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Un saludo fraternal al pueblo salvadoreño en este inicio del mes cívico en que conmemoramos 197 años de independencia.

Nos enorgullece ser parte de esta nación, que ha mantenido vigente por casi dos siglos su libertad y soberanía.

Saludo a los demás poderes del Estado, con los cuales compartimos esta celebración.

Con mucho afecto saludo también a nuestros hermanos países centroamericanos, con quienes celebramos cada 15 de septiembre la dicha de ser naciones independientes.

Querido pueblo salvadoreño:

Conmemorar la independencia patria es festejar en familia, en comunidad y como una sola  nación.

Es una oportunidad para reflexionar y valorar el pasado, asumir el presente y construir con valentía el futuro que queremos.

Es por ello que felicito al Comité Cívico Nacional por elegir para este aniversario el lema “Sigamos Creando Futuro”, que sintetiza los ideales libertarios de nuestros próceres y las legítimas aspiraciones del pueblo salvadoreño de convivir en paz, bienestar y unidad.

El torogoz, nuestra hermosa ave nacional que no puede vivir en cautiverio, es el símbolo de esta conmemoración por representar la libertad que nos guía en la construcción de una patria moderna, trabajadora, que se esfuerza y nos invita a vivir el patriotismo con alegría, tolerancia y solidaridad.

Hoy honramos a aquellos hombres y mujeres visionarios, a quienes rendimos tributo como padres y madres de la patria.

Sus nombres están grabados para siempre en nuestra historia: Pedro Pablo Castillo, José Matías Delgado, Manuel José Arce, José Simeón Cañas y los hermanos Aguilar.

También debemos resaltar la participación de valientes mujeres en el proceso de Independencia, como Manuela Miranda, María Felipa Aranzamendi, Manuela Antonia Arce de Lara y María Feliciana de los Ángeles Miranda, quienes por muchos años fueron ignoradas y no aparecían ni en los libros de historia.

Estos patriotas encendieron con sus acciones la llama de los movimientos populares, que hicieron realidad la anhelada independencia de Centroamérica.

En el camino emprendido desde 1821 como nación independiente hemos vencido innumerables obstáculos impuestos por unos pocos que se adueñaron del poder, impusieron sus intereses y acumularon riquezas, generando exclusión, pobreza, opresión y desigualdad.

Fue esa misma situación la que nos llevó a un conflicto entre hermanos durante la década de los 80 del pasado siglo, que solo pudo ser resuelto gracias a la voluntad política de entendimiento y de priorizar los intereses de la nación, como quedó refrendado en los Acuerdos de Paz que firmamos el 16 de enero de 1992.

Este 2018 celebramos el aniversario 26 de ese acontecimiento, que marcó nuestra historia reciente y brindó la oportunidad de reconciliar a nuestra sociedad y refundar al país con institucionalidad, respeto a las libertades y plena democracia.

En los últimos años El Salvador ha registrado importantes avances en materia social y económica, que lo posicionan en la ruta del desarrollo inclusivo.

Destinamos la mitad del presupuesto nacional a la implementación de políticas públicas y programas sociales, con el objetivo de cerrar las brechas sociales históricas, y generar cambios para el bienestar de las familias del campo y la ciudad.

Actualmente avanzamos exitosamente para cumplir la meta de declarar a El Salvador libre de analfabetismo.

Desde el 2009, cuando iniciamos esta campaña, hemos logrado esta victoria educativa en 93 municipios y la zona del Trifinio.

El próximo día 8 volveremos a esta Plaza Cívica para izar la bandera que proclamará a San Salvador libre de analfabetismo.

Consagremos este mes a esa noble tarea, como el mejor homenaje a nuestros próceres y a todos los que han luchado por un país más justo a lo largo de estos casi 200 años.

La obra de la independencia estará completa cuando todos nuestros compatriotas sepan leer y escribir, y tengan oportunidades para crecer como ser humano y tener una vida plena.

Este es un derecho de todos los ciudadanos y una responsabilidad impostergable del Estado y toda la sociedad.

El maestro Alberto Masferrer en 1917 convocó a la nación al afirmar muy sabiamente: “Cuando abandonas o descuidas el enseñar al que no sabe, cometes un pecado tan grande como si negaras el pan al que no tiene”.

Con esa máxima más de 50 mil jóvenes voluntarios se han sumado esta gran campaña, que demuestra el valor cívico de la solidaridad, a quienes felicito por ese noble gesto junto con los promotores, educadores y a todos los que han contribuido a darle el pan del saber a miles de compatriotas.

Invito a la juventud salvadoreña a sumarse masivamente a este empeño.

Acciones como ésta unen a nuestra sociedad y nos convierten en un país con verdadera libertad, porque aseguran a cada salvadoreño el derecho al conocimiento.

Amigas y amigos:

Somos una sola nación. En esta fecha patria cobra especial significado la visión de una nación inclusiva, digna y justa que ha guiado la gestión de nuestro gobierno.

Sobre esos pilares seguiremos construyendo una sociedad donde no exista la marginación, prevalezca el respeto a la dignidad humana, abrace su identidad cultural, y se desarrolle con justicia y bienestar para todos.

A nuestros hermanos en el exterior les enviamos nuestro fraterno abrazo. Les ratificamos que seguiremos defendiendo sus derechos, como un compromiso irrenunciable que asumimos en nombre de los mejores intereses de la patria.

La próxima canonización de nuestro pastor y mártir, Beato Monseñor Oscar Arnulfo Romero, nos llena de esperanza y nos inspira a seguir trabajando por elevar la calidad de vida de la población y edificar El Salvador que todos queremos.

Nos unimos a la alegría de la Iglesia Católica y al júbilo de todo el pueblo, que tiene en Monseñor Romero un ejemplo de amor, lucha por la defensa de los derechos humanos, la dignidad y la unidad de la nación.

Querido pueblo salvadoreño:

En este aniversario de la Independencia ratificamos que continuaremos trabajando junto a los países hermanos de Centroamérica, como lo hicieron nuestros próceres, por una integración que favorezca el crecimiento de las economías de la región y el bienestar de su población.

Con esa visión, damos pasos hacia el fortalecimiento del Sistema de la Integración Centroamericana.

Dentro de estos esfuerzos ampliamos el trabajo con Honduras y Nicaragua para convertir al Golfo de Fonseca en una zona de paz, desarrollo y comercio.

Recientemente dimos un importante impulso a la integración con la adhesión de El Salvador a la Unión Aduanera junto a Guatemala y Honduras para impulsar el comercio y la movilidad de las personas en el Triángulo Norte.

Con la unión aduanera los tres países pasaremos a convertirnos en la octava economía más fuerte de América Latina.

Estos son pasos históricos para la integración regional que confirman la vigencia de los ideales de nuestros próceres, como Francisco Morazán, quien luchó y soñó con una Centroamérica unida y próspera.

Amigas y amigos:

Inauguramos el mes cívico enarbolando nuestra hermosa bandera azul y blanca como símbolo del compromiso de todos los salvadoreños con el bien de la patria.

Felicito al Comité Cívico Nacional y a toda la comunidad educativa, gobiernos municipales y a todos los sectores por la organización y participación en esta gran fiesta cívica para conmemorar en unidad nuestra Independencia patria.

Sigamos creando futuro.

Muchas gracias.

 

San Salvador, 1 de septiembre de 2018