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SR. SALVADOR SÁNCHEZ CERÉN
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Permítanme iniciar agradeciendo la presencia de todos ustedes, de niñas, de niños, de jóvenes, de mujeres, de hombres, de salvadoreños y salvadoreñas que estamos aquí para rendir homenaje a aquellos hombres y mujeres que dieron su vida por la paz en El Salvador, un fuerte aplauso para ellos, su memoria vive en el corazón del pueblo salvadoreño.

Son 23 años difíciles, la paz se construye permanentemente, la paz no termina cuando terminan los fusiles, hay que resolver el problema de la pobreza, el problema de la desigualdad de la mujer, el problema de las niñas y los niños, el problema de los adultos mayores, hay que hacer una sociedad inclusiva y equitativa, necesitamos una sociedad con equidad, eso es lo que estamos construyendo en estos 23 años.

Están aquí adelante los firmantes de los Acuerdos de Paz, para quienes pido un fuerte aplauso, a todos ellos les debemos también ese acuerdo tan importante que hizo posible la firma de los Acuerdos de Paz. Y ahora ellos les están demostrando a ustedes que sí El Salvador puede superar sus graves problemas cuando nos unimos, cuando actuamos juntos somos más fuertes, somos más firmes, nos preocupa el problema de la inseguridad, nos preocupa, como decía el Secretario General, la cantidad de homicidios de hombres, de niños, de mujeres.

Pero ayer cuando me presentaban el plan de trabajo el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia, yo afirmaba que todos juntos vamos  a derrotar la delincuencia, vamos a recuperar la paz para este país, todos juntos, todos unidos.

Por ello, hoy conmemoramos 23 años de la firma de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a 12 años de conflicto armado y cambiaron el rumbo de la historia de El Salvador.

La presencia honorable este día del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, el señor Ban Ki-moon, nos enorgullece ante el mundo entero, es muestra del amplio e invaluable aporte de la comunidad internacional y particularmente de la ONU para la construcción de este nuevo camino hacia la democracia en El Salvador.

A usted, nuestro amigo y su distinguida esposa, les doy la más cordial bienvenida, gracias Secretario Ban Ki-moon, por honrarnos con su presencia, respaldo al proceso de conciliación democrática que día a día edificamos las salvadoreñas y los salvadoreños.

Pero también permítanme reconocer también a alguien y saludarlo, yo fui comandante del FMLN, ahora soy Presidente, ahora soy Presidente y sé lo difícil que es tomar una decisión, por eso permítanme saludar al Presidente Alfredo Cristiano, al exPresidente Alfredo Cristiani por haber tomado la decisión de negociar la paz y construir la paz en El Salvador.

La presencia de todos ustedes que han venido de los diferentes puntos del país a esta celebración, es reflejo que hemos logrado y avanzado como nación.

El 16 de enero de 1992, en el Castillo de Chapultepec, México, el Gobierno de la República de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, firmamos los Acuerdos de Paz, como uno de los firmantes recuerdo la emoción que nos llenó a todos la esperanza por un futuro de libertad, inclusión y equidad.

Ahora, tal como hicimos en aquel día, recordamos y rendimos justo homenaje a todos aquellos que ofrendaron su vida, a los desaparecidos a quienes siempre tenemos presente en el respeto y reconocimiento por su entrega y sacrificio, me permito nombrar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero; al doctor Abelardo Torres, que fue miembro de la comisión de paz; al coordinador de la comisión de paz del FMLN, al compañero Schafik Jorge Handal; a la Doctora Mélida Anaya Montes, a los Padres Jesuitas, a todos, tantos hermanos y hermanas que edificaron este camino.

Rendimos agradecimiento también a la solidaridad de los pueblos y gobiernos del mundo, su aporte ha constituido un pilar invaluable que se expresa en acciones como la Declaración Franco-Mexicana y la participación directa en la gestión negociadora.

El pueblo salvadoreño está eternamente agradecido por esa profunda amistad internacional.

