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DISCURSO

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Entrega de Bastón de Mando al señor ministro de la Defensa Nacional, General David Munguía Payes.

30 de Julio de 2010

 

Quiero comenzar mi mensaje esta mañana con unas palabras muy especiales de recuerdo al recientemente fallecido Mariano Munguía, padre de nuestro Ministro de Defensa, General David Munguía Payés.

La trayectoria militar y los valores como ser humano de Don Mariano Munguía fueron un gran ejemplo de lealtad para todos, un modelo de respeto a los valores democráticos y a la institucionalidad que llevaremos siempre en nuestra memoria.

Como Presidente y como amigo, comparto el dolor de esta pérdida con el Ministro de Defensa en este día que, sin duda, es especialmente emotivo y agridulce, para él, para su familia y para todos nosotros.

Es para mí un gran honor, señor Ministro, poder imponerle hoy su merecido ascenso a General de División. Lo es porque considero que con este reconocimiento saldamos una deuda que debió haberse honrado hace 10 años y realizamos, pues, un acto de justicia.

Lo hacemos no sólo con el militar, sino también con el hombre, con el amigo, que siempre ha demostrado, al igual que hiciera su padre, su respeto irrestricto a las instituciones, sus sólidos principios democráticos y su lealtad absoluta a la Constitución y a las leyes de nuestro país.

General, sé que ha esperado largamente este momento; sé cuánto que ha trabajado por El Salvador y, por todo ello  me complace sinceramente, ser yo quien le haga entrega de su nuevo grado. Estoy seguro de que su padre, que Dios lo tenga en su gloria, también está hoy feliz y orgulloso por este éxito.

Asimismo, quisiera hacer extensiva mi felicitación, a los diecisiete Oficiales, que hoy reciben también sus ascensos, les agradezco su dedicación a nuestra patria y la responsabilidad que aceptan, al seguir trabajando por la seguridad y la paz de nuestro pueblo.

Amigo y amigas:

Como saben, el combate a la inseguridad, a la delincuencia y al crimen organizado, es una prioridad absoluta para mi gobierno, a la que estamos dedicando los más grandes esfuerzos. La … hemos tomado medidas importante, como la creación de la primera política de estado de seguridad, consensuada con todos los sectores del país, como el aumento significativo de los efectivos policial, el refuerzo presupuestario otorgado a la ….seguridad pública, que asciende a 43 millones de dólares, por supuesto, la incorporación de nuestra Fuerza Armada, para colaborar con la Policía Nacional Civil en tareas de seguridad ciudadana; estas y otras medidas  están comenzando a dar resultados. Resultados que no podemos medir únicamente, fijando nuestra atención en las estadísticas de corto plazo, que … están contribuyendo, a cercar a los criminales y sobre todo, a terminar con el clima de impunidad que ha permitido, la escalada indiscriminada de violencia en nuestro país, durante las últimas semanas. El aumento de las detenciones, la mejora en la eficiencia y rapidez de las investigaciones, y tareas de inteligencia, …el número de delitos de extorsión y robo, la desarticulación de importantes bandas criminales, la recuperación de espacios públicos, que durante los últimos años han pertenecido a los violentos, las requisas, el control exhaustivo a los centros penales, la disminución del contrabando, la limpieza de la corrupción en el interior de las instituciones, éstos y otros resultados, son la prueba de que nuestro esfuerzo está comenzando a dar sus frutos.

Poco a poco se esta dibujando un nuevo panorama en nuestro país, que sostenido en el tiempo, se traducirá en el futuro, en  cambios estadísticos. Con estas acciones, le estamos enviando un mensaje claro, a aquellos que se han movido a sus anchas, al margen de la ley, ante la indiferencia, en algunos casos,  con la convivencia de las autoridades.  Les estamos diciendo a los delincuentes, que esto ya  se acabó, que la voluntad de este gobierno y de toda la sociedad es clara, y que no vamos a permitir que nuestro país sea regido por el crimen organizado, ni paralizado por el medio.

Como ya dije anteriormente, este gobierno y este país no se rendirán, no se dejarán intimidar y no se arrodillarán ante los criminales.

Pero también sabemos que esta buena batalla contra el crimen no es solamente una tarea nacional, sino una labor que debemos coordinar como región si queremos deshacernos definitivamente de esta lacra.

Eso es lo que puse de manifiesto en la reciente cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana que convocamos en nuestro país y en la que se estableció una ambiciosa agenda de acciones concretas.

En este sentido, y sin querer trastornar  nuestra experiencia al resto de países, quiero decir que la colaboración de la Fuerza Armada y su apoyo en las labores de seguridad está teniendo buenos resultados y contando además con la aceptación unánime de la sociedad, tal como fue reconocido por el señor Ministro de Defensa.

Insisto: no pretendo exportar nuestra experiencia, pero sí quiero resaltar que la lucha contra un enemigo poderoso, poderosamente armado, con influencias y dinero, no debe prescindir del aporte de la inteligencia y la acción de la fuerza militar.

Sé que en nuestro caso, contamos con un cuerpo militar apto y políticamente adecuado para colaborar con la Policía Nacional Civil.

