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A pocos días de finalizar el año, es momento propicio  para presentarle al país, al cuerpo diplomático y a los cooperantes, el trabajo realizado por mi gobierno, los resultados y los retos que debemos enfrentar.

En este período nuestra nación ha continuado por la ruta del crecimiento económico iniciada en 2009, unimos a la sociedad en el combate a la criminalidad con importantes logros y hemos avanzado en otras esferas como la salud, la educación, la protección del medio ambiente, la cultura y otras.

Por ello, me llena de satisfacción el reconocimiento que organismos internacionales hacen a nuestro trabajo.

El Fondo Monetario Internacional afirmó recientemente que la economía salvadoreña marcha bien, es pujante y crece en términos reales, superando su potencial como país.

La Fundación Hanns Seidel en un reciente estudio ubica a El Salvador como uno de los países más equitativos y con los más bajos niveles de desigualdad de Latinoamérica.

También, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció a El Salvador como uno de los tres países de América Latina con mejores prácticas en los programas de alimentación y salud escolar.

El éxito de nuestra Reforma de Salud es reconocido internacionalmente. Este año el Ministerio de Salud fue galardonado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por cumplir sus metas en el acceso a estos servicios de la niñez y las mujeres en condición de vulnerabilidad.

Tales reconocimientos demuestran que ha crecido, a nivel internacional, la confianza en el país.

 

Mi gobierno trabaja incansablemente por erradicar la pobreza, una de las formas más perversas de violencia, que afecta al 29 por ciento de la población.

La pobreza extrema se redujo a la mitad desde el 2008, con lo cual alrededor de 450 mil personas salieron de esa condición.

Asimismo, el poder adquisitivo de los salvadoreños ha mejorado. En 2017, por iniciativa del gobierno, los trabajadores recibieron el mayor aumento al salario mínimo en la historia del país.

Además, con los subsidios a la energía eléctrica, gas, agua potable y transporte, ayudamos a la economía familiar de los sectores de menores ingresos.

Continuamos elevando la calidad de vida de esos sectores y cerca de 300 mil personas accedieron al servicio de agua potable en sus casas, y alrededor de 200 mil tienen ahora nueva conexión de energía eléctrica.

Durante estos cuatro años hemos creado las bases para un cambio estructural de la economía, dando prioridad a tres elementos: infraestructura, energía eléctrica y estabilidad fiscal.

Desde el inicio de mi gestión, la inversión en infraestructura vial ha alcanzado niveles sin precedentes.

Destaco entre las obras la ampliación del aeropuerto internacional Monseñor Oscar Arnulfo Romero, con una nueva terminal que se concluirá el año próximo.

La ampliación permitirá sobrepasar los 3 millones de pasajeros registrados en el año 2017, la cifra más alta de la historia.

Otras reconocidas obras son los pasos a desnivel de Naciones Unidas, del redondel Masferrer y el Paso del Jaguar, que le dan un nuevo y moderno rostro a la capital, además de agilizar el tráfico de vehículos.

Es estratégica también la reconstrucción de la carretera del Poliedro a Sonsonate.

Además, tenemos en ejecución la ampliación de la carretera al puerto de La Libertad, centro estratégico de turismo que se beneficiará además con un impresionante baipás.

Otras obras son la ampliación de la carretera El Litoral, tramo Autopista al Aeropuerto – Zacatecoluca, y el baipás de San Miguel.

En cuanto al potencial energético, avanzamos para asegurar a las futuras generaciones el acceso a energía limpia y para todos.

La capacidad instalada del sector eléctrico ha aumentado un 31 por ciento, una expansión hecha únicamente con fuentes renovables de energía como la solar, eólica, biomasa, biogás e hidráulica.

Duplicamos la capacidad de la Central Hidroeléctrica 5 de Noviembre, pusimos en funcionamiento la planta fotovoltaica más grande de Centroamérica, que abastece a 200 mil hogares, y recuperamos un recurso energético estratégico: la energía geotérmica.

La inversión pública de este año  será la mayor en la historia del país.

