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  • Amigas y amigos:

 

  • La develación de la escultura en homenaje a San Romero en el Jardín El Salvador, de esta hermosa ciudad, tiene un profundo significado para nuestro pueblo, orgulloso del legado evangélico y humanista de nuestro obispo mártir.

 

Significa además un nuevo vínculo de hermandad entre nuestras dos naciones.

 

La canonización de San Óscar Arnulfo Romero nos llena de especial regocijo a la iglesia católica y a los fieles salvadoreños.

 

Desde mañana nuestro país  contará con su primer santo.

 

Antes de ser elevado a los altares por la Iglesia, Monseñor Romero era ya considerado un santo por muchas personas en todo el mundo, por su vida ejemplar, su mensaje de fe, paz, justicia y defensa de las poblaciones más desprotegidas.

 

Su compromiso con el pleno respeto a los derechos humanos de los más vulnerables guía las acciones de mi gobierno y de la sociedad salvadoreña, empeñados en avanzar por el camino del desarrollo social y económico en beneficio de toda la población.

 

La colocación de esta escultura, que hoy día legamos a esta ciudad, se realizó gracias al proyecto “Yo quiero a Monseñor Romero en Roma”, en el que han participado autoridades italianas y salvadoreñas, así como asociaciones comunitarias de ambos países.

 

Expresamos nuestra gratitud por el invaluable apoyo brindado por la Alcaldía de Roma, a través de su alcaldesa y su vicealcalde.

 

También a los miembros de la Superintendencia capitalina de Bienes Culturales, a la curadora histórica del arte y al equipo que hizo posible la develación de esta obra.

 

Amigas y amigos:

 

La escultura es una donación de la Fundación Romero, a la que agradecemos su importante aporte.

 

Asimismo, nuestro reconocimiento a los integrantes del grupo gestor de esta obra, y valoramos altamente el noble gesto de los donantes.

 

Agradecemos, igualmente, a la comunidad salvadoreña en Italia, que ha contribuido a convertir este proyecto en una realidad.

 

Mi gratitud a la Organización Italo-Latinoamericana por el relevante papel que desempeña en el fortalecimiento de las relaciones entre Italia y El Salvador.

 

Nuestro reconocimiento a la Universidad de Roma Tres, por su apoyo técnico en la colocación de la escultura.

 

Al artista, el escultor salvadoreño Guillermo Perdomo, muchas gracias por esta preciosa obra que permitirá acercar la figura del Santo Romero a todos los que visiten este jardín.

 

Gracias a su Eminencia, nuestro cardenal Gregorio Rosa Chávez, presidente de la Fundación Romero, por su compromiso y respaldo a este hermoso proyecto; así como a  Monseñor Ricardo Urioste, quien dirigió anteriormente esa organización.

 

Igualmente, mi reconocimiento al arduo trabajo de nuestras embajadas en Italia y la Santa Sede, y a todos aquellos que hicieron posible este momento tan emotivo.

 

Amigas y amigos:

 

Para mi gobierno, esta escultura, además de su significado religioso, es una muestra de las excelentes relaciones entre El Salvador e Italia.

 

Es expresión también de los nexos de mi país con el Vaticano, iniciados hace 96 años, y fortalecidos por la especial sensibilidad del papa Francisco, su compromiso con los más necesitados, y su gesto de amor hacia la obra y prédica de nuestro obispo mártir.

 

Tengo la seguridad de que este lugar se convertirá en un punto de encuentro para la fe, para los salvadoreños que visiten este país, los hermanos italianos y las personas de todo el mundo que siguen el legado de San Romero.

 

Muchas gracias.

 

Develación de escultura de Monseñor Romero.