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“Nos hemos propuesto mejorar las condiciones de vida de los salvadoreños y no puede ignorarse que para esto deben tener conocimientos, habilidades, destrezas, y estas se adquieren en el conocimiento y en la educación”, presidente Sánchez Cerén, Comacarán, el 19 de diciembre de 2011.

El próximo 8 de septiembre San Salvador se convertirá en la tercera capital centroamericana en ser declarada libre de analfabetismo, después de Managua (Nicaragua) y San José (Costa Rica), gracias al esfuerzo de instituciones, miles de voluntarios, autoridades y líderes locales, y al empeño del presidente Salvador Sánchez Cerén de liberar al país de esa condición social a través del Programa Nacional de Alfabetización.

Este hecho será un hito en la cadena de éxitos de esta batalla educativa impulsada desde 2009 por los gobiernos del FMLN, la cual tuvo su primera gran victoria el 19 de diciembre de 2011 cuando los habitantes del municipio de Comacarán, en el departamento de San Miguel, izaron por primera vez en El Salvador el estandarte que los identifica como territorio libre de analfabetismo.

“Un municipio sin analfabetos es un verdadero tesoro, es la más grande de las alegrías. Además, es un sueño personal que comienzo a ver cumplido”, presidente Salvador Sánchez Cerén en acto de proclamación de Comacarán.

La alfabetización de 380 personas en esa localidad en menos de dos años -el 15.52 por ciento de sus habitantes mayores de 15 años- con la ayuda del método de alfabetización cubano Yo sí puedo y el aporte de al menos 152 voluntarios, confirmó la pertinencia y posibilidades de éxito de esta tarea, que ha permitido declarar hasta el momento a 94 municipios del país como libres de esa condición social.

De acuerdo con el censo del 2007, el 17.9 por ciento de nuestra población era analfabeta, una fría cifra que denuncia el drama de unos 640 mil personas cuyas vidas eran agobiadas por la ignorancia y el desamparo en que las mantuvieron durante décadas gobiernos atentos solamente a las ambiciones de enriquecimiento y poder de las élites.

Las estadísticas oficiales indican que ese doloroso indicador se redujo 8 puntos porcentuales desde el ascenso al poder de los gobiernos del cambio, en una tendencia sostenida al descenso.

Bajo la consigna ¡El Salvador alfabetizado es posible! se reforzó a partir de este año el aspecto organizativo, se ampliaron las capacidades movilizativas y se fortaleció el compromiso institucional y los aportes de organismos, iglesias, empresas privadas, y otros actores que participan en el programa para enseñar a leer y escribir a miles de jóvenes y adultos en los 14 departamentos del país, entre ellos a personas con discapacidad auditiva, visual e intelectual.

De enero a julio de 2018, en la primera convocatoria de la campaña, se atendió en todo el territorio nacional a 23 mil 991 personas en condición de analfabetismo, de ellos el 67 por ciento mujeres; desde agosto hasta diciembre, durante la segunda fase, se proyecta enseñar a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas a 58 mil jóvenes y adultos en zonas rurales y urbanas del país.

Si la victoria educativa lograda en Comacarán fue la más temprana señal de las posibilidades de éxito de esta campaña, la declaratoria de San Salvador como territorio libre de analfabetismo imprimirá, sin dudas, un impulso decisivo a este esfuerzo por erradicar el analfabetismo en El Salvador.