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Primero quiero decirles que para mí es un honor estar aquí en El Salvador recibiendo al postulador de la causa de Monseñor Romero, a Monseñor Vicenzo Paglia. Es la segunda vez que nos encontramos. Cuando yo visité el Vaticano y estuve con el Papa Francisco, previamente tuve la oportunidad de platicar con Monseñor Paglia y conversar, primero, sobre todo el esfuerzo que estaba realizando el postulador y cómo estaba el proceso de beatificación, eso fue el año pasado, a principios de año, que visité Roma y además también conversamos sobre la labor de la comunidad San Egidio, aquí en El Salvador y todos los proyectos que tienen en función de los jóvenes y la niñez.

Fue una reunión que me fortaleció la esperanza de que algo iba a suceder en 2015, que algo trascendental iba a ser parte de este año, porque todas las conversaciones que tuve con todas las personas en el Vaticano, especialmente con Monseñor Paglia y además con el Papa Francisco, en el centro estuvo la figura de Monseñor Romero y su identificación con la causa de la paz, con la causa de los pobres, con la causa de generar esperanza y generar el futuro de nuestro país. Esas conversaciones me llenaron a mí de esperanza de que teníamos que prepararnos para esta conmemoración de beatificación de Monseñor Romero. Por ello, les decía que es un honor para mí recibirlo aquí en Casa Presidencial, en este salón principal, en este Salón de Honor que tiene como centro la figura, la imagen de Monseñor Romero y que este salón está dedicado a su obra. Este es un espacio donde nos reunimos con ministros, nos reunimos con presidentes cuando nos visitan y siempre la imagen de Monseñor Romero nos ilumina para tratar tanto los temas internacionales como los temas nacionales.

Reconozco la esperanza y la fe que nunca perdió Monseñor Paglia durante 18 años para hacer entender la figura de Monseñor Romero, la obra de Monseñor Romero. Él anteriormente había visitado El Salvador, conocía El Salvador, pero nunca se imaginó que él iba ser el postulador de la causa de beatificación y cuando él recibió la noticia, no dudo que él lo asumió con todo el corazón y con todo el compromiso y la fe que él había encontrado en su vivencia en El Salvador, en la figura de Monseñor Romero.

Pronto él nos va anunciar, porque no quiero anunciarla yo, la fecha de la beatificación, que él me la ha comunicado y que va ser muy pronto, pero yo les dejaría que él les exprese esa fecha en la que nosotros hemos venido trabajando junto con la iglesia. Yo tuve la decisión de nombrar al secretario de Gobernabilidad y Comunicaciones, al señor Hato Hasbún, como enlace para trabajar con la comisión de la Iglesia y con la comisión de la Conferencia Episcopal para que trabajáramos sabiendo que ya se había aprobado por el Papa Francisco el decreto de beatificación de Monseñor Romero, pues trabajaron aunque no teníamos presente la fecha.

Ahora ya tenemos presente la fecha y quisiera decirles que tanto en las reuniones que yo he tenido de presidentes a nivel de la CELAC y a nivel del SICA, todos ellos preguntan cuándo va ser la celebración, porque ellos quieren estar presentes, porque la figura de Monseñor es la de un hijo que engrandece a este país, es un hijo de todo el mundo ahora, su obra y su doctrina ha llegado a los rincones más alejados del mundo y ha convertido su vida en una esperanza para la humanidad.

Quiero agradecer también al señor Arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas, por toda la labor de acompañamiento al trabajo de Monseñor Paglia, para que se hiciera realidad esta beatificación y además, como ustedes han conocido también, el Arzobispo de San Salvador ha también propuesto que se abra la causa para el Padre Rutilio Grande. Me explicaba Monseñor Paglia que la obra de Monseñor Romero está muy vinculada a la obra del Padre Rutilio Grande, que también hay que trabajar para que él se convierta en un beato y El Salvador sea un punto de referencia en el mundo de que a través del trabajo y de la fe, y de esa labor hacia las personas más necesitadas, se puede construir un mundo nuevo, un mundo de esperanza, un mundo lleno de optimismo.

Y decía yo que esta beatificación también se convierte en un milagro para El Salvador, ¿por qué? porque esto nos permite a nosotros, a partir de su doctrina, a partir de su pensamiento, tratar de unir a nuestro país y enfrentar los nuevos retos que tenemos.

Yo no dudo que si Monseñor estuviera vivo, así como está su obra, él estuviera al frente de esa búsqueda de unir, de unir voluntades para llevar tranquilidad, para llevar paz a nuestras familias.

