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  • Amigas y amigos:
  • Reciban la más cordial bienvenida a nombre de nuestro pueblo y gobierno. Es un honor para nosotros albergar este evento tan relevante con el que conmemoramos el 30 aniversario de la adopción del “Protocolo de San Salvador”.

Este importante texto legal fue adoptado en San Salvador por la Asamblea General de la OEA, en noviembre de 1988, para dar prioridad al cumplimiento y respeto a los derechos económicos, sociales y culturales de nuestra población.

Desde entonces se estableció como propósito consolidar en nuestro continente importantes conceptos como la libertad personal y la justicia social, fundamentados en el respeto a los derechos humanos.

Durante las últimas tres décadas adquirimos experiencias y capacidades que nos han permitido enfrentar grandes desafíos en materia económica y social, y avanzar en el cumplimiento de los objetivos que dieron vida al Protocolo de San Salvador, ratificado por 16 de los 35 países miembros de la Organización de Estados Americanos.

Invito a las naciones que aún no han suscrito este documento a sumarse a este esfuerzo, pues, aunque los derechos económicos, sociales y culturales han sido reconocidos en otros instrumentos internacionales, es necesario que sean reafirmados, desarrollados, perfeccionados y protegidos.

Este Protocolo es un aporte para reforzar otras responsabilidades que las naciones hemos asumido, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Nueva Agenda Urbana y el Pacto Global para una Migración Digna, Ordenada y Segura.

Dichas herramientas han permitido construir una hoja de ruta, basada en objetivos y temas comunes prioritarios de nuestros Estados para mantener y fortalecer estrategias y políticas públicas nacionales.

Este encuentro nos permite compartir las experiencias de nuestros países en materia de defensa de los derechos económicos, sociales y culturales, y acordar acciones que impulsen la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, y así complementar el Protocolo de San Salvador.

En el caso de El Salvador, nuestro Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019 se concibió para garantizar el progreso general del país y propiciar el cumplimiento de estos acuerdos.

Tal como lo requirió el Grupo de Trabajo, que examina la implementación del Protocolo de San Salvador, nuestro país presentó dos informes.

El primero, sobre las medidas adoptadas para asegurar derechos como la seguridad social, la educación y la salud, que favorecen, entre otros aspectos, la ampliación de la cobertura para las personas trabajadoras en situación de exclusión y reformas al sistema de pensiones.

También hemos avanzado en la calidad y cobertura del sistema educativo, gracias a iniciativas y programas nacionales como la Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno, la capacitación de los docentes, la entrega gratuita en la enseñanza pública de los útiles escolares, uniformes y zapatos, la alimentación de los estudiantes, entre otros.

Mediante el Programa Nacional de Alfabetización, desde el 2009 hemos declarado libres de analfabetismo a más de 90 municipios, y este año creamos comisiones departamentales y municipales que coordinan y acompañan el trabajo de unos 100 mil voluntarios involucrados en esta noble tarea.

Por nuestros avances en este noble objetivo, la Fundación Mundial para la Alfabetización nos entregó un reconocimiento en la Cumbre Mundial de Alfabetización, celebrada en marzo pasado en la ciudad de Oxford, en el Reino Unido.

En materia de salud, logramos la ampliación progresiva de la cobertura y la prestación integral de los servicios médicos de forma oportuna y gratuita a partir de una reforma integral del sistema.

Nuestro segundo informe muestra los avances relacionados con los derechos laborales y sindicales y a un empleo digno, así como el disfrute de un medio ambiente sano, la alimentación y el acceso a la cultura.

En el aspecto medio ambiental el documento resaltó las medidas implementadas para el ordenamiento sustentable de los territorios, la seguridad hídrica, la reducción de los niveles de contaminación y vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático, así como la restauración y conservación del ecosistema.

Como parte de los esfuerzos de nuestro país para garantizar la alimentación de la población fortalecimos el marco institucional de este sector con la creación del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN) y desarrollamos el Plan de Agricultura Familiar.

Estos logros han sido posible mantenerlos durante todo mi Gobierno por la estrecha colaboración de las instituciones del Estado con diversos sectores sociales, y la activa participación de las comunidades y los productores agrícolas en este empeño.

Otro hito importante en el desarrollo integral de nuestro país es la creación este año del Ministerio de Cultura para defender y preservar nuestra riqueza cultural y promover las manifestaciones artísticas, como parte de una política pública y de Estado comprometida con un auténtico y amplio movimiento de carácter social, artístico y patrimonial.

Tengo la certeza de que los resultados de este encuentro nos permitirán implementar estrategias para la sostenibilidad de los esfuerzos regionales, en aras de garantizar el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales de nuestros pueblos.

Los desafíos que enfrentamos son enormes. La América Latina y el Caribe continúa siendo la región más desigual del mundo, con una extrema concentración de la riqueza que excluye a millones de nuestros hermanos y los condena a la pobreza y la extrema pobreza.

Los últimos estudios de la CEPAL indican que 175 millones de latinoamericanos y caribeños son pobres, mientras otros 75 millones viven en la indigencia.

Es indispensable para la vida de nuestros pueblos y el progreso de la región trabajar intensamente, sin descanso, para cambiar esta dramática situación de millones de nuestros hermanos.

Con esa convicción los exhorto a trabajar de manera coordinada y a multiplicar esfuerzos para alcanzar el bienestar de nuestros pueblos.

Muchas gracias.

Conmemoración de los 30 años de Protocolo de San Salvador y aplicando los Derechos sociales en la Región.