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Es para mí un privilegio encontrarme este día en la graduación de la octogésima sexta promoción de oficiales de la Fuerza Armada de El Salvador.

En nombre del Gobierno, en representación del pueblo salvadoreño y en mi condición de Comandante General de la Fuerza Armada de El Salvador, le deseo a cada uno de ustedes muchas felicidades.

Reconocemos y agradecemos la vocación militar que ustedes profesan y que este día les permite culminar este proceso de formación profesional. Estamos seguros que este es solo el comienzo de carreras muy exitosas.

Esa dedicación con que se han desempeñado hasta este momento se traduce en más que logros personales, este es un triunfo colectivo, que contribuye al fortalecimiento de una gran misión: la defensa de la soberanía del Estado y de la integridad del territorio nacional.

Es imposible pensar en la Fuerza Armada sin meditar en aquellos hombres ilustres como Francisco Morazán, Manuel José Arce y Gerardo Barrios, notables comandantes, soñadores, hermanos nuestros, que lucharon por el progreso y la felicidad de nuestro pueblo.

Lo que hoy vemos es el sueño materializado de esos grandes patriotas. La Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios es heredera de una larga trayectoria de formación profesional, que con el paso del tiempo ha ido perfeccionándose. Miles de oficiales se han formado en estas aulas, y todos ellos son fieles testigos del valor del servicio a la patria.

Vale destacar que en la Cuarta Época de la Escuela Militar, que hoy vivimos, la educación ha tenido grandes avances, como el registro en el Ministerio de Educación de la Licenciatura y Maestría en Administración Militar y el convenio con universidades para la especialización en diferentes carreras, como ingeniería industrial, medicina, ciencias jurídicas, psicología, entre otras.

De manera que en los últimos años la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios ha formado a mujeres y hombres capaces, profesionales, impulsores y creadores cambios para nuestro país.

Hoy les corresponde a ustedes asumir la responsabilidad de servir a su pueblo. Nosotros somos dichosos espectadores de este momento en que ustedes, con valentía y honor, culminan una etapa importante de sus vidas y emprenden otra que traerá muchos retos, pero también muchas satisfacciones.

Nos alegra comprobar que la carrera militar se mantiene como una opción de alto prestigio entre las y los jóvenes salvadoreños. Es nuestro deseo que en las nuevas generaciones se incremente el deseo, esa inclinación, por una carrera militar, que significa servicio, compromiso y lealtad a nuestro país.

Cada vez que tenemos la oportunidad de estar en un acto tan significativo como este, no podemos dejar de reflexionar en aquel gran acontecimiento, que luego de veintidós años sigue considerándose uno de los mayores logros de la sociedad salvadoreña.

Me refiero a los Acuerdos de Paz. Esa acta, de la cual tengo el privilegio de ser uno de sus firmantes, constituye un documento de valor histórico, que marcó el rumbo por el que tenemos que transitar hacia el desarrollo, unidos, como país, como familia, llenos de esperanza y valentía.

Siempre vamos a profundizar en el significado de esos Acuerdos, pues desde su firma en El Salvador se respira verdadera democracia.

Ahora, al ver en perspectiva la historia reciente de El Salvador, comprobamos que los Acuerdos de Paz son el inicio de un nuevo tiempo donde todos, mujeres y hombres, gozamos del derecho de vivir en armonía y de buscar juntos el bien común.

Los Acuerdos de Paz significan el resurgir de los ideales de los próceres de nuestra independencia. Los Acuerdos de Paz significan una nueva concepción del accionar del Estado en favor del pueblo.

De manera que es necesario, al encontrarnos en una graduación de la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios, comprometernos nuevamente con la vigencia de esos acuerdos. Este día es más que oportuno asegurarle al pueblo salvadoreño que haremos cumplir cada uno de esos acuerdos, pues de su viveza y eficacia depende el progreso de El Salvador.

La Fuerza Armada, a través de su historia, ha demostrado su inquebrantable lealtad al Estado. Esta institución ha evidenciado su genio y capacidad de modernización y adecuación a los tiempos que nos ha tocado vivir como país.

La filosofía de que distingue a la Fuerza Armada es el respeto al sistema democrático, cuya consolidación ha significado dolor y una larga espera para nuestro pueblo. La filosofía de la fuerza Armada es el respeto al Estado de Derecho, es la defensa de los derechos humanos y el amor a la patria.

Esa ética militar ha propiciado una saludable renovación a esta institución. Un paso muy importante de la evolución que ha tenido la Fuerza Armada es la incorporación de la mujer a la carrera militar a través de la academia en la Escuela Militar. Es un logro significativo que va acorde con progreso que han tenido en la sociedad el empoderamiento de la mujer sobre sus derechos.

El merecido espacio que la mujer se ha abierto en todos los ámbitos de la vida profesional, tiene un lugar especial dentro de la Escuela Militar. A todas las señoritas que hoy se gradúan, expreso mi admiración y respeto.

La Fuerza Armada es una institución comprometida con el bienestar integral de todos los salvadoreños, eso lo han demostrado con el apoyo que brindan a la Policía Nacional Civil en la lucha contra la delincuencia.

Juntos hemos derribado antiguos paradigmas y estamos sumando esfuerzos como una sola nación que está determinada en consolidar la seguridad y el bienestar de todos sus habitantes. Esto debido a que nuestro Gobierno ha creído en la aptitud, capacidad y compromiso de la Fuerza Armada para asumir tareas en favor de la paz social.

Es satisfactorio saber que el trabajo de los equipos compuestos por soldados y policías se traduce en comunidades que ahora respiran tranquilidad y sana convivencia, lo cual es una muestra del espíritu de servicio y lealtad que la Fuerza Armada con el pueblo salvadoreño.

De igual manera, su auxilio en caso de desastre nacional y su apoyo en obras de beneficio público son tareas que constituyen un importante aporte de la Fuerza Armada a la seguridad nacional.

Nos complace saber que los oficiales que hoy son ascendidos pasan a incorporarse al trabajo que se está haciendo en materia seguridad. No dudamos que su aporte será muy valioso y se sumará al esfuerzo de todo un país que quiere vivir en paz y seguridad.

Finalizo esta intervención llamándoles a mantener en alto la estima de esta institución, como lo han hecho hasta ahora. Permanezcamos honrando la gran tarea que la Constitución nos encomienda. Recuerden que su disposición y servicio garantizará la integridad y progreso de nuestro país.

Reitero mis felicitaciones a todos ustedes. Sus familias, sus amigos, su país, nos sentimos muy orgullosos.

Es para mí un gran privilegio acompañarles este día en la celebración de este gran logro. Este es el comienzo de una serie de los triunfos que cada uno de ustedes va a cosechar en su carrera.

¡Muchas felicidades! ¡Que Dios nos bendiga!