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Señor Presidente, en primer lugar deseo reiterar el más alto y decidido compromiso de El Salvador por cumplir y apoyar  a nivel global la agenda 2030 y sus 17 objetivos, con miras  a transformar a nuestro país y el mundo, en un lugar mejor para sus habitantes.

 

Hace nueve meses El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en firmar un acuerdo pionero con el sistema de las Naciones Unidas, para colaborar a largo plazo en un programa de implementación acelerada  de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en quince naciones del globo.

 

Nuestro objetivo al ser parte de esta ambiciosa iniciativa es dar sostenibilidad a los esfuerzos del país, para esta agenda, teniendo en cuenta que los ODS tienen un plazo para su cumplimiento.

 

Hemos articulado desde ya, estrategia con nuestro Plan Quinquenal de Desarrollo El Salvador Productivo, Educado y Seguro.

 

En el marco de este trabajo conjunto con las Naciones Unidas es fundamental el empoderamiento de una diversidad de actores en el proceso de implementación.

 

Con este fin estamos creando el Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible, un mecanismo conjunto entre gobierno y sociedad civil, encargado de consultar, concertar y coordinar a nivel nacional el complimiento de los ODS.

 

En El Salvador estamos convencidos que los Objetivos de Desarrollo Sostenible deben convertirse en una agenda de la sociedad, deben convertirse en una visión y un programa compartido entre gobierno, ciudadanía, organizaciones sociales, iglesia, empresarios, universidades y demás pilares de la sociedad.

 

Desde luego, como gobierno somos los primeros llamados a mostrar avances en cuanto a la implementación de esta agenda.

 

Por eso estamos haciendo importantes esfuerzos por aumentar la capacidad productiva de nuestro país, generando condiciones para una mayor inversión pública y privada, dando nuestro apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, elevando la calidad de la educación, y ejecutando proyectos especiales de apoyo a sectores vulnerables, como los jóvenes, las mujeres y población rural, para poder generarles oportunidades de empleo y crecimiento.

 

Con la seguridad de que las metas se alcanzan venciendo los desafíos, mi gobierno se empeña en alcanzar un acuerdo con todas las fuerzas políticas para unir en esta perspectiva positiva, la solución de problemas fiscales de corto plazo que enfrentamos como país.

 

Por otra parte, estamos desplegando un esfuerzo sin precedentes en el ámbito de la seguridad, como lo establecimos hace un año al asumir la Agenda 2030,

 

El desarrollo sostenible no puede hacerse realidad sin que haya paz y seguridad. Y la paz y la seguridad corren peligro sin el desarrollo sostenible.

 

En este marco quiero compartirles que el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana conformado por todos los sectores y actores sociales, políticos del país, está avanzando en la implementación del Plan El Salvador Seguro.  Todas las formas de violencia y las actividades de los grupos criminales como las pandillas, las bandas de traficantes de personas, de armas y de drogas que tanto sufrimiento han llevado a nuestra población.

 

También y de manera complementaria hemos lanzado medidas extraordinarias de prevención de la violencia, las cuales se ampliaran progresivamente en todo el territorio nacional, luego de implementarse en los municipios priorizados.

 

Las acciones ejecutadas en los diversos componentes del plan El Salvador Seguro han empezado a brindar resultados, en los últimos 5 meses se ha logrado una reducción de los homicidios de alrededor del 50% en comparación con los primeros tres meses del presente año, aunque por supuesto tenemos retos y desafíos por delante.

 

Quiero reiterar que el gobierno de El Salvador mantiene su compromiso pleno con las garantías y protección de los derechos humanos. El compromiso con los derechos humanos, así como la democracia, la separación de poderes y el respeto a las atribuciones de cada órgano del Estado y sus decisiones, la transparencia y la lucha contra la corrupción, son hoy en día para el gobierno de El Salvador la piedra angular de su actuación.

 

Señor presidente y jefes de delegación, deseo compartirles que mi país promovió en el texto adoptado en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible, se reconociera a los migrantes como un grupo vulnerable, así como su indudable contribución al desarrollo económico de los países en donde se encuentran.

 

El Salvador insiste en la necesidad de que la comunidad internacional, las organizaciones involucradas en el tema migratorio, en la defensa de personas migrantes y de los derechos humanos en general y en especial la Organización de las Naciones Unidas asuma el reto con valentía y orienten las acciones de sus agencias, fondos y programas a fortalecer las iniciativas de cooperación en materia de migración internacional en todas sus facetas.

 

La migración es un fenómeno multidimensional y siempre ha estado presente en la historia de los seres humanos, en el caso particular de mi país estamos conscientes de los factores que motivan a muchos salvadoreños y salvadoreñas a emigrar, por lo que los esfuerzos nacionales y otros regionales como la Alianza para la Prosperidad el Triángulo Norte de Centroamérica que implementamos junto a Guatemala y Honduras con la cooperación de los Estados Unidos de América se concentran en grandes prioridades, como desarrollo productivo, inversión en capital humano, seguridad y fortalecimiento institucional.

 

Nosotros como país de origen estamos realizando nuestros esfuerzos, pero al mismo tiempo necesitamos el apoyo y sobre todo las garantías, el respeto de los derechos de nuestros connacionales en los países de tránsito y destino.

