Print Friendly, PDF & Email
  • Nos reunimos este día para celebrar y poner en alto dos acciones que impulsamos y que han dejado una profunda huella en El Salvador en estos años de nuestros gobiernos del cambio.

Son dos palabras impregnadas de dignidad y esperanza que recorrieron todo el país transformando la vida de miles de salvadoreños: alfabetización y solidaridad.

Es un privilegio realizar este acto en el Salón más emblemático de Casa Presidencial, que está dedicado a San Oscar Romero, de quién ayer conmemoramos el 39 Aniversario de su martirio.

Monseñor Romero, en su homilía de enero de 1978 hacía esta reflexión sobre los objetivos de la educación: ¨Formemos en el corazón del niño y del joven el ideal sublime de amar, de prepararse para servir, de darse a los demás. Lo contrario sería una educación para el egoísmo, y queremos salir de los egoísmos que son las causas precisamente del gran malestar de nuestras sociedades”.

Esa formación a la que él nos llamaba es precisamente lo que hemos impulsado en estos 10 años con el Programa Nacional de Alfabetización, en los cuales miles de salvadoreños, hombres y mujeres, miles de jóvenes voluntarios se han dado a los demás, enseñando a leer y escribir, llevando conocimiento y alegrías a aquellos compatriotas que un sistema injusto, por décadas, les había negado la posibilidad de una educación elemental.

Es por ello que decimos con merecida razón que la alfabetización es una de las mayores obras de solidaridad.

Son más de 370 mil personas las que hemos logrado alfabetizar en El Salvador, y hemos declarado libres de analfabetismo a 134 municipios, incluyendo San Salvador, la ciudad capital.

Nuestra gratitud y reconocimiento a todos los que creyeron, defendieron y participaron en esta gran misión que nos acerca más a hacer realidad el lema de campaña:  El Salvador Alfabetizado ¡Es Posible!

Nunca antes en nuestro país habíamos podido alcanzar esta gran victoria. A pesar de que siempre fue una de las mayores demandas del pueblo y de grandes pensadores como Don Alberto Masferrer, quien hace un siglo gritaba al país que la alfabetización era el paso obligatorio para un verdadero desarrollo y el bienestar de nuestra nación.

Como decía, son miles y miles los que han hecho posible esta gran victoria en El Salvador: el colectivo de dirección nacional del Ministerio de Educación,  los equipos de trabajo y comisiones departamentales y municipales, gobernadores, voluntarios y asociados, promotores, alcaldes de todos los colores políticos, cooperación internacional, diputados, iglesias, destacados artistas nacionales, universidades, ong, ADESCOS, instituciones de gobierno, medios de comunicación, en fin toda una movilización nacional con un solo objetivo: acabar con el analfabetismo en El Salvador.

A todos ellos nuestro más profundo reconocimiento y la gratitud de todo un pueblo.

Pero este día queremos rendir tributo y agradecer por su entrega, pasión y profesionalismo a esta gran obra a un grupo de hombres y mujeres que se ganaron nuestro respeto y cariño desde que se incorporaron a esta misión, me refiero a la Brigada Educativa Cubana, para quienes pido un cálido aplauso de gratitud y admiración por su labor solidaria.

Ustedes han hecho muchos sacrificios en estos años, tuvieron que dejar a sus familias para atender esta misión, desarrollar su trabajo en cualquier tipo de condiciones, y avanzar junto con nuestros equipos con recursos limitados, venciendo las complejidades de nuestra realidad social y política.

Ustedes dejan una semilla, una siembra de bienestar y felicidad que nuestra patria ya está cosechando.

Esa es la grandeza de América Latina, la cual reside en la hermandad de sus pueblos.

En nuestra gente persiste el espíritu de unidad y soberanía de grandes latinoamericanos como Bolívar, Morazán y José Martí.

Nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento a la Brigada Cubana de Educación en El Salvador que, desde 2010, nos ha brindado asesoría técnica y pedagógica basada en sus exitosos resultados y métodos educativos desarrollados por Cuba.

La historia que juntos hemos escrito durante estos años perdurará para siempre en nuestros corazones, y en las gloriosas páginas de la historia de nuestra patria.

Nuestro deber ahora es no dejarnos arrebatar estas conquistas, hay que defenderlas,

Nuestro deber es que esta gran obra siga avanzando, y sentirnos orgullosos de lo que alcanzamos con la campaña de alfabetización,

Nuestro deber es cuidar y hacer nuestras esas banderas que izamos con tanta alegría en cada municipio declarado libre de analfabetismo,

Siempre recordaré con mucho afecto cuando izamos la primera bandera de municipio libre de analfabetismo en Comacarán, en San Miguel.

Teníamos en esos días por aquí a la Doctora Aida Terrero y al embajador Pedro Pablo Prada, ellos son también artífices de las conquistas que hemos alcanzados en estos 10 años desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba.

Estimados hermanos y hermanas cubanas,

Su contribución a la educación, inclusión y equidad social del pueblo salvadoreño, a través de la alfabetización, no tiene precio.

Estaremos eternamente agradecidos por la labor humanitaria que ustedes han desempeñado a favor de nuestra gente.

Estimado señor embajador, estimado señor Jefe de Brigada, transmitan mi agradecimiento al señor presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y al expresidente, Raúl Castro, por el apoyo incondicional que desde sus administraciones han brindado a El Salvador.

En 2009 iniciamos una transformación social sin precedentes en nuestro país. Esta nueva visión de desarrollo dio a la educación prioridad en las políticas públicas.

La educación dejó de ser un lujo y se convirtió en un derecho.

Eso implicaba facilitar el acceso al aprendizaje de calidad no sólo a la población en edad escolar, sino también a los adultos que debido a las exclusiones del pasado no pudieron estudiar.

En 2010 firmamos el Convenio Básico de Cooperación con la República de Cuba. Desde entonces comenzó un arduo trabajo de los especialistas cubanos y salvadoreños por aplicar y adaptar a nuestro país el método de alfabetización Yo sí puedo, el cual se ha implementado en más 130 países.

Además de los 134 municipios libres de analfabetismo, se tiene previsto que para el mes de abril a 10 municipios más se les confiera su declaratoria.

Gracias al trabajo de miles de voluntarios se redujo el índice de analfabetismo al 7.6 por ciento.

Son 376 mil personas beneficiadas por este programa. Entre ellas se encuentran personas con discapacidad auditiva, visual e intelectual.

En 2018 se reconoció a nivel internacional el trabajo de alfabetización realizado en nuestro país, durante la tercera Cumbre Mundial de Alfabetización celebrada en el Reino Unido.

Nuevamente, muchas gracias, hermanos cubanos, por poner a disposición de los salvadoreños sus capacidades y la calidez de su corazón.

También agradecemos la importante cooperación brindada a través de proyectos de salud, cultura y deporte. Como lo son el proyecto artístico La Colmenita y el Centro Oftalmológico Nacional de San Vicente.

Hoy El Salvador avanza a paso seguro hacia mayores niveles de bienestar, gracias a la solidaridad de países hermanos como Cuba.

Uno de nuestros principales legados será liberar a nuestro país del analfabetismo.

La educación es motor de desarrollo, y nos provee de las herramientas necesarias para forjar un mejor futuro con justicia social.

Muchas gracias.