Print Friendly, PDF & Email
  • Preservar la naturaleza y el uso sostenible de la riqueza que nos da, son las mayores responsabilidades que todos los seres humanos tenemos con la vida presente y futura en nuestro planeta.

Todo lo que hacemos con esos nobles propósitos merece reconocimiento, estímulo y gratitud.

Esos son los sentimientos que compartimos hoy al galardonar con el Premio Nacional del Medio Ambiente 2018 a quienes se han destacado por su trabajo en salvaguardar los recursos naturales de El Salvador.

En nombre del pueblo y gobierno felicito a las 5 organizaciones ganadoras y a las 2 menciones honorificas de este año. Su dedicada labor a la protección de la naturaleza está en favor de la vida y del bienestar de las familias de este país.

Agradecemos también sus enseñanzas y propuestas para vivir en armonía con la naturaleza y cuidar el medio ambiente.

Sus acciones son un ejemplo para quienes anhelamos un país más resiliente, con desarrollo sustentable, en el propósito de legar a las futuras generaciones una nación con bienestar.

Justamente el Premio Nacional del Medioambiente, que entregamos hoy, se creó para incentivar las iniciativas individuales y colectivas relacionadas con la protección, promoción y conservación del medioambiente.

Los proyectos desarrollados por las organizaciones ganadoras de este galardón tienen un impacto trascendental para la preservación de los ecosistemas nacionales.

Las propuestas premiadas en diferentes categorías poseen un alto contenido de inclusión y corresponsabilidad, y son fuente de inspiración para que más organizaciones se sumen a esta causa.

Los proyectos ganadores contemplan temáticas relacionadas con la restauración de ecosistemas, reducción de consumo de energía y gestión de residuos, entre otras.

 

Señoras y Señores

Las amenazas del cambio climático nos imponen generar mecanismos para la protección y uso adecuado, responsable y sostenible de nuestros recursos, por lo que el Estado tiene la responsabilidad de incentivar acciones dirigidas a ese fin.

Pero también como ciudadanos tenemos el deber de contribuir a la reducción de la vulnerabilidad ambiental ante los efectos de los fenómenos naturales adversos.

Acercarnos a estos temas y actuar consecuentemente nos permite alcanzar mayores niveles de desarrollo y una productividad sustentable, que garantice la seguridad alimentaria, la protección y el bienestar de la población.

Mi gobierno tiene muy claro su responsabilidad con un El Salvador Sustentable, así lo establecimos en el Plan Quinquenal de Desarrollo al plantear como misión “transitar hacia una economía y una sociedad ambientalmente sustentables y resilientes a los efectos del cambio climático”.

Para cumplir ese objetivo creamos el Gabinete de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad, el cual nos ha permitido desarrollar un trabajo interinstitucional para enfrentar los problemas relacionados con el medio ambiente y la vulnerabilidad del país.

Hasta la fecha tenemos importantes logros en materia de saneamiento ambiental, adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, restauración de bosques y paisajes, agricultura y turismo sostenibles y protección de los recursos hídricos, entre otros.

Gracias a este trabajo nuestro país dejó atrás la crítica situación en que se encontraba. Hoy afirmamos con satisfacción que El Salvador salió de la lista de los países más vulnerables del planeta.

Otro logro importante fue la creación del Consejo Nacional de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad, con una amplia representación de toda la sociedad salvadoreña.

Luego de un amplio proceso de análisis y consultas, esa institución presentó el Plan El Salvador Sustentable, con acciones en cuatro ejes fundamentales: gestión integral del riesgo para la reducción de desastres y cambio climático; generación de conocimiento y cultura de sustentabilidad; fomento de la transformación productiva, y fortalecimiento de la institucionalidad pública.

Asimismo, fortalecimos el Sistema de Monitoreo del Observatorio Ambiental, que nos permite tener una mayor capacidad de respuesta ante acontecimientos climáticos y ambientales.

Esta preocupación por el medio ambiente impulsó el mejoramiento de la infraestructura para el sistema de tratamiento de aguas residuales y desechos sólidos.

Además, pusimos en marcha el programa de descontaminación de ríos y disponemos del Sistema de Información Hídrica, una herramienta para conocer el inventario hídrico, indicadores de la calidad del agua de los ríos, estadísticas y datos relevantes para la planificación y gestión de ese vital líquido en El Salvador.

 

 

Señoras y señores:

Tenemos por delante grandes desafíos en materia medioambiental para nuestro país y todo el planeta. Debemos ser conscientes de que la única forma de enfrentarlos es trabajar unidos.

De ahí la importancia de proyectos como los que hoy premiamos, que incentivan y permiten conocer la labor de instituciones públicas y privadas, organizaciones y sociedad civil.

Proteger la casa grande, la casa común, como la ha llamado el Papa Francisco en su carta encíclica Laudato Si, es responsabilidad de todas y todos.

Reitero mis felicitaciones a los ganadores del Premio Nacional de Medio Ambiente 2018.

En nombre de nuestro pueblo, muchas gracias por esas acciones y proyectos sobresalientes en función del rescate y la conservación del medio ambiente.

Nuestro compromiso como gobierno está vigente y más firme que nunca. Estamos creando las bases para garantizar la recuperación del entorno ambiental mediante una nueva cultura de responsabilidad institucional y ciudadana.

Muchas gracias.