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  • Invitados especiales.
    Este día honramos la memoria de Franzi Hato Hasbun Barake, un hombre ejemplar, un compañero que recordaremos siempre con mucho aprecio, un salvadoreño que tomó la valiente opción de caminar con el pueblo y que dejó a nuestro país, con su obra de vida, un enorme legado a favor del desarrollo, el progreso y la unidad de la nación.


Como un merecido agradecimiento por sus valiosos aportes a la democracia y el bienestar de nuestro país, entregamos a la familia la Condecoración Póstuma de la Orden José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Oro.


Honrar la memoria de un hombre que se dedicó por completo a la justicia social, la paz y la gobernabilidad en El Salvador, es un acto de justicia que nos enaltece.


Hoy lo recordamos como un amigo fraterno, intelectual y académico, comprometido con la dignidad del pueblo, luchador social y político, brillante en cada una de sus facetas, que inspiró a miles de personas a asumir una actitud consciente y solidaria ante la necesaria transformación de nuestro país.


Saludo con mucho cariño a su querida familia, que este día recibe en nombre de Hato esta condecoración que le confiere el Gobierno de la República.


Nosotros fuimos testigos del amor que Hato le profesó a su familia. Compartir con ustedes es sentir nuevamente la presencia de nuestro entrañable amigo.


Es innegable la importancia de la figura de Hato Hasbún para El Salvador. Él fue uno de los principales impulsores de las políticas públicas que han dado múltiples beneficios al pueblo y facilitado el desarrollo del país.


Conocí a Hato hace muchos años, y puedo dar fe de las grandes cualidades que poseía como persona. Siempre admiré de él la importancia que otorgaba a la amistad y al compañerismo.

Hato era una persona alegre, auténtico y sensible; de una calidad humana incuestionable y poseedor de una gran capacidad para asumir como propia la realidad de quienes sufrían por la desigualdad y la exclusión, la inseguridad y la violencia.


Fue maestro de muchas generaciones.

 

El legado de su conocimiento y la lucidez de sus ideas persiste aún en quienes fueron sus alumnos del Externado San José y de la Universidad José Simeón Cañas.


Fundamentalmente, fue un verdadero ejemplo de cómo armonizar el saber teórico con la práctica creativa. Mostró con hechos cómo la intelectualidad debe tener un firme compromiso con el cambio social.


También lo recordamos como el hombre enérgico que amaba el deporte.


En sus años de juventud fue jugador profesional de fútbol en las filas del desaparecido Juventud Olímpica y del ahora renacido Sonsonate, equipos donde destacó con el manejo de su privilegiada zurda; también despuntó por su notable desempeño en el baloncesto, al punto de ser el integrante más joven de la selección nacional de esa disciplina en aquella época. 

 

Todas estas facetas de Hato nos hablan de un hombre que vivió intensamente cada momento de su vida transmitiendo a su familia y a su organización las ganas de hacer de su paso por la misma una hermosa y edificante cruzada, en aras de lograr en el país una mejor convivencia humana, basada en el respeto irrestricto de los derechos humanos mediante el funcionamiento adecuado de las instituciones.

 

Inspirado en sus grandes mentores y ejemplos de lucha, el poeta y revolucionario Roque Dalton, su entrañable amigo Schafik Handal, el teólogo, filósofo y mártir Ignacio Ellacuría y nuestro querido beato Monseñor Romero. Hato luchó siempre en favor de los sectores excluidos, incluso arriesgando en muchas ocasiones la vida.

 

Fue un verdadero concertador, estratega para construir amplios acuerdos, un destacado funcionario clave para nuestro gobierno, que se convirtió en el principal vínculo con múltiples actores de la vida nacional para la construcción de la gobernabilidad. 

Hato se dedicó por completo a la búsqueda de entendimientos con la finalidad de lograr mayor justicia social y la unificación de la sociedad salvadoreña.

 

Desde 2014, al asumir mi mandato y plantear un gobierno abierto al dialogo que nos permitiera enfrentar los temas prioritarios del país, estaba convencido de que Hato era la persona más indicada para estar al frente de los espacios de concertación.

 

Por esa razón lo nombré Secretario de Gobernabilidad.

Hábil en hacer confluir distintos pensamientos en objetivos comunes, sin importar la ideología. Hato lograba conciliar y armonizar posturas sin obviar las necesidades urgentes de las personas pobres.

 

Con esa convicción trabajó siempre y acostumbrada decir que los acuerdos son para solucionar los problemas históricos de la población.

 

Reconocemos que, gracias a Hato, la oposición política en muchas ocasiones se sentó en la mesa de negociaciones, en Casa Presidencial, para dialogar y contribuir en la búsqueda de soluciones a los problemas del país.

 

Entre 2009 y 2017, Hato desempeñó con excelencia las funciones de Secretario para Asuntos Estratégicos de la Presidencia, coordinador del Gabinete de Seguridad, Segundo Designado a la Presidencia de la República, Ministro de Educación Ad honórem, Secretario de Gobernabilidad y Comunicaciones, Comisionado Presidencial para la Seguridad Ciudadana y Secretario de Gobernabilidad.

 

 Su trabajo fue decisivo para la creación de espacios de construcción de acuerdos nacionales como el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, el Consejo Nacional de Educación y el Consejo Nacional de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad.

 

Las estrategias y programas elaborados en estos consejos, como los planes El Salvador Seguro y El Salvador Educado, constituyen un valioso legado de este gobierno a la sociedad.

Este año que celebramos el 26 Aniversario de los Acuerdos de Paz, es importante recordar a tantos hombres y mujeres como Hato que ya no están entre nosotros físicamente, pero que realizaron invaluables aportes a la causa de justicia social y lucharon por la apertura de la democracia en El Salvador a través de la Firma de los Acuerdos en 1992.

 

Así es como recordamos a Hato, como alguien que contribuyó en los más diversos temas de país de manera admirable.

 

Hasta el último momento de su vida, Hato demostró ser una persona consecuente y valiente, dispuesto a emprender nuevos retos por un El Salvador más justo, próspero y digno para todos sus habitantes.

 

Recientemente, los municipios de Mejicanos y Zacatecoluca han rendido homenaje a Hato Hasbún, denominando con su nombre iniciativas dedicadas a la juventud y a la prevención de la violencia.

 

Amigas y amigos:

Seguiremos poniendo en práctica lo que Hato nos enseñó: tomar decisiones necesarias para el país con el mayor consenso posible anteponiendo los derechos fundamentales de las grandes mayorías.

 

Es para mí un enorme privilegio entregar esta condecoración en memoria de nuestro entrañable amigo y compañero, Franzi Hato Hasbún.

Hato recibió en vida todo nuestro aprecio y reconocimiento.


Hoy, a través de este homenaje, queremos resaltar su valiente modo de pensar y de vivir, su lucha desde diferentes frentes, su compromiso con las personas excluidas y por la justicia social y sus aportes invaluables en la transformación de El Salvador.

 

Su ejemplo y obra estarán siempre en la memoria de nuestra patria, como esa fuente de inspiración que es el compañero Hato para que sigamos creando futuro.

 

Muchas gracias

Condecoración Póstuma a Hato Hasbún 04