Por ello, quiero decir y reafirmar que el gobierno va a dar todo el respaldo, todo el apoyo, vamos a hacer todo, vamos a poner a todas las instituciones en función de que ese día las peregrinaciones que vengan de todo el mundo puedan llegar con facilidad a esa conmemoración, dar las facilidades migratorias, dar las facilidades de transporte, dar las facilidades también para que todos puedan recibir la bendición que significa la beatificación de Monseñor Romero. Y además el compromiso es seguir, seguir fomentando y seguir difundiendo el pensamiento de Monseñor.

Por eso también estamos analizando con el Ministro de Educación crear una cátedra alrededor de la obra de Monseñor Romero, porque tenemos que seguir cultivando esa fe, esa esperanza que es fuerza de unión para El Salvador.

Gracias nuevamente Monseñor Paglia, espero que usted nos traslade esta grandiosa noticia del día y la fecha en que El Salvador se va a revestir de gala para esta conmemoración, esta beatificación de Monseñor Romero.

MONSEÑOR VICENZO PAGLIA,
POSTULADOR DE LA CAUSA DE MONSEÑOR ROMERO EN EL VATICANO

Me siento particularmente orgulloso y conmovido también de poder comunicar lo que hace unos instantes hice saber al señor Presidente de la República, a quien agradezco su cortés acogida. El 23 de mayo de este año, el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero será proclamado beato, como el mártir de la iglesia universal, la celebración tendrá lugar en El Salvador y será presidida por el Cardenal Ángelo Amato.

Yo creo que de corazón tenemos que agradecer al Papa Francisco que el pasado 3 de febrero firmó el decreto de beatificación. Fue un día señalado por Dios: en ese día la iglesia hace memoria litúrgica de San Oscar y también marca el aniversario del nombramiento de Monseñor Romero como Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador.

Esta beatificación es un don extraordinario para toda la iglesia del mundo al inicio de este milenio, es un don particularmente hermoso para todo el pueblo salvadoreño. Romero desde el cielo se ha convertido en el pastor bueno y beato que une hoy a todo el pueblo de El Salvador, al pueblo por el cual él dio su propia vida, ninguno, ni en el pasado, ni hoy, está excluido de su protección, ni de su ayuda; él quiere también desde el cielo que todo El Salvador camine por la vía de la justicia y de la paz.

Quería agradecer también a Benedicto XVI, a Juan Pablo II y también al Beato Paulo VI, a quien Romero veía como su inspiración que para él fue desde el inicio un defensor.

Estamos también agradecidos con la Congregación para las Causas de los Santos y también a la postulación de la arquidiócesis con la guía antes de Monseñor Rivera y Damas, después con Monseñor Sáenz Lacalle y ahora con Monseñor Luis Escobar, ayudados todos para la obra de Monseñor Jesús Delgado, Monseñor Rafael Urrutia y de la comunidad de San Egidio, que ha seguido la postulación en Roma.

Miramos cómo un signo de la Providencia el hecho de que en la Congregación para las Causas de los Santos haya habido el consentimiento unánime, tanto de la comisión de los Cardenales, como de la comisión de los Teólogos, ambas comisiones han confirmado la tesis de la muerte provocada in odium fidei.

Queridos amigos, hoy, completando el itinerario de la causa, un itinerario complejo y no siempre fácil, es el tiempo de la alegría y de la fiesta. Debo decir que el sensu fidelium nunca ha venido menos tanto en El Salvador como en todo el mundo.