Estimadas y estimados invitados, la guerra que no quisimos estalló en los 80 frente a la representación impuesta por lo grupos de poder que abandonaron la democracia, pisotearon nuestras leyes y la Constitución, construyendo una sociedad autoritarias.

Durante 12 años dominó la confrontación militar, mientras el gobierno no estaba dispuesto a aceptar el dialogo que siempre propuso el FMLN.

Con la firma de los Acuerdos de Paz nació el compromiso de la construcción social mediante la concertación y la negociación permanente, quedando superada para siempre la práctica autoritaria del ejercicio del poder del Estado.

Los acuerdos llevaron a grandes transformaciones en nuestro país, la sociedad recuperó la esencia democrática basada en la pluralidad y la tolerancia con respeto irrestricto a los derechos humanos, a la diversidad de las ideas y a las diferencias.

En estos 23 años mucho se ha hecho el camino hacia una nueva institucionalidad y profundización de la cultura democrática. Fueron hechos importantes, la reforma constitucional que es producto de un nuevo pacto de la sociedad salvadoreño; el establecimiento de las reformas al sistema de justicia; la conformación de una Asamblea Legislativa plural e inclusiva; la creación de la Procuraduría  para la Defensa de los Derechos Humanos; una Fuerza Armada no deliberante y ejemplarmente respetuosa de la Constitución de la República; una Policía Nacional Civil basada en el respeto a los derechos humanos y al servicio de la ciudadanía; un Tribunal Supremo Electoral garante de  la transparencia y responsable del ejercicio libre del voto; el Consejo Nacional de la Judicatura,  la Defensoría del Consumidor, y muchas otras instituciones orientadas a garantizar la construcción de la democracia. Es decir, reformas en el Poder Ejecutivo y en el aparato del Estado en su conjunto para defender los intereses de la patria y la soberanía del pueblo.

El ideario de los Acuerdos de Paz ha sido uno de los principios del Estado y de gobierno.   El actual gobierno privilegia la política de diálogo y la búsqueda de consenso con los diferentes sectores del país.

Creemos que la cultura democrática se profundiza con el fortalecimiento de los mecanismos de transparencia de las instituciones y con el permanente combate incansable contra la corrupción. La democracia también se profundiza cuando ampliamos los canales de participación ciudadana, incluyendo a nuestros pueblos originarios y compatriotas en el exterior. Tenemos 3 millones de salvadoreños que viven fuera del país, no podemos descansar mientras no se garanticen los derechos políticos de nuestra población migrante.

En estos 23 años de ejercicio democrático hemos aprendido mucho. Sabemos que aunque tengamos una sociedad marcada por intereses diversos, no necesitamos más la confrontación. Con el diálogo superamos la guerra, con el diálogo vamos a vencer los nuevos desafíos que enfrentamos.

Es necesario también que hablemos de la verdad y la justicia, especialmente para las víctimas inocentes del conflicto y sus familias, por eso para el 2009 hemos establecido un diálogo permanente con las víctimas, sus representantes y la sociedad civil. En el mismo año, en el 2009, el Presidente Mauricio Funes pidió perdón en nombre del Estado salvadoreño por los abusos de poder durante el conflicto.

Solo a través del diálogo sincero se logra reparar y concretar las demandas y obligaciones en acciones a favor de las víctimas, pero en definitiva es fundamental que las demás instituciones del Estado investiguen e impartan justicia. Como Ejecutivo estamos apartando en ese sentido, recién hemos instalado el Consejo Directivo del Programa de Reparación de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos ocurridas en el contexto del conflicto armado interno; reitero mi compromiso con las víctimas civiles. Estaré velando, incluyendo e instruyendo medidas tendientes a la reparación colectiva.

Estamos trabajando para garantizar el cumplimiento de medidas individuales en el marco de las sentencias internacionales por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Todo eso es necesario para que la sociedad recobre la confianza en las instituciones y en el anhelo de paz.