Esto es así por una razón fundamental: Porque desde los Acuerdos de Paz, esta Fuerza Armada ha demostrado su respeto al orden institucional, a los derechos humanos, y su subordinación plena a la Constitución y a su Comandante en Jefe, el Presidente de la República, que es el representante del pueblo soberano.

Esa lealtad les ha valido  a los miembros el respeto del pueblo y su alta valoración como institución; en definitiva, esa lealtad ha permitido que su labor en las calles sea exitosa y bien recibida por la ciudadanía.

Personal de la Fuerza Armada, familiares, amigos y amigas:

El pasado mes de mayo, en el Día del Soldado, cuando acababa de prorrogar el Decreto 60 que movilizaba al personal militar en la lucha contra el delito y el crimen, por 12 meses más, les dije  en esa oportunidad que reconozco en los altos mandos y cuadros de la Fuerza Armada a buenos demócratas, solo movidos por servir a los intereses del pueblo y de la Patria.

También resalté en esa ocasión que su colaboración con la Policía Nacional Civil estaba siendo un éxito y, sobre todo, deposité mi confianza en ustedes, seguro de que en su nueva labor seguirían demostrando su respeto irrestricto por los derechos humanos y poniendo en evidencia su inquebrantable honestidad.

Hoy, me complace comprobar que no estaba equivocado; su actuación no sólo está contribuyendo a que nuestros ciudadanos y ciudadanas se sientan más seguros, sino que ha puesto de manifiesto lo que siempre defendimos: que la actuación coordinada de los Ministerios de Seguridad y de la Defensa daría un impulso sin precedentes a nuestra política de Estado contra el crimen.

 Por otra parte, en cuanto a la actuación de nuestros soldados en las calles, hoy tuve el honor de condecorar a 6 de sus miembros, dos de ellos por su actuación en los puntos ciegos de la frontera, dos, por su colaboración en las tareas de seguridad  que presta la Policía Nacional Civil  en las calles y dos más porque están colaborando en la seguridad en centros penales.

Con esta condecoración reconocemos su lealtad, integridad y honestidad, cualidades todas ellas que considero deben ser inherentes a todo funcionario público.

Les felicito sinceramente  por su actuación, pero, sin ánimo de restarles mérito, quiero decir también que estos seis hombres, cinco hombres y una mujer, todos integrantes de la Fuerza Armada  no son una excepción.

El aparato del Estado no es –como algunos pretenden- un nido de corruptos e inescrupulosos. Los hay, por supuesto que tenemos, corruptos e inescrupulosos en nuestra institución, pero  no son la regla, …la excepción.
La Fuerza Armada como la Policía y el resto de organismos del Estado están llenos de profesionales que aman su trabajo
y que lo realizan de forma responsable, honesta y eficiente.

No podemos darle una medalla a cada uno de ellos, pero sí quiero aprovechar este reconocimiento para hacerlo extensivo a todos aquellos hombres y mujeres que hacen honor a su tarea como servidores públicos, cuya primera virtud debe ser, siempre, la honestidad, la probidad.

Creo que esta es una buena ocasión para recordar la importante responsabilidad que tenemos todos y cada uno de los empleados y empleadas del Estado.

Cada uno en su puesto tenemos la obligación de reflejar los valores que queremos para nuestro país.
Honestidad, respeto, servicio, eficiencia, entrega. Hacer realidad todo eso que queremos para El Salvador, empieza por cada uno de los servidores y servidoras públicos.

La condecoración que entregamos hoy a estos miembros de la Fuerza Armada es también una forma simbólica de expresar el compromiso de este gobierno con todos aquellos que, día a día, están construyendo el cambio cultural y social que todos queremos. 

Espero que este reconocimiento sea un estímulo para esa mayoría que cree en la justicia y actúa con responsabilidad.

Estimados hombres y mujeres de nuestra querida  Fuerza Armada:

Quiero agradecerles una vez, este día su apoyo incondicional, su trabajo incansable y su lealtad inquebrantable.
Me enorgullece ser el Comandante y Jefe de una Fuerza Armada moderna, inteligente, valiente, democrática y plena de valores humanistas.

Estoy conciente que esta responsabilidad  que asumí  desde el primero de junio del año anterior, supone además obligaciones con todos sus miembros, tanto  en servicio como en situación de retiro, por eso aprovecho la oportunidad de reiterar mi compromiso, el compromiso que he asumido con todos los lisiados de guerra, con los veteranos de guerras y con sus diferentes asociaciones e instituciones que me representan.

En nombre del Estado Salvadoreño les insto a continuar su labor como lo han venido haciendo, con dedicación y valor y a seguir construyendo juntos El Salvador que queremos: Un país más justo, más seguro y más próspero.

Gracias a todos y todas por permitirme acompañarles este día.

Mis felicitaciones una vez más para los condecorados y ascendidos, especialmente para nuestro querido amigo, el señor Ministro de la Defensa General  Munguía Payés.

Que Dios bendiga a nuestra Fuerza Armada, que Dios bendiga al pueblo salvadoreño, que Dios bendiga a El Salvador.