¿Cómo no reconocer que el martirio de Romero ha dado sentido y fuerza a tantas familias salvadoreñas que habían perdido familiares y amigos a lo largo de la guerra? Su recuerdo se ha vuelto inmediatamente al recuerdo de las otras víctimas, a lo mejor menos ilustres de la violencia. En los funerales del padre Rutilio Grande, Monseñor Romero se había inclinado, lleno de conmoción, para orar sobre el cuerpo del padre Rutilio Grande; ahora muchos salvadoreños no dejan de ir a su tumba para sacar fuerza del Arzobispo mártir.
Hoy damos gracias al Señor, Romero se ha vuelto el primer del largo repertorio de los nuevos mártires contemporáneos después de los numerosos creyentes asesinados en los regímenes totalitarios del novescientos.
El 24 de marzo, día de su muerte, se ha vuelto la “Jornada de oración para los misioneros mártires”. La misma Naciones Unidas ha proclamado aquel día el “Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas”.
Ciertamente el mundo ha cambiado mucho desde aquel lejano 1980. Ha habido en 1989 la caída del Muro de Berlín; ha pasado luego el 11 de septiembre del 2001 y han llegado días dramáticos de una insurgencia terrorista y aquí, en El Salvador, la violencia de las maras que provocan nuevos lutos y dolores.
Queridos amigos, la memoria de Romero continúa a mover y a conmover los ánimos de tantos. El simbolismo de su muerte ha hecho de él un testigo particularmente elocuente de aquel amor por los pobres que no conoce límites. Él, hijo de un pequeño país de América Central, es puesto ahora en lo alto del cielo entre los beatos; lo vemos desde hace años aquí en El Salvador, en la cúpula de la catedral, donde ha sido pintado a lado de San Juan XXIII y Santa Madre Teresa de Calcuta, tres santos del amor, y tiene un gran carácter providencial que su beatificación acontezca precisamente mientras en la Catedral de Pedro este por primer vez en la historia un papa latinoamericano que desea una iglesia pobre, para los pobres.
La beatificación de Romero se escribe en aquella iglesia hacia afuera que el Papa Francisco invita a todos.
Queridos amigos, creo que tenemos un protector en el cielo, un protector para todos, ningún excluido, pero sobre todo, para los pobres y los más humildes. Honor a este país que ha dado al mundo y a la iglesia un hijo muy grande, grande en el amor, como Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Romero es una gracia, es un don de Dios para nosotros, para toda la iglesia, para todo el mundo.
Tenemos que dar gracias a Dios, al Papa Francisco por eso.
Muchas gracias

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

MARCO TULIO RAMOS, PERIODICO VERDAD DIGITAL.

BUENOS DÍAS PRESIDENTE, MINISTROS Y REPRESENTANTES DEL PAPA Y MONSEÑOR. DOS PREGUNTAS QUE HEMOS CONSENSUADO ACÁ CON ALGUNOS COMPAÑEROS DE PRENSA, MONSEÑOR PAGLIA, SI USTED NOS PODRÍA DAR NOMBRES DE GRUPOS, SECTORES QUE OBSTACULIZARON Y SE OPUSIERON A LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, TANTO EN EL SALVADOR COMO EN EL VATICANO.

Y SEGUNDO MONSEÑOR PAGLIA ¿CÓMO SE LE PODRÍA REZAR A MONSEÑOR ROMERO, LUEGO DE SER DECLARADO BEATO, DESPUÉS DE SER DECLARADO SANTO, CÓMO PODRÍA SER ESE REZO PÚBLICO?, YA SE HACE DESPUÉS DE LA EUCARISTÍA EN CATEDRAL, GENTE DESPUÉS DE MISA VA AL MAUSOLEO, SE HINCA, REZA, ¿CÓMO PODRÍA SER QUE DICE LA IGLESIA DE ESTE REZO PÚBLICO ANTE UN SANTO?

MONSEÑOR PAGLIA

Creo que, como decía antes, hoy es el tiempo del gozo, del agradecimiento al señor. Sé bien cuantos se opusieron a la causa.

Pero yo creo que hoy es importante agradecer a Dios, porque Romero ha ayudado a todos, ayudará aquellos que tuvieron dificultad, pero van a ver, querido amigo, tenemos que mirar hacia adelante.

Tenemos ya la fecha de la beatificación, después de la beatificación tenemos la etapa de la canonización, creo que es importante que todos en El Salvador y en cualquier lugar recemos a Monseñor Romero, para que ayude, para que cumpla algunos milagros, porque tenemos (…) en el mundo entero, no solo en El Salvador.

A mí me impresionó siempre desde 1984, cuando por primera vez visité este país, ver el número de personas alrededor, reunirse alrededor de la tumba de Monseñor Romero y hablar con él, como si estuviera vivo, esta oración ciertamente llega al corazón de Dios, porque Dios no puede resistirse a la oración de los más pobres.

Y entonces estoy convencido que llegando al proceso de la canonización, no le sirve a Monseñor Romero la Canonización, nos sirve a cada uno de nosotros.

XAVIER ÁLVAREZ, RADIO SONORA

BUENOS DÍAS PRESIDENTE, CANCILLER Y AUTORIDADES DE LA IGLESIA, QUISIERA PREGUNTARLE A MONSEÑOR VINCENZO PAGLIA, ¿QUÉ OPINIÓN TIENE USTED MONSEÑOR, HASTA HACE UNOS MESES ATRÁS, EN ALGUNAS DIOCESIS LA FIGURA DE MONSEÑOR ROMERO SE MIRABA CON RECELO AL PUNTO DE QUE ERA PROHIBIDO, INCLUSO, PEGAR UN AFICHE DE MONSEÑOR ROMERO EN ALGUNA IGLESIA DE ALGUNAS DIÓCESIS, AHORA MONSEÑOR, QUÉ LLAMADO PUEDE USTED HACER A LA IGLESIA CATÓLICA DE EL SALVADOR, PARA UNIFICAR ESE PENSAMIENTO Y ESE SENTIMIENTO HACIA LA FIGURA DE ROMERO?