Al mismo tiempo extiendo nuestro reconocimiento al sacrificio de miembros de la Fuerza Armada en el conflicto, sabemos que ellos realizaron esfuerzos para llegar finalmente a los Acuerdos de Paz.

Como demostración al firme compromiso con su reintegración, el primer gobierno del FMLN pago la deuda de 19 millones de dólares que el Estado mantenía con los lisiados de guerra, seguimos trabajando para incluirlos en los programas sociales y económicos.

Pueblo salvadoreño, mi gobierno reconoce los retos que tenemos para alcanzar la paz y la tranquilidad que desean nuestras familias. El conflicto que hoy nos desafía es la criminalidad generada por el narcotráfico, su conexión con las pandillas y la extorsión.

Siendo un gobierno abierto al dialogo, decidimos unir a la sociedad en la búsqueda e implementación de soluciones en contra de la violencia, creamos recientemente el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia con los diferentes sectores de la sociedad para promover y facilitar el diálogo y concertación sobre políticas públicas, de justicia y seguridad ciudadana.

En esa labor estamos trabajando de la mano del sector empresarial, las iglesias, las municipalidades, la Fiscalía General de la República, los partido políticos, con expertos en el tema de seguridad, medios de comunicación y titulares de distintas carteras de gobierno, esto lo estamos haciendo con el apoyo de la Secretaría Técnica conformada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en El Salvador, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea.

El acompañamiento de la comunidad internacional es de enorme valor para nosotros, además hemos invertido recursos en el despliegue la Policía Comunitaria que ya alcanza el 70% del territorio nacional salvadoreño, una policía más cerca de la gente, que sigue avanzando para llevar tranquilidad y paz a las comunidades.

Nuestros esfuerzos contra el crimen son integrales, trabajamos por soluciones efectivas y duraderas que traigan esperanzas a las nuevas generaciones.

Pueblo salvadoreño, seguiremos con optimismo con todo nuestro esfuerzo construyendo el país que  soñamos. Que esta esperanza inspirada por niñas y niños y por esta juventud vibrante que nació bajo un sistema de libertades en El Salvador, mantenga siempre viva la vocación democrática y pacifista.

Los invito a sembrar la paz todos los días, como dijo monseñor Romero: no se puede cosechar lo que no se siembra.

Muchas gracias.

SR. BAN KI-MOON
SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS

Damas y caballeros:

Como esta ceremonia muestra, las Naciones Unidas y El Salvador comparten un estrecho vínculo. Permítanme citar las palabras del poeta Roque Dalton y referirme a ustedes, salvadoreñas y salvadoreños como “mis compatriotas, mis hermanos”.

Señoras y señores:

Es un profundo honor para mí, ser el primer Secretario General de las Naciones Unidas que participa en este aniversario.

Tiene un gran significado para las Naciones Unidas. Y es muy conmovedor para mí, personalmente, en especial en los momentos que vivimos.

Miren alrededor del mundo. Vemos conflicto. Vemos discordia.

En muchos lugares difíciles la gente dice: nuestras diferencias son demasiado grandes. Las heridas son demasiado profundas. La paz no es posible.

A todos ellos les digo: miren al pueblo de El Salvador.

La paz es valiosa,  la paz es posible.

Ese es el mensaje de El Salvador al mundo. Ese es su regalo a la humanidad.

Gracias El Salvador!. ¡Viva El Salvador!

Damas y caballeros,

Juntos recordamos. La guerra se prolongó durante más de una década. Más de 75 mil salvadoreños fueron asesinados. Más de un millón de personas fueron desplazadas.

Este día celebramos el valor y la sabiduría que mostraron los líderes y el pueblo salvadoreño al elegir el camino de la paz, al superar las diferencias a través del diálogo, al transformar la sociedad con respeto mutuo y tolerancia.

Su experiencia en el establecimiento y la consolidación de la paz dejó también una huella duradera en las Naciones Unidas.

La Misión de Observadores de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), abrió un camino que siguieron después muchas operaciones de Naciones Unidas.

