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  • Querido pueblo salvadoreño:

 

  • En esta Plaza de la Libertad nos unimos hoy como pueblo para celebrar el 197 aniversario de la independencia patria.

 

La libertad es el legado más preciado de nuestros próceres que nos permite vivir y trabajar como nación soberana, consciente de su destino y de los mejores intereses para el progreso y bienestar de sus habitantes, en amistad y cooperación con los demás pueblos del mundo.

 

Con esas convicciones, saludo al pueblo salvadoreño, protagonista de toda la obra edificada a lo largo de la historia. También a nuestros compatriotas en el exterior porque todos somos una sola nación.

 

Saludo a los demás órganos del Estado, con los cuales rendimos tributo a nuestros próceres.

 

Un abrazo fraterno a nuestros hermanos centroamericanos, con quienes compartimos casi dos siglos de vida independiente y con quienes fortalecemos los lazos de hermandad y cooperación.

 

Ser libres y soberanos es la mayor herencia y orgullo como salvadoreños, que nos aportan los próceres a los que rendimos homenaje.

Cada 15 de septiembre celebramos la fiesta de la patria, para reafirmar nuestra libertad y enaltecer los valores cívicos.

 

El símbolo de este aniversario es el torogoz, nuestra hermosa ave nacional que no puede vivir en cautiverio, por representar la vocación libertaria de nuestro pueblo y su decisión de construir una sociedad próspera, justa y solidaria.

 

A las puertas del bicentenario de su independencia, El Salvador continúa forjando su historia como un país cada vez más democrático, abierto al mundo y con profundo respeto por el derecho internacional.

 

Bajo el lema Sigamos Creando Futuro y con el pueblo como único y verdadero protagonista del desarrollo y dueño de su destino, hoy nuestra soberanía se fortalece y trabajamos para convivir en paz, bienestar y unidad.

 

El Salvador reafirma este día su compromiso y voluntad para consolidar la integración centroamericana, sobre la base de relaciones fraternas y solidarias con los pueblos del mundo.

 

Ese fue el sueño de Francisco Morazán: una Centroamérica unida,  próspera, fortalecida y con mejores niveles de desarrollo, y sobre todo, con bienestar y calidad de vida para su gente.

 

Celebramos el aniversario 197 de nuestra Independencia, reafirmando nuestro derecho conquistado a la autodeterminación como pueblo libre y soberano.

 

Lo hacemos como una nación que construye con optimismo y firmeza un futuro de igualdad, justicia y oportunidades para su pueblo.

 

Con esa visión trabajamos inspirados en el ejemplo de nuestros próceres, quienes entregaron lo mejor de sus vidas para cumplir el sueño y el ideal libertario, que condujo a la creación de la República.

 

Recordamos en esta fecha a hombres como Pedro Pablo Castillo, José Matías Delgado, Manuel José Arce, José Simeón Cañas y los hermanos Aguilar; y a mujeres valientes como Manuela Miranda, María Felipa Aranzamendi, Manuela Antonia Arce de Lara y María Feliciana de los Ángeles Miranda.

 

Ellas, olvidadas por años y poco reconocidas en las páginas de nuestra historia, se alzan hoy como heroínas y forjadoras de nuestra nacionalidad.

 

Esos hombres y mujeres iniciaron la lucha por la justicia, la libertad y la unidad, la que nuestro pueblo continúa con entereza y compromiso para legar a las nuevas generaciones un mejor país.

 

 

Queridos compatriotas:

 

Construir patria significa aportar y hacer cumplir el Estado de Derecho, y desde cada una de las funciones que desempeñamos como ciudadanos, contribuir al orden y al funcionamiento del país.

 

Uno de los grandes legados de los Acuerdos de Paz, que firmamos en enero de 1992, fue el fortalecimiento de la institucionalidad en El Salvador.

 

Hoy nos corresponde como ciudadanos amantes de la paz y el progreso asegurar la validez y el funcionamiento de los poderes del Estado, que se traduzcan en seguridad jurídica y bien común.

 

La patria se construye también con la práctica y promoción de valores.

 

Desde la familia, la comunidad, la escuela, el trabajo y los espacios de participación política debemos hacer valer el respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la honestidad.

 

Hacer patria es garantizar a todos los ciudadanos el derecho de aprender a leer y escribir, como lo hacemos a través del Programa Nacional de Alfabetización, por lo que dedicamos este mes cívico a impulsar esta noble y necesaria tarea.

 

Gracias a estos esfuerzos el pasado 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización, declaramos a San Salvador libre de analfabetismo, convirtiéndose así en el municipio número 94 del país, y en la tercera capital de Centroamérica en alcanzar ese éxito educativo.

 

Creamos patria cuando generamos empleos, extendemos los servicios de salud a todas las comunidades, construimos una moderna infraestructura vial, garantizamos calidad en la educación, ofrecemos acceso gratuito a la educación superior y abrimos nuevas oportunidades para la niñez y la juventud.

 

 

Pueblo salvadoreño:

 

Nuestro ideal es y siempre será la justicia social, de ahí que nuestro Plan Quinquenal de Desarrollo “El Salvador productivo, educado y seguro”, resume las grandes prioridades del país y, como establece la Constitución, pone a “la persona humana como el origen y fin de la actividad del Estado”.

 

Por eso en mi gobierno, las poblaciones más pobres, las históricamente marginadas, son el principal objetivo de las políticas públicas, planes y programas de desarrollo económico y social.

 

Los beneficios de nuestras políticas han significado cambios sustanciales para la mayoría de la población, y la oportunidad para miles de salvadoreños de salir de la pobreza, elevar su calidad de vida y asegurar un mejor futuro para sus hijos.

 

Los niños beneficiados con uniformes, útiles, zapatos, alimentación y computadoras, las miles de escrituras de propiedad de viviendas y tierras entregadas, las personas alfabetizadas, las unidades de salud comunitarias y los planes de prevención, entre otras iniciativas, son un legado de justicia social que merece ser continuado.

 

 

Hermanas y hermanos salvadoreños:

 

Avancemos por el camino de la libertad, la paz, la igualdad y el progreso trazado hace 197 años.

 

Volvamos la mirada hacia los grandes ideales de los primeros patriotas, que abrieron la senda para construir una nación soberana, independiente y unida.

 

Honremos a esos hombres y mujeres, muchos de ellos héroes anónimos, que a lo largo de nuestra historia hicieron posible cambios trascendentales con su pensamiento y acciones.

 

Nuestro beato mártir Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien será canonizado el próximo 14 de octubre, es nuestro referente moral para el avance y consolidación de El Salvador como nación.

 

En el aniversario de la Independencia y próximos a una nueva campaña electoral invito a todos los partidos políticos a dar un ejemplo de civismo y de respeto a la pluralidad de pensamiento, y a trabajar poniendo por encima los intereses del país.

 

Compatriotas, conmemoremos nuestra Independencia con fervor patrio y renovado optimismo en un futuro de respeto, unidad, paz y convivencia para nuestro país.

 

Celebremos con orgullo nuestras tradiciones, abracemos nuestra identidad y consolidemos nuestros lazos de hermandad.

 

¡Que viva El Salvador!

 

Muchas gracias.

197 Aniversario de Independencia 02