Mientras,  la inversión directa extranjera durante estos cuatro años se ha duplicado, con relación al quinquenio anterior, sin vender ningún activo del Estado.

En materia de fragilidad ambiental, El Salvador es ahora menos vulnerable.

 

Estamos mejor preparados ante los desastres naturales con rápida capacidad de respuesta gracias a los efectivos sistemas de monitoreo, pronóstico y de protección civil, y a la organización municipal y comunitaria para situaciones de emergencia.

Como parte de la protección del medio ambiente, reforestamos más de 151 mil hectáreas y estamos recuperando los ríos e impulsando prácticas sostenibles en la agricultura.

En las finanzas públicas vivimos momentos tensos, pero hemos estabilizado la deuda pública sin pensiones.

La aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal favorece la estabilidad de las finanzas públicas en el mediano y largo plazos, como parte de una Política Fiscal orientada a asegurar los recursos para estimular el desarrollo económico y social.

El acuerdo alcanzado para la reforma al sistema de pensiones asegura el respaldo financiero a los derechohabientes, conlleva a menor endeudamiento para el pago de los compromisos previsionales y genera certidumbre a los inversionistas y organismos internacionales.

Mi gobierno seguirá  trabajando para mejorar las pensiones. Mantendremos el sistema de protección universal, con el cual hemos beneficiado a más de 100 mil personas, incluyendo ancianos sin ingresos y veteranos de guerra.

Presentamos una estrategia de refinanciamiento de la deuda pública que deberá ser pagada hasta el año 2024.

 

Reitero mi llamado a la Asamblea Legislativa para que actúe con visión de país para impedir que se incrementen los costos de esta operación con el aumento de las tasas de interés internacionales.

También insisto en la necesidad de aprobar el presupuesto del próximo año, despojados de cálculos electorales y partidarios, para contribuir a la estabilidad del país.

 

 

Amigas y amigos:

 

Las personas han estado siempre en el centro de nuestra gestión, y hemos dado prioridad a las más pobres y vulnerables.

Para garantizar el acceso de todos los salvadoreños a la salud eliminamos la mal llamada cuota voluntaria, en 10 años duplicamos los establecimientos llegando a más de 800 unidades, y el país tendrá un nuevo hospital Rosales y otro para la zona norte.

Los asegurados del Instituto Salvadoreño de Seguro Social y sus familias tendrán pronto su hospital regional en San Miguel, y en San Salvador, el primer centro para atender emergencias pediátricas.

Hemos reducido la mortalidad materna y la infantil, y detuvimos la expansión de enfermedades como el dengue, chinkungunya y zika.

Asimismo, el país alcanzó en 2017 una densidad de 21 profesionales de la salud por cada 10 mil habitantes, por encima de Nicaragua, Guatemala y Honduras.

 

Desde junio de 2015, en el Centro Oftalmológico del Hospital de San Vicente las atenciones y evaluaciones realizadas a pacientes ascienden a casi 130 mil, y se realizaron más de 20 mil cirugías de cataratas y pterigio.

Hoy nuestra población cuenta con más personal sanitario y mejor pagado para su atención.

La economía familiar se benefició con el ahorro hasta el año pasado de más de 100 millones de dólares de gastos en farmacias privadas con el cumplimiento de la Ley de Medicamentos.

Desde el inicio de nuestro gobierno la educación también es centro de nuestros esfuerzos.

En el año 2010 inició una nueva generación de estudiantes, la cual ninguno ha dejado de ir a la escuela por falta de zapatos, uniformes y útiles escolares.

Desde ese año el gobierno entrega los paquetes escolares para los estudiantes de parvularia y básica, y desde 2015 los de bachillerato también reciben esta ayuda.

Diariamente más de un millón de nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes tienen garantizado en sus centros escolares una alimentación adecuada y el vaso de leche.

En relación con el acceso equitativo a las tecnologías de la informática y las comunicaciones, 900 mil estudiantes ya cuentan con centros de cómputo.

