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  • El apoyo del Ejecutivo a los pescadores artesanales bajo el programa Corredores Productivos contempla el uso de tecnologías para avanzar hacia una pesca más eficiente y sostenible ambientalmente.

 

Los pescadores artesanales de El Salvador están por dar un salto en su faena, pues pasarán del instinto de marinero a los radares satelitales. Este avance será posible gracias al apoyo del Gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén a través del programa Corredores Productivos, el cual impulsará el uso de tecnologías en este sector para contribuir a mejorar su dinamismo.

 

“Hay un ciclo de pobreza muy grande entre esta población y por lo tanto creo que es una enorme oportunidad de transformar, no solo la capacidad productiva y el nivel de explotación ambientalmente sostenible que podemos hacer del mar, sino que transformar de una manera diferente, la manera de vivir de estas personas”, aseguró hoy la viceministra de comercio e industria, Merlin Barrera, coordinadora del programa.

Esta nueva apuesta fue lanzada el pasado lunes por el Presidente Sánchez Cerén en la ciudad de La Unión, en las riberas del Golfo de Fonseca, el cual es una de las zonas más beneficiadas con la inyección de recursos y la construcción de nueva infraestructura para la pesca artesanal.

“Vamos a trabajar en acciones orientadas al mejoramiento de la etapa de producción, que básicamente es tecnificarlo; vamos a dotarlos de sistemas de equipos, de lanchas, motores y alguno que otro GPS, y equipo de radio que permita hacer una pesca más inteligente”, añadió la funcionaria.

Corredores Productivos dinamizará la economía en 30 municipios de la zona costera marina, donde habrá inversiones con impacto en cuatro cadenas productivas: turismo, agroindustria, acuicultura y pesca artesanal.

“El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) tiene información oceanográfica, cómo se mueven las mareas, la batimetría, para saber qué tan profundo son los niveles del mar y cómo los cardúmenes de pescado se van moviendo en el mar”, explicó la viceministra.

“Esta información de alguna manera determina cómo la vida en el mar y las especies se mueven, de manera que también la pesca tiene que hacerse de manera inteligente”, añadió.

Los insumos provistos por el MARN van a permitir, incluso, saber de cuánto es la cuota de explotación de una especie para no generar un desequilibrio en el ecosistema marino.

“No es solo de ir a pescar, tirar la red y sacar las especies, hay toda una técnica para poder desarrollar esta práctica de pesca artesanal de manera inteligente, ambientalmente sostenible y sobre todo también eficiente para los intereses económicos de los productores”, dijo.

La introducción de tecnologías se sumará a la promoción de la producción bajo un enfoque asociativo, que permitirá a las cooperativas de pescadores obtener un mayor beneficio de la explotación del mar incluyéndolos en toda la cadena de valor.

“Vamos a estarlos apoyando con buenas prácticas de manufactura, cumplimientos de requerimientos de calidad, el mantenimiento de la cadena de frío, esencial desde que están pescando el producto en las lanchas, y posteriormente cómo conectamos con los mercados formales”, detalló.

Destacó también que el programa posee un componente de infraestructura que brindará beneficios directos a los pescadores artesanales, promoviendo al mismo tiempo el turismo en los lugares intervenidos.

“Se van a construir tres muelles duales, uno en Conchagüita, otro en Punta Chiquirín y otro en Isla Zacatillo. Esto va a permitir que los pescadores de esta zona lo utilicen tanto para actividades de pesca como también para el turismo”, indicó.

Añadió que el sector turístico también se verá beneficiado mediante capacitaciones dirigidas a las personas empleadas en este rubro.

“Tenemos contemplado dar un curso de inglés sobre todo para gente joven y mujeres, le llamamos inglés para el trabajo, que es prácticamente cómo atender bien a un turista cuando llega a estas zonas”, añadió.

La inversión en el programa Corredores Productivos asciende a $40 millones, producto de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, mediante el cual se transformará la vida de cerca de 20 mil pescadores artesanales, 1,200 productores de camarón y cientos de micros, pequeñas y medianas empresas.

San Salvador 12 de julio de 2017.