MONSEÑOR PAGLIA

Como decía antes, me quedé sorprendido que las dos comisiones de la Congregación para las Causas de los Santos hayan votado unánimemente la posición como nosotros la hemos presentado.

Gracias a Dios la historia va adelante y no se para, y está escrito también un proverbio antiguo: “es del sabio cambiar consejo”. Hoy la declaración solemne del Papa de Romero como mártir es una declaración que tiene que ver con la fe y entonces cualquiera que sea creyente sabe que se debe acoger este juicio del Papa, como un juicio solemne, y es por esto que el 23 de mayo con fe celebraremos la declaración de monseñor Romero como mártir.

PAOLA ALEMAN, EL NOTICIERO:
BUENOS DÍAS A TODOS MI PREGUNTA ES PARA EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, YA LA PLAZA SALVADOR DEL MUNDO TIENEN SEMANAS DE ESTAR SIENDO OCUPADA POR DESMOVILIZADOS EX COMBATIENTES, QUISIERA SABER SI HAY ALGÚN TIPO DE PLAN O ALGUNA RESPUESTA PARA ESTE SECTOR, MIENTRAS LLEGA LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, PUES PORQUE ELLOS YA ESTÁN, PUES DICEN QUE NO VAN A DESOCUPAR HASTA QUE EL GOBIERNO LES TENGA UNA RESPUESTA Y SERÍA UN LUGAR EMBLEMÁTICO TAL COMO USTEDES LO ESTÁN ANUNCIANDO.
Si mira en los preparativos que tenemos para la celebración, hasta ahora está en firme la plaza Salvador del Mundo. Como bien ha dicho monseñor Paglia, este es un acto y una conmemoración de fe de todos los salvadoreños y yo no dudo que ese día todo el pueblo salvadoreño va a poner en el centro la oración por monseñor, la alegría por la beatificación, eso no niega de que el gobierno tiene que seguir dándoles respuestas a las diferentes demandas que hay de los diferentes sectores, con los cuales estamos teniendo un diálogo permanente para buscarle soluciones a sus problemas.
Así que yo estoy seguro de que en esa plaza lo que va existir el día 23 de mayo va ser una alegría profunda, va ser una oración a Dios, va ser una muestra de fe, una muestra de que el pueblo está unido alrededor de la figura de monseñor Romero.
LUIS ALVARADO DE ORBITA TV:
BUENOS DÍAS PARA TODOS, SIN DUDA EL MEJOR HOMENAJE QUE SE PUEDE HACER PARA LAS PERSONAS QUE NOS HAN SIDO ARRANCADAS A TRAVÉS DE LA VIOLENCIA ES LA JUSTICIA. A LA LUZ DE ESO QUISIERA PREGUNTARLE TANTO AL SEÑOR PRESIDENTE COMO AL MONSEÑOR PAGLIA SI CREEN QUE AQUÍ EN EL SALVADOR SE LE HA HECHO DEFINITIVAMENTE JUSTICIA A MONSEÑOR ROMERO.
MONSEÑOR PAGLIA
He creído que el testimonio de monseñor Romero, unido al de tantos otros, como lo dije antes, es importante que se estudien los otros testimonios, el ejemplo del padre Rutilio Grande y de los dos campesinos; pero hay también otros que deben ser estudiados porque el testimonio de una fe que se dona para que venga la justicia y la paz es importante comprenderla, honrarla pero sobre todo imitarla.
Los santos no están nunca contra alguien, contra ninguno, ellos son siempre están para ayudar a todos, para unir nunca para dividir, gracias.
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
Lo que yo podría decir es que el día del martirio de Monseñor Romero, el 24 de marzo, pues las Naciones Unidas declaro el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con violaciones graves a los derechos humanos y de la dignidad de las víctimas.
Lo que se ha abierto en El Salvador es un proceso de reconstrucción y de reconciliación, es un proceso en el cual estamos reconciliándonos y la figura de monseñor Romero es la figura que reconcilia a la sociedad y a cada uno de sus integrantes, por eso creemos de que la justicia debe ser permanente, debe ser una lucha permanente y en nuestro gobierno vamos a continuar trabajando por lograr esa justicia y por hacer que la verdad prevalezca en la sociedad salvadoreña.
Muchas gracias.