Además, a través del programa Una niña, un niño, una computadora hemos entregado 74 mil 441 computadoras a dos mil 951 centros educativos.

Por primera vez en la historia, los bachilleres de los institutos públicos tienen la oportunidad de acceder gratis a la Universidad de El Salvador y pusimos en marcha la Universidad en Línea, con sedes en todos los departamentos.

Avanzamos en la cobertura a la educación inicial, para que sea universal y de calidad desde la primera infancia.

Por otra parte, más de 330 mil personas aprendieron a leer y a escribir desde 2010, gracias al Programa Nacional de Alfabetización.

Cerca de la mitad de los municipios han sido declarados libres de analfabetismo y, por primera vez en la historia, los departamentos alcanzarán esa condición, un logro iniciado por el departamento de La Paz.

Más del 50 por ciento de las escuelas del sistema público han sido objeto de proyectos de construcción, reparación, ampliación  y mejoras en su infraestructura y mobiliario.

 

A través del Plan de Formación Docente capacitamos a más de 31 mil maestros. Al magisterio también los hemos dignificado con mejores salarios acordes con su rol estratégico en el desarrollo del país.

Nuestros programas sociales beneficiaron a poblaciones prioritarias, que fueron marginadas históricamente por los gobiernos de derecha.

Pusimos a la niñez en el centro de nuestro trabajo. Actualmente, el 99 por ciento de los partos son atendidos en hospitales. Triplicamos el acceso a la educación inicial y disminuimos la desnutrición crónica.

Incrementamos el trabajo de prevención para evitar embarazos en adolescentes, a través de políticas y planes, logrando reducirlos en una tercera parte desde 2015.

Creamos programas en diversas áreas para la juventud, como Jóvenes con Todo, Ciudad Mujer Joven y Casa Joven.

Con el primer gobierno del FMLN inició Ciudad Mujer, programa reconocido a nivel internacional por sus valiosos resultados.

En sus 6 sedes hemos brindado atención de calidad a 1,4 millones de usuarias en salud, apoyo a víctimas de violencia y empoderamiento económico.

Lamentablemente no fue posible construir más sedes porque la oposición negó sus votos en la Asamblea Legislativa.

En un acto de justicia, impulsamos los derechos de los pueblos indígenas, con la Ley de Cultura, ordenanzas municipales y la creación de la Política Nacional de los Pueblos Indígenas.

 

Señores y señoras:

 

Desde el inicio de mi gestión enfrentamos con determinación los elevados niveles de violencia, con programas cuyos positivos resultados están a la vista.

Constituimos el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, que con el concurso de múltiples actores nacionales e internacionales, impulsa junto al gobierno el Plan El Salvador Seguro, con el que se trata de manera integral las causas estructurales e históricas de la violencia.

Con el fortalecimiento de nuestra Policía Nacional Civil, apoyada por la Fuerza Armada, hemos logrado reducir a la mitad los homicidios respecto a los ocurridos en 2015.

También otros delitos han disminuido sustancialmente y las incautaciones de drogas en su tránsito hacia los mercados en el norte del continente han alcanzado un nuevo récord.

Rendimos homenaje a las víctimas civiles de la violencia, así como a los servidores públicos y a los efectivos de la PNC y de la Fuerza Armada caídos en el cumplimiento de su deber.

Continuaremos con nuestro respaldo y acompañamiento a sus familias.

Las mejoras en la formación, el equipamiento y la infraestructura de la PNC permiten avanzar en la tarea de brindar más seguridad a nuestras comunidades.

También hemos destinado mayores recursos para fortalecer la Fiscalía General de la República.

En el área penitenciaria, avanzamos para lograr un sistema seguro, moderno y con énfasis en la rehabilitación, que nos ha permitido reducir el hacinamiento y garantizar el control de las cárceles.

El programa Yo Cambio, para la reinserción social de los privados de libertad una vez cumplan sus condenas, beneficia a más de 24 mil privados de libertad.

Articulamos instituciones estatales, la cooperación internacional, municipalidades, empresa privada y actores locales para implementar acciones de prevención social en las comunidades más afectadas, creando oportunidades de trabajo y de sano esparcimiento, en particular para nuestra juventud.

