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Allá por el año 1996, nosotros habíamos firmado los Acuerdos de Paz en 1992, y llegó el Presidente Chávez al Foro de Sao Paulo, y el Presidente en ese momento iniciaba una labor titánica y heroica que era demostrarle al mundo que con la unidad de los pueblos se podía avanzar, se podía construir procesos y procesos revolucionarios.

 

Él en ese momento andaba promoviendo el movimiento bolivariano, que dio origen a todos estos procesos, y lo hacía con una fe y con una confianza.

 

En aquella época las perspectivas estaban sobre la base de los partidos políticos y no sobre los movimientos, pero él tenía la confianza y la firmeza que en Venezuela se podía levantar un enorme movimiento que además llevara prosperidad y lucha a ese pueblo.

 

Después tuve la oportunidad de conversar con él, junto a un líder nuestro, un hermano nuestro, que tiene nuestro cariño, nuestro amor, el compañero Schafik Jorge Handal, un salvadoreño luchador, amigo, hermano del presidente Chávez, que compartieron sus ideas, compartieron sus visiones. Lo más importante es que en ese momento de la visita nuestra aquí a Venezuela, fue siete días después del intento del Golpe de Estado y que el pueblo, ese pueblo, ustedes venezolanas, venezolanos lo llevaron de regreso a Casa Presidencial.

 

Y él estaba consternado, desde ese momento su reflexión fue; tenemos que hacer responderle a este pueblo y ahí se identificó él con aquellos sectores, los sectores más humildes, los sectores más alejados, los más pobres que fueron los que se levantaron y lo defendieron y lo regresaron, él decía, es enorme el amor que este pueblo tiene por la revolución, por la esperanza, por la lucha. Él dijo vamos a comenzar a trabajar, ese movimiento convertirlo en un gran partido que defienda la revolución, que luche por la revolución, y así fue como surgieron la ideas de este partido unido socialista venezolano, que es la fuerza que va a empujar y va a desarrollar este proceso.

 

Lo que nos queda de lección, los que nos queda de enseñanza a todos nosotros, es que no solo hay que tener ideas, sino que esas ideas hay que tener la capacidad de construirlas y que solo se pueden construir con el pueblo y junto al pueblo, amando al pueblo, es la única forma como se pueden desarrollar y como se pueden construir.

 

Y lo otro, importantísimo es la unidad, la unidad de todas las fuerzas, la unidad que nos va a permitir derrotar esta agresión que sufre, no solo Venezuela, sufren todos los movimientos revolucionarios, los gobiernos revolucionarios y los movimientos progresistas, sufren una agresión, porque nuevamente las oligarquías junto a los poderes imperialistas quieren apoderarse nuevamente de nuestros recursos.

 

Por ello, estar acá en esta conmemoración es también un compromiso, un compromiso de lucha, de lucha por la América, de lucha por el Caribe, en ese sentido es que nos reunimos hoy acá para rendir el más sentido tributo a nuestro compañero, hermano y amigo el Presidente Hugo Chávez, quien nos entregó un legado de enorme significado para todos los hombres y mujeres que creemos en el espíritu de la unidad y solidaridad en nuestros pueblos.

 

Recordamos al Presidente Chávez desde lo más sentido de nuestros corazones, con gratitud por su ejemplo y obra al servicio de la humanidad, por el noble compromiso y amor con su pueblo y los pueblos del mundo, por su lucha por los más pobres y vulnerables.

 

Hoy compañero y amigo Hugo Chávez Frías, te sentimos más presente que nunca, hablar del Presidente Chávez es hablar de vida y de esperanza, de dignidad y prosperidad para nuestros pueblos, el comandante Chávez con su vida y obra, con sus ideas, con su ternura y amor por el pueblo forma parte de los próceres que entregaron todo por la libertad y el progreso de nuestra América indomable, Simón Bolívar, Francisco Morazán, José Martí, muchos hombres y mujeres luchadores incansables, cuyo ejemplo y legado continúan guiando nuestro proceso de unidad paz y bienestar.

 

A nuestro hermano Hugo Chávez, Bolivariano, lo recordamos por su incansable trabajo, por la integración de los países latinoamericanos y caribeños, dignificando nuestra identidad, cultura y valores de toda la diversidad de nuestro pueblos, la CELAC, UNASUR, el ALBA, PetroCaribe, son fruto de su amor inagotable por los pueblos de nuestra América, y estamos obligados a defenderla y hacerlas avanzar en la ruta correcta para cumplir su anhelo de una vida mejor para nuestros pueblos.

 

Por ello, hoy recuerdo aquellas sabias palabras del Presidente Chávez, para que haya un continente verdaderamente libre, requerimos del desarrollo y de la unidad de todos nuestros pueblos.

 

Compañeras y compañeros, en El Salvador hemos luchado a lo largo de nuestra historia, por la justicia y la igualdad, siguiendo la ruta de la fraternidad e integración regional, a partir de los Acuerdos de Paz hemos logrado importantes avances en el desarrollo con inclusión social, y continuamos trabajando con toda nuestras energías y valor, por la tranquilidad y el bienestar de todos y todas.

 

Un principio rector ha sido potenciar a El Salvador como un país integrado a la región, al mundo, que aporte creativamente a la paz y al desarrollo.

 

Con ese sentimiento de unión que nos congrega a recordar la vida del presidente Chávez, reitero el mensaje de solidaridad a todos y todos los venezolanos, al presidente Nicolás Maduro, a su Gabinete y muy fraternalmente a la familia del compañero Hugo Chávez.

 

Traigo también el mensaje de profunda gratitud de nuestro pueblo y gobierno, por la permanente solidaridad del Presidente Chávez y Venezuela, con El Salvador.

 

Recuerdo en especial la rápida respuesta del Presidente Hugo Chávez cuando dos desbastadores terremotos sembraron muerte y destrucción en nuestro país, en el 2001, la generosa ayuda del pueblo y gobierno de Venezuela, liderados por el Presidente Chávez, llegó de inmediato, y como lo hacen los hermanos verdaderos, sin pedir nada a cambio.

 

La historia, el ejemplo y la obra del líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, nos ha dejado un legado vivo que continuará transformando la realidad de Latinoamérica, inspirando las luchas de nuestros pueblos en la construcción de la patria grande que soñó Bolívar.

 

La lucha del compañero Chávez de libertad, justicia, paz y prosperidad para nuestros pueblos son indestructibles y seguirán venciendo el miedo, la ignorancia, el subdesarrollo y los intereses mezquinos de aquellos grupos que solo piensan en lucrarse de la riqueza de nuestra región.

 

Presidente Chávez, como nos enseñó también otro salvadoreño, con quién tú compartiste sueños, victorias y esperanzas, Schafik Handal, te decimos la lucha continúa, la lucha continúa, Chávez vive, Chávez vive.

 

Muchas gracias.