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 El Salvador y Cuba son dos pueblos hermanos históricamente unidos por la cultura, que han construido fuertes lazos de amistad, que incluso medio siglo de interrupción de relaciones diplomáticas no pudieron romperlos.

 

Por eso es un verdadero honor para mí, como presidente de la República reconocer a una excepcional mujer, con una magnifica y laureada trayectoria, que refleja además ese sentimiento de profunda fraternidad entre Cuba y El Salvador.

Hablo de la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, una de las personalidades más emblemáticas en la historia de la danza a nivel mundial y la mayor figura del ballet clásico en toda la región iberoamericana.

Fundadora del Ballet Nacional de Cuba y Premio Nacional de Danza en 1998, logró popularizar el ballet clásico en su tierra, como parte del proceso revolucionario que se impulsaba en la isla, promoviendo su acceso desde las escuelas, las fábricas y las zonas más remotas del país.

Alicia Alonso ha recibido la “Medalla Picasso” de la  UNESCO por su contribución al desarrollo y difusión de la danza en Cuba y en el mundo; en 2005 fue proclamada “Madre de la Danza Latinoamericana”, en Quito, Ecuador; y ha merecido durante su carrera más de 60 reconocimientos otorgados con mucha admiración y cariño en diversas naciones.

Amigas y amigos:

Hoy, El Salvador quiere hacer también un justo homenaje a su obra y legado, pero, sobre todo, reconocer el valioso apoyo que durante años ha dado a nuestro país.

En nuestro gobierno hacemos un intenso trabajo por el arte y la cultura, y hemos logrado que la cultura y el arte sean valiosos factores de identidad y cohesión social.

Son objetivos que sin duda compartimos con Cuba, una nación que se coloca como un indiscutible referente en este ámbito, gracias a la visión impulsada desde el triunfo de la revolución cubana por nuestro querido y compañero y recordado compañero Fidel Castro, y que continúan el Presidente Raúl Castro y el pueblo cubano.

Alicia Alonso es una inspiración y generosa fuente de enseñanza para el desarrollo de la danza y el arte en El Salvador.

Su primera visita al país con su compañía fue en 1948 y fue esta precisamente la que sembró, en los círculos intelectuales y culturales salvadoreños, la inquietud por fundar una Escuela Nacional de Danza, la cual efectivamente nació en 1951.

Además, su metodología para la enseñanza del ballet es compartida solidariamente con nuestro país desde finales de los años noventa, lo que nos ha permitido formar artistas con una alta calidad técnica y de gran reconocimiento a nivel internacional.

Distintas generaciones de salvadoreños deben mucho al magisterio de Alicia Alonso, y estoy seguro que su presencia en El Salvador es una ocasión oportuna para mostrar nuestro sincero agradecimiento por su aporte.

Por todos estos méritos, hermana y amiga Alicia Alonso, en nombre del pueblo salvadoreño, me complace otorgarle la Orden del Libertador de los Esclavos “José Simeón Cañas”, en el grado Gran Oficial, una distinción que nuestro país confiere a notables personalidades por sus méritos relevantes.

Reciba esta condecoración como un gesto de profunda gratitud y amistad para con usted y todo el pueblo cubano, a quienes tenemos en nuestra más alta estima.

Muchas gracias.