Hemos recuperado la esperanza de vivir en paz, en armonía y tranquilidad.

Los dos últimos gobiernos impulsamos la estabilidad democrática que nos propusimos alcanzar en los Acuerdos de Paz.

A través de las Mesas de negociación dimos voz a muchos sectores históricamente marginados, revalidando su derecho a ser parte de la vida democrática del país.

Establecimos espacios de diálogo y concertación entre el gobierno y la sociedad civil en temas como la seguridad, educación y sustentabilidad, que generaron el Plan El Salvador Seguro, el Plan El Salvador Educado y el Plan El Salvador Sustentable.

Logramos otros acuerdos importantes como la Reforma de Pensiones y el Pacto del Café.

Hemos respetado la institucionalidad, profundizando en la separación e independencia de los poderes del Estado, un proceso esencial para consolidar la democracia, aunque obviamente, no libre de contradicciones.

Nuestro gobierno ha sido el más transparente de la historia, hemos creado y ampliado diversos mecanismos para la rendición de cuentas de las instituciones.

Ahora existe una mayor contraloría social. Todas las instituciones del gobierno aseguran a la ciudadanía el acceso a la información pública.

En política exterior cumplimos nuestro compromiso de ser un país abierto al mundo. Establecimos relaciones diplomáticas con la República Popular China, una decisión que traerá múltiples beneficios en materia de inversión y cooperación.

Esta decisión nos pone en sintonía con la mayoría de los países del mundo y nos abre el acceso a la segunda mayor economía del orbe.

En nuestra reciente visita de Estado a esa nación suscribimos 13 acuerdos para impulsar proyectos de desarrollo social y económico.

Asimismo, fortalecimos relaciones con países con los cuales mantenemos amistades históricas. Con los Estados Unidos suscribimos la Alianza para la Prosperidad y el segundo convenio de Fomilenio.

Mantenemos una gestión muy activa en defensa y protección de los salvadoreños en el exterior. Abogamos por nuestros compatriotas  amparados en programas como el TPS, y por una reforma migratoria integral.

También ampliamos la red consular y creamos programas como El Salvador es tu Casa, Salud 503 y Vivienda Cercana.

Mi gobierno ha impulsado la integración centroamericana, clave para el desarrollo económico y social de la región.

El Salvador ya es parte de la Unión Aduanera con Honduras y Guatemala, y hemos fortalecido la coordinación en temas como la seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

Creemos en el sueño de Francisco Morazán y trabajamos por una Centroamérica unida y fuerte.

 

Señoras y señores:

Mi gobierno seguirá trabajando sin descanso para cumplir los compromisos adquiridos, y que le han dado al país un rumbo definido para los próximos años.

De los 11 objetivos prioritarios del Plan Quinquenal de Desarrollo, nueve han sido cumplidos o están en el camino de lograrlo para mayo de 2019.

Con estos avances, resumidos en este informe, llegamos al final de este año 2018.

Ahora, atravesamos un periodo electoral que debe ser aprovechado para demostrar cuánto hemos avanzado en materia democrática desde la firma de los Acuerdos de Paz.

Invito a todos los partidos a realizar una campaña con propuestas realizables que respondan a las expectativas  del pueblo salvadoreño,  basadas en sus necesidades y aspiraciones de bienestar y progreso, y que sustenten el libre ejercicio del voto de la ciudadanía.

El 2018 nos deja muchas alegrías, entre ellas la canonización de Monseñor Romero, el mayor reconocimiento de la Iglesia Católica a un salvadoreño excepcional que inspira a millones de personas en todo el mundo con su ejemplo y mensaje de justicia, paz y reconciliación.

Las palabras de San Romero deben estar presentes siempre en nuestras mentes y corazones, y guiarnos en el camino que hemos emprendido para consolidar la paz, el progreso y la dignidad humana en este nuevo El Salvador productivo, educado y seguro que construimos.

 

Muchas gracias