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El Salvador siempre rindiendo homenaje a nuestros próceres, a nuestra independencia. Quiero agradecer a los miles y miles de salvadoreños que se han concentrado, aun en medio de la lluvia, para demostrar el fervor patriótico que une a la nación, al pueblo salvadoreño.

Hoy estamos unidos acá por nuestra patria, hoy estamos unidos por nuestro querido El Salvador y por Centroamérica.

Como salvadoreños estamos recordando una fecha histórica del proceso de independencia. Una celebración de mucha importancia que puso los cimientos para la construcción de la República independiente, libre y con autodeterminación.

Como Presidente de la República presido estos festejos, viendo hacia el pasado, pero con la esperanza puesta en un futuro prometedor donde podemos construir una patria que sea para todos.

Saludo y felicito al pueblo salvadoreño y centroamericano por celebrar sus fiestas en honor a la patria, y en especial a esta juventud que va a demostrar su profundo amor a nuestro país, a nuestra patria con este desfile escolar.

El siglo diecinueve fue decisivo para que triunfara el espíritu independentista de la región centroamericana. El alzamiento de aquel 5 de noviembre de 1811, en San Salvador, que conocemos como el Primer Grito de Independencia, liderado por José Matías Delgado, Manuel José Arce y los hermanos Aguilar, abrió paso a una serie de movimientos de participación popular que lograron su objetivo el 15 de septiembre de 1821.

Hoy conmemoramos el 193 aniversario de nuestra independencia patria.

Celebramos ahora nuestra historia en democracia y comprometiéndonos con el futuro de nuestra patria.

Aquel acontecimiento que hoy conmemoramos representa el comienzo de un camino de conquistas para nuestro pueblo. La independencia política y económica de la corona española fue solo el inicio de la lucha de nuestro pueblo por alcanzar a plenitud los ideales de libertad, de unidad y de justicia.

Los héroes y mártires de la gesta independentista de 1821 lucharon por la autodeterminación de nuestro pueblo. A nosotros nos corresponde asegurar, defender y luchar por esa patria justa, libre y feliz.

Aquél proceso histórico no se hizo de manera aislada. Los pueblos de Centroamérica lograron juntos la independencia y compartimos con ellos los sueños de una patria centroamericana. Por eso compartimos a hombres patrióticos como Francisco Morazán, que lucharon por el ideal de una Centroamérica unida, soberana y con autodeterminación.

Han pasado 193 años y después de una larga historia estamos muy cerca de concretizar esos sueños. Para hacer realidad esa visión integracionista tenemos organismos como el Sistema de la Integración Centroamericana en el que hemos logrado definir una agenda multidimensional que orienta  nuestro trabajo regional alrededor de cinco grandes pilares: Integración económica, integración social y lucha contra la pobreza, gestión integral del riesgo y adaptación al cambio climático, fortalecimiento institucional y seguridad democrática.

El sueño de Morazán poco a poco va haciéndose realidad. Cuando tres países como Honduras, Nicaragua y El Salvador se unen para hacer del Golfo de Fonseca un lugar de paz y desarrollo.

Me permito hacer mención este día donde los sentimientos nacionalistas están a flor de piel que trabajamos y trabajaremos por fortalecer las relaciones de fraternidad y solidaridad con todos los pueblos hermanos, particularmente con los vecinos de la región.

Antes que cualquier diferencia está que somos países hermanos, y debemos unirnos para trabajar por el desarrollo de nuestros pueblos.  Todo esto sin perder de vista el mandato constitucional para defender la soberanía  e integridad territorial, mandato que garantizaremos haciendo uso de todos los medios diplomáticos a nuestro alcance.

Al inaugurar el mes cívico en Zacatecoluca, dije que la patria debe ser para todos. Un lugar donde se garanticen los derechos humanos, bajo principios de igualdad y justicia. La patria debe ser un lugar donde el fin primordial del Estado sea la felicidad del pueblo.

No corresponde entonces a esta concepción de patria hacer prevalecer el interés de unos pocos, los derechos, los deberes, las oportunidades son para todos los salvadoreños y salvadoreñas.

Es por eso que después de tantos años de celebrar nuestra independencia, algunos todavía no encontraban sentido a esta celebración. ¿Y cómo encontrar sentido a celebrar una patria desigual, injusta, represiva y corrupta?

Ahora esto ha cambiado. ¡Estamos inaugurando una nueva patria! ¡Estamos celebrando una nueva independencia!

Querido pueblo salvadoreño:

Construyamos una patria fundamentada en valores para la convivencia solidaria y cívica. Continuemos practicando el diálogo, el respeto, el trabajo colectivo.

Hoy, en la primera celebración de independencia que tengo el honor de dirigirme a ustedes como Presidente, les quiero transmitir el sentimiento de esperanza que me llena. Tenemos la oportunidad de renovar la patria, de ampliar los cambios que se han comenzado y construir lo que aún no se ha hecho.

Es momento, pues, de que todos pongamos lo mejor de cada uno para el bienestar de nuestro pueblo. Empecemos nosotros, los políticos, los que tenemos una responsabilidad como funcionarios públicos, cuya ocupación principal debe ser trabajar por el bien común, haciendo ejercicio de nuestro cargo con ética, responsabilidad y transparencia en el manejo de los dineros del pueblo.