ONUSAL fue la primera misión de las Naciones Unidas que trabajó en la consolidación de la paz y en el fortalecimiento de los pilares de la paz para evitar la reanudación de conflictos.

Los Acuerdos de Paz situaron los derechos humanos en el centro de cada marco institucional, de cada política y de cada programa.

Se desplegaron observadores de derechos humanos a El Salvador, antes de que se concertara un alto al fuego, para ayudar a reducir las tensiones y acelerar el proceso de paz. Una Comisión de la Verdad ayudó a reparar el legado de abusos.

De esta y otras maneras, el proceso de paz salvadoreño abrió el camino a una nueva generación de operaciones de paz y determinó en gran medida la manera en que las Naciones Unidas se enfrentan hoy a los problemas mundiales aún hoy en día.

La ONUSAL se convirtió en modelo de un mantenimiento de la paz exitoso, no solo porque  aprendimos muchas lecciones importantes, sino también porque fue enormemente formativa para muchos funcionarios de las Naciones Unidas que luego dirigieron operaciones en otros lugares.

Como resultado de esto, sus esfuerzos han ayudado a promover la paz en prácticamente todos los rincones del mundo.

Este es  también  su legado. Esto es también lo que celebramos este día.

Damas y caballeros,

Los Acuerdos de Paz nos recuerdan que la paz es un proceso: se debe construir en el día a día.

El Salvador en la actualidad afronta enormes desafíos. La inseguridad ciudadana, la exclusión social y la falta de oportunidades impiden que muchas y muchos salvadoreños cosechen plenamente los beneficios  que trae la paz.

Cada cuatro horas, una mujer o niña es víctima de violencia sexual. El 40 por ciento de los asesinatos se cometen contra niñas, niños y jóvenes.

Mi mensaje para todas y todos los salvadoreños es que trabajen juntos para mantener vivo el espíritu  de los Acuerdos de Paz.

Manténganlo vivo profundizando la reconciliación y el diálogo en la sociedad salvadoreña, incluido el que se lleva a cabo a través de la labor fundamental del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia.

Manténganlo vivo, respetando plenamente las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Manténganlo vivo redoblando sus esfuerzos para proteger los derechos de las víctimas, continuando el camino iniciado con la disculpa oficial de 2010.

Para consolidar la paz, hay que resolver problemas estructurales como la desigualdad y la exclusión.

Para lograr la cohesión social, todas las comunidades deben participar en las conversaciones.

Nadie puede quedarse afuera.

El Salvador se verá enormemente fortalecido con instituciones incluyentes y responsables y mecanismos que acerquen las voces de los grupos vulnerables a la toma de decisiones, incluidos los pueblos indígenas, la comunidad de lesbianas, gay, bisexuales y trans, las mujeres y los jóvenes.

Excelencias, damas y caballeros:

El mes pasado fui a Lima y tuve el placer de reunirme con el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Señor Javier Pérez de Cuéllar.

Como ustedes saben  el Secretario General, Pérez de Cuéllar trabajó hasta el último minuto de su último día en el cargo,  incluso después, para ayudar a asegurar la paz en El Salvador.

Él dijo que la paz debe ser una “victoria sin perdedores”.

Muchos años después escribió que había dado gran prioridad a El Salvador, donde parecía que el potencial recién descubierto de las Naciones Unidas se estaba sometiendo a una dura prueba.

Durante los últimos veinte y tres años, gracias al valor y a la determinación que han demostrado, ese potencial para la paz sostenible se ha profundizado aquí en El Salvador y en otros lugares.

Seguimos afrontando viejos desafíos, como equilibrar las tensiones entre la paz y la justicia, entre los intereses de los que tienen el poder y los de la población en general, entre las urgencias cortoplacistas y la sostenibilidad a largo plazo.

Pero estamos haciendo progresos gracias a sus enseñanzas y su ejemplo.

Sus líderes continúan inspirándonos hoy en día.

Hace muchