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Soy portador de un saludo del Presidente Salvador Sánchez Cerén, quien precisamente por una descompensación esta mañana no ha podido quedarse a participar en esta importante cumbre; agradezco sus saludos presidente que serán transmitidos de inmediato.

Quiero agradecer a nuestro país anfitrión, México, por su calidez, pero también felicitarlo por los esfuerzos que han hecho al frente de la Secretaría Pro tempore en todo este año.

En cuanto el tema que nos ocupa sabemos que a lo largo de la historia humana la educación ha sido, en definitiva, el factor más importante para el desarrollo individual y colectivo. La innovación es, asimismo, lo que nos permite convertir los retos en oportunidades, lo que nos hace crecer como seres humanos y como sociedades, reinventando el contexto y las condiciones en las que vivimos. Y, finalmente, la cultura es el fundamento que nos ayuda no solo a consolidar lo que logramos en la educación y la innovación, sino también a guiar las mismas con valores, principios e ilusiones para un mejor futuro de nuestras sociedades.

Teniendo en cuenta esto, permítanme contarles una breve historia para ilustrar por qué la educación, la innovación y la cultura no solo deben verse como compromisos políticos, a todas luces obvios sino también como una gama de actividades que debemos impulsar esa trilogía en función del desarrollo y el bienestar de nuestras sociedades.

La historia a la que quiero referirme hace un reconocimiento a la niña salvadoreña que ha desarrollado una aplicación para personas sordas, su nombre es Loyda  Alas, ella es una joven oyente de un pueblo humilde de El Salvador que tiene muchos amigos sordos, y pensando en el desarrollo de las personas sordas ha creado una aplicación para celulares que convierte el lenguaje convencional al alfabeto dactilológico.

Su proyecto significó un sacrificio de 6 horas de trabajo diario durante 9 meses, pero ella fue acreedora del premio a la “Innovación” de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de El Salvador. Loyda tiene sólo 14 años y sueña con ser algún día doctora y programadora.

Loyda es mucho más que una joven innovadora, es un ejemplo de solidaridad, una inspiración para su comunidad, una referencia para los niños, niñas y adolescentes, un valioso capital humano para nuestro país y para nuestra comunidad Iberoamericana. Es el reflejo del desarrollo en el que creemos y que no dejaremos de buscar con los recursos e instrumentos que tenemos a nuestro alcance, que tenemos a nuestra mano.

Sabemos que ahora se habla de otro tipo de innovación, principalmente en tecnologías se habla de drones, se habla de ese tipo de innovación, pero a veces nuestras sociedades, nuestras comunidades y nuestra gente necesitan de innovaciones como la que ha impulsado Loyda para cambiarle la vida a esos niños y niñas que en este caso pues no escuchan, que son sordos.

Sé que muchos de ustedes han vivido historias parecidas, de gente humilde que aporta a sus sociedades a través de la innovación y la cultura. Cada vez más, líderes hombres y mujeres, de nuestra querida Iberoamérica que venimos de esos orígenes y que sabemos que llegamos aquí, como representantes de nuestros pueblos, habiendo luchado con la adversidad, pero también con el máximo deseo de superación y, por tanto, educándonos lo mejor que pudimos. Cada vez más esos hombres y mujeres que estamos llegando a puestos de responsabilidad en los diferentes países.

Y porque sabemos también eso estamos especialmente llamados a hacer realidad una Iberoamérica que se desarrolla a partir de la educación, que crece con la innovación y que se engrandece por su cultura.

Por todo esto me emociona celebrar que este día estamos tomando decisiones acertadas, estamos cerrando detalles de propuestas de gran calibre que transformarán la vida y las perspectivas de las futuras generaciones en Iberoamérica.

La educación, como decía, es un pilar fundamental para el desarrollo y en mi país, El Salvador, se ha venido impulsado una nueva forma de concebir ese desarrollo enfocándonos en lo social, convirtiendo en nuestra bandera de lucha contra la pobreza, la reducción de la desigualdad y la exclusión social, así como por la promoción de los derechos humanos y la equidad de género.