La construcción de esta nueva patria nos demanda ser honestos, ser honrados y ser justos con la responsabilidad que tenemos en nuestras manos.

Independientemente de la filosofía política a la que pertenezcamos, hay miles de salvadoreños y salvadoreñas que han depositado en nosotros la confianza de representar sus voces en la toma de decisiones. Ellos esperan de nosotros una representación digna, que a pesar de las diferencias ideológicas tengamos la capacidad de dialogar y consensuar acuerdos.

Esto también es parte de la nueva independencia que hoy celebramos, la madurez de la democracia en El Salvador, dejar atrás la prepotencia y el autoritarismo, atrás los rencores y la intolerancia.

Por supuesto, la responsabilidad de construir el país que queremos, El Salvador en que queremos vivir no es únicamente del Estado y de los políticos. Es una responsabilidad compartida y demanda también el compromiso y el trabajo de toda la ciudadanía.

Han pasado casi dos siglos y toca una vez más seguir trabajando hasta consolidar este nuevo proyecto de libertad, la libertad de conocer nuestra historia, la verdadera historia de nuestra patria, de nuestra gente.

Con los Acuerdos de Paz hemos contribuido grandemente al inicio de una nueva época, un nuevo tiempo de reconciliación y esperanza. Poco a poco, los salvadoreños hemos ido fortaleciendo estas bases sentadas hace 22 años.

Por eso es importante también que continuemos esforzándonos por mantener vigentes estos Acuerdos.

El gobierno está muy interesado en cambiar la cultura del irrespeto por una cultura de tolerancia. En ese sentido, debemos trabajar por una cultura que promueva la paz social y donde cada ciudadano se sienta parte del desarrollo, no solo para alcanzarlo sino también para disfrutarlo y heredarlo.

La firma de los Acuerdos de Paz significó el triunfo de una lucha por tener libertad política, libertad de expresión, del disenso, de la libre determinación.

Trabajamos por dignificar al campesino y al obrero, trabajamos por el bien de las mujeres, pero también del indígena y otros grupos excluidos de la sociedad como las personas con capacidades especiales. Sigamos trabajando incansablemente por defender esos logros.

El Salvador está cambiando porque ustedes, pueblo salvadoreño, también están cambiando. Los ciudadanos tienen voz, participación, pueden manifestar sus necesidades, sus propuestas, sus desacuerdos. No existe el miedo ni la represión. Esto es lo hemos ganado en la lucha histórica para la firma de los Acuerdos de Paz.

Hoy en día a la patria le aquejan muchos problemas, que estamos afrontando decididamente: Con valentía y con amor patriótico.

Estamos trabajando intensamente por combatir la violencia, pero no solamente con mecanismos represivos, también estamos trabajando en la prevención, en la reinserción.

Las medidas punitivas están siendo aplicadas, y sin duda, el delito debe ser castigado. Pero podemos llenar aún más las cárceles y no lograremos solucionar de raíz el problema de la delincuencia y el crimen.

Construir esta patria de todos requiere también nuestro aporte a la prevención de la violencia, en nuestros hogares, en nuestra familia, en la comunidad, podemos ser gestores de la paz.

Padres y madres de familia, tíos, tías, abuelos, abuelas, formemos a los niños y a las niñas en valores morales y cívicos. Desde pequeños, vayamos poniendo las bases para una cultura de paz. Digamos no a la violencia intrafamiliar, digamos no al maltrato físico y psicológico. De ahí vamos a obtener los frutos de una sociedad en paz.

Maestros, maestras, nuestra labor es muy importante para crear una cultura de paz, de hecho, es fundamental. Los niños, las niñas y los jóvenes de El Salvador necesitan una educación en valores, necesitan de esos buenos modelos y ejemplos de personas de bien que ven representados en ustedes.

Nosotros, como Gobierno, estamos apostando por un modelo de educación inclusiva, trabajamos para mejorar la calidad educativa a nivel curricular y de infraestructura.

En este momento estamos trabajando por llevar a todos los niveles el Paquete Escolar, el Vaso de Leche, iniciar con la Universidad en Línea, y el programa Un Niño Una Computadora.

Todos son proyectos que se están trabajando en este momento para poder implementarlos cuanto antes. Pero necesitamos el apoyo de ustedes, familia, maestros y maestras, de la ciudadanía entera. Porque la educación debe ser integral, construyamos juntos, una nueva patria en una cultura de paz.

Compatriotas:

Hoy celebramos nuestra independencia de un sistema político externo, pero también celebramos los logros alcanzados durante estos 193 años.

Nuestra historia nos muestra momentos de dolor, fracaso, crisis, que gracias a Dios hemos superado. Pero la historia también nos muestra momentos de lucha, esperanza, triunfos que valen la pena celebrar.

Salvadoreños y salvadoreñas: Todos merecemos un país donde vivamos a gusto, un país de oportunidades para todos y todas. Un país equitativo, libre de violencia e injusticia social.

Yo los invito este 15 de septiembre a que construyamos un presente y un futuro mejor. Hagámoslo día a día, en una lucha constante y firme, por el país que queremos, por el país que soñamos.

Amado pueblo salvadoreño: ¡El Salvador somos todos!

Que Dios nos bendiga en este día cívico.

Muchas gracias.