realidad como la de nuestra región, marcada por las constantes amenazas de desastres naturales y condiciones de vulnerabilidad, los países centroamericanos necesitamos un enfoque de desarrollo socioeconómico articulado sustentando en la seguridad ambiental.

Necesitamos estrategias de seguridad ambiental hacia el despegue socioeconómico que estamos impulsando, orientadas a imprimir resiliencia a la economía, la sociedad y la infraestructura social y productiva, dirigidas a desarrollar capacidad de protegernos ante el riesgo y reimpulsarnos para mejorar la calidad de vida de nuestra gente.

Necesitamos poner como el primordial objetivo de nuestras políticas la superación de la extrema pobreza, entender el crecimiento económico como una tarea estratégica dirigida a superar las desigualdades extremas, la exclusión y por lo tanto la vulnerabilidad de los sectores más pobres, que resultan mayormente afectados en los casos de desastre.

El constante impacto de desastres naturales en la región perjudica los esfuerzos que los gobiernos hacemos para derrotar la pobreza y avanzar en el desarrollo y bienestar de nuestros países.

Ante este panorama nos hemos visto en la necesidad de cubrir los costos a través de transferencias, reasignaciones presupuestarias y demás mecanismos que lesionan los recursos destinados a otras áreas. Por ello es importante crear estrategias integrales de riesgo, que nos ayuden a alcanzar una sostenibilidad fiscal y disponer de recursos previo a la ocurrencia de catástrofes.

En estos momentos El Salvador está a la espera de la aprobación de la Asamblea Legislativa de un préstamo que servirá para aumentar la disponibilidad de recursos y crear un Fondo de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres.

En la actualidad contamos con un fondo de 4 millones de dólares para responder ante cualquier emergencia, pero es evidente que ante nuestras circunstancias de ubicación, geografía y situación de vulnerabilidad necesitamos aumentar este fondo, por lo que esperamos una respuesta positiva por parte de nuestros diputados y diputadas.

Amigos y amigas, representantes de instituciones y organizaciones centroamericanas y del mundo:

Los fenómenos naturales son inevitables, estamos en un momento de la humanidad donde nuestro planeta vulnerado y abusado nos llama urgentemente a vivir en armonía con nuestro entorno. Está en nuestras manos, en nuestra voluntad política, desarrollar estrategias dirigidas a la seguridad ambiental, la adaptación al cambio climático y la resiliencia fiscal para la gestión preventiva del riesgo por desastres.

Necesitamos apoyar y fortalecer la organización de nuestras comunidades, implementar programas de inversión para reducir las pérdidas y daños en caso de catástrofe y ampliar la base conceptual e instrumental de los sistemas nacionales de protección civil.

Estoy seguro que éxito que obtendremos de esta Conferencia, la cual se traducirá en una eficaz y mejor gestión de riesgos para actuar ante casos de desastre.

Nos ha tocado vivir una época con grandes retos y desafíos, pero como nos demuestra la sabiduría de nuestros pueblos: juntos sabremos salir adelante.

Que tengan una provechosa jornada.

Muchas gracias.