 

Dicho de otra manera, solo los esfuerzos dirigidos a mejorar las condiciones en las comunidades de origen de la población migrante son los que producirán un cambio de disuasión en el mediano y largo plazo. El muro no es una solución porque genera más odio como dijo el Santo Padre en septiembre del año pasado.

 

Señor presidente no cabe duda que el mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel mundial es un requisito indispensable para que cumplamos con la agenda 2030. Por ello es preciso reiterar que resulta inquietante la amenaza que representa para la humanidad la continua existencia de armas de destrucción masiva y ratificar que su uso o la amenaza de su uso es una clara violación a la carta de las Naciones Unidas y un delito de lesa humanidad, constituyendo un clara violación al derecho internacional y al derecho internacional humanitario.

 

Igualmente vemos con preocupación los intentos por desestabilizar a gobiernos progresistas en la región, dentro de lo cual identificamos la deposición del mandato de la presidenta electa por el pueblo brasileño. Estas prácticas constituyen no solo un golpe al Estado de derecho, sino también una grave afectación para la democracia, la paz y el desarrollo de las naciones, por ello nos pronunciamos contra este tipo de medidas, hacemos el llamado a la comunidad internacional a estar vigilante ante estas acciones y decidir los cursos de actuación.

 

En ese contexto quiero expresar en particular nuestra solidaridad con el presidente Nicolás Maduro y el pueblo venezolano quienes confío podrán encontrar la solución a los desafíos que enfrentan por la vía del diálogo.

 

Igual forma, nuestro país manifiesta su enérgico rechazo a cualquier expresión de intolerancia, de violencia y de terror por parte de grupos radicales que atentan contra la vida y los más fundamentales derechos de las personas que en los últimos años han venido golpeando fuertemente en diferentes puntos del planeta.

 

El Salvador como país que sufrió una guerra civil y las consecuencias de la guerra fría, ve con especial preocupación el conflicto en Siria que ha venido agudizándose y creando impactos desastrosos para todo su tejido social, especialmente para sus niños y niñas.

 

Es necesario que el liderazgo  mundial aquí presente y sobre todo de los territorios  que están acogiendo a los refugiados de esta crisis puedan dar una respuesta coordinada y ante todo humana y solidaria a las familias que están sufriendo por el desarraigo, la enfermedad, y la pérdida de sus seres queridos  como consecuencia de esta guerra.

 

Asimismo, esperamos que los diferentes sectores en Siria con el apoyo de la comunidad internacional y la institucionalidad de las Naciones Unidas, logren la aplicación de un acuerdo, que finalice las hostilidades en su territorio.

 

Igualmente abogamos por las demás áreas del mundo, como Palestina, Irak, y Libia, donde urge superar los conflictos y pasar  a una paz estable.

 

En el continente hemos observado con beneplácito los avances realizados por Cuba y Estados Unidos en el restablecimiento de sus relaciones, en embargo, consideramos que este cambio no podrá traer los beneficios esperados a las poblaciones de ambos países si no se pone fin al bloqueo económico.

 

Señor Presidente y jefes de delegación:

 

Es importante destacar el rol decisivo desempeñado por la Organización de las Naciones Unidas en defensa y promoción de los derechos humanos a nivel mundial, así como en el impulso de la paz y la seguridad internacional.

 

Por eso deseo agradecer el valioso apoyo que la organización ha brindado a El Salvador a lo largo de los últimos 25 años, no solo para mejorar la calidad de vida de los salvadoreños, a través de ejercicios y ejecución de programas y  proyectos de cooperación internacional, sino también en temas como el fortalecimiento de la democracia y el Estado de derecho entre otros.

 

Esta visión compartida nace gracias a que El Salvador logró resolver el conflicto armado de los años 80 a través de un intenso proceso de diálogo y negociación que culminó con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992, dónde tuvimos el invaluable  acompañamiento de las Naciones Unidas.

 

Permítame señor Presidente destacar que esto no solo marcó un hito histórico para El Salvador, sino también es un ejemplo exitoso que en el marco de las Naciones Unidas, puede servir de reverencia para la solución de otros conflictos.

 

Por ello, El Salvador ha expresado su entera disposición para aportar desde su experiencia como fue el caso de Colombia que recientemente ha firmado su pacto  definitivo por la paz y se encamina a la implementación de los acuerdos alcanzados; nos identificamos y felicitamos a toda Colombia por ese logro.

 

Deseo manifestar que El Salvador se prepara para celebrar el 25 Aniversario de los Acuerdos de Paz en enero de 2017, esta será la ocasión propicia para nuevamente con el respaldo de Naciones Unidas, consolidar la definición de la agenda de nación en la que estamos trabajando para profundizar nuestros logros.

 

Viendo hacia el futuro El Salvador reconoce que el reto de seguir construyendo una cultura de paz va justamente de la  mano con una agenda de desarrollo sostenible, para nosotros no se puede concebir el desarrollo sostenible y la democracia sin paz, ni paz sin democracia y desarrollo sostenible.

 

Muchas gracias.

 

NUEVA YORK (EE.UU.),  22 DE SEPTIEMBRE DE 2016