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Con alegría y satisfacción el país recibe hoy a una nueva promoción de jóvenes que, motivados por su vocación de servicio, culminan sus estudios superiores dentro de los prestigiosos centros de formación militar de la Fuerza Armada.

Muchas felicidades, señoritas y caballeros graduados. Ustedes han sabido combinar capacidades, aptitudes e idoneidad para ejercer una profesión dedicada a servir al pueblo salvadoreño.

Esa es la esencia de la formación militar y con esa misión ustedes han recibido una preparación integral, que les permitirá iniciar el ejercicio de su carrera con el grado de subteniente.

La Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios, el Centro de Educación e Instrucción Militar Aeronáutico y el Centro de Instrucción Naval gradúan hoy a 96 jóvenes que concluyeron exitosamente un proceso formativo reconocido por su rigor y calidad.

Ustedes tomaron una buena decisión al elegir a la Fuerza Armada de El Salvador para hacer su carrera profesional, pues se trata de una de las instituciones más queridas y respetadas por el pueblo.

La ciudadanía ha manifestado a la FAES su confianza y al mismo tiempo le demanda fidelidad al cumplimiento de su misión constitucional.

En correspondencia, la Fuerza Armada de El Salvador ha mantenido en alto la defensa de la soberanía y la integridad territorial de nuestro país. También ha demostrado su firme compromiso de garantizar la paz, la tranquilidad y la seguridad pública.

 

Señoras y señores:

 

La formación en estos centros de estudios militares se caracteriza por su excelencia y brinda a los estudiantes instrucción militar, científica y humanista, además de inculcarles valores, principios y dotarlos de capacidad de liderazgo para su desempeño profesional.

Felicito a la Fuerza Armada por la constante modernización y perfeccionamiento de su sistema educativo, así como por incorporar a la mujer a las tareas de la defensa de la patria y la institucionalidad democrática.

Nuestra Fuerza Armada es una de las instituciones con más historia en el país. Fue fundada por el prócer Manuel José Arce, quien la bautizó con el nombre de Legión de la Libertad.

Esta institución castrense a lo largo de los años ha cumplido sus misiones, de acuerdo con las exigencias de cada momento histórico.

Después de los Acuerdos de Paz, la Fuerza Armada de El Salvador se refundó y se fortaleció con su compromiso permanente de respeto a los derechos humanos, y de acompañar al pueblo en la construcción de un mejor país.

Es meritoria la cooperación de esta institución con la Policía Nacional Civil en los esfuerzos por garantizar la seguridad ciudadana y en el combate al narcotráfico.

Los decomisos de drogas en los últimos años han alcanzado más de 6 mil kilogramos de cocaína, por un precio superior a los 665 millones de dólares en los mercados ilegales de este criminal contrabando.

Es loable también la participación de nuestros efectivos militares en las Misiones de Paz de la ONU en Mali, Líbano, Sudán, Sahara, Sudán del Sur y el Congo.

La Fuerza Armada de El Salvador realiza todas estas tareas sin descuidar su misión constitucional y el cumplimiento irrestricto de los derechos humanos.

 

Queridos cadetes

Les reitero mis felicitaciones y mi satisfacción por compartir con ustedes este importante momento de sus vidas, en el que concluyen una etapa fundamental de su formación militar.

Nuevos retos les esperan en su carrera profesional, y estamos seguros de que los vencerán, pues disponen de la  suficiente capacidad para enfrentarlos y salir airosos.

Mi reconocimiento y apoyo al señor ministro de la Defensa Nacional, general David Munguía Payés, a los miembros del alto mando y a los comandantes de las unidades militares.

Reafirmo mi compromiso como Presidente de la República y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada con esta histórica institución, vital para la defensa de los más nobles anhelos de paz, soberanía, justicia y prosperidad del pueblo salvadoreño.

Muchas gracias.