Bajo esa visión, se está transformando el sistema educativo hacia lo que la sociedad salvadoreña verdaderamente requiere. A través de nuestro Programa de Gobierno “El Salvador Adelante”, estamos apuntándole a la educación de calidad en todos los niveles, con inclusión y equidad, con mejores prestaciones e incentivos para el magisterio, y realizando además una inversión en ciencia, tecnología e innovación.

Estamos plenamente conscientes de que la innovación no es solo una cuestión de voluntad sino también un ejercicio decidido que combina inversión, políticas públicas asertivas combinadas con recursos humanos y financieros.

 

Estimados amigos y amigas:

La apuesta por la movilidad académica que discutimos hoy para nuestro país es de primerísima importancia, y estamos muy agradecidos por la gran alianza construida en torno a este tema. Centenares de jóvenes salvadoreños ya están estudiando fuera de nuestras fronteras, y nos llena de orgullo que su destino incluya a países de nuestra querida Iberoamérica, tales como España, Argentina, Chile, Colombia, México, Costa Rica y muchos otros más que están aquí presentes.

Muchos conocemos el enorme impacto que programas similares han tenido en otras regiones, en múltiples niveles, pero quizá lo más importante es que las y los jóvenes hoy, más que nunca, se sienten ciudadanos de un continente, se encuentren más preparados, más innovadores, con ganas de tomar riesgos para crecer y con mucha inquietud por la cultura.

Así que nosotros, con la Alianza para la Movilidad Académica, solo podemos ganar como Iberoamérica y como países individualmente también.

Estoy convencido que en unos 10 a 15 años, este momento será recordado como un hito para la educación de nuestra región y como el punto de partida para que, con todas las diferencias, crezcamos juntos, unidos los iberoamericanos e iberoamericanas.

Todos los acá reunidos coincidimos en que el desarrollo de Iberoamérica debe ser parte constructiva de la transformación que les he venido hablando, y por ello es que es prioridad el seguir trabajando en el proceso de renovación de la Conferencia Iberoamericana, así como de reconstrucción de su institucionalidad, la cual exitosamente ha venido liderando hasta hoy la Secretaría General.

El Salvador está animado de ver cómo se empieza a caminar bajo un espíritu de trabajo articulado y de acción conjunta de los Organismos Iberoamericanos,  en una lógica de racionalidad económica por parte de la Secretaría General, acción que se saluda en un momento de crisis a nivel internacional, así como con un enfoque de priorización de las apuestas en materia de cooperación iberoamericana.

Sobre esto último, debo señalar que me complace ver que dentro de estas áreas prioritarias de cooperación para el futuro, se quedan recogidas precisamente el conocimiento y la cultura.

En esta línea, quiero reconocer el trabajo llevado a cabo por la SEGIB y la OEI en la apuesta en marcha de programas tan importantes como el Plan Iberoamericano de Alfabetización, la promoción de una Alianza para la Movilidad Académica y el impulso del Proyecto Paulo Freire de Movilidad del Profesorado.

De igual manera, deseo destacar todas las iniciativas ya existentes en materia de promoción de la calidad de la educación, y, particularmente, en el caso de la educación técnico-profesional, por propiciar mejores oportunidades para la juventud.

Asimismo, aprovecho para agradecer a la SEGIB por los esfuerzos emprendidos a fin de presentar nuevas iniciativas y fortalecer los programas de cooperación ya existentes para la Innovación y la Cultura en nuestros países, al tiempo que expresamos nuestra férrea voluntad de participar activamente en los mismos.

Trabajar juntos en la consolidación de dichos programas es fundamental para que los mismos viertan los resultados por todos esperados. Por esta razón me voy de esta Cumbre con plena satisfacción, porque este espacio ha depositado también, además de su confianza en El Salvador la posibilidad de liderar durante los próximos dos años, la Unidad Técnica del Programa Iberoamericano para el Fortalecimiento de la Cooperación Sur-Sur, encomienda que esperamos llevar a cabo con la mayor responsabilidad y con el mayor de los empeños.

Este, como todos los programas e iniciativas de cooperación,  constituyen el corazón de nuestra acción y son la mayor muestra de la solidaridad que nos une y que nos hace ser un espacio de naciones hermanas.

 

Muchísimas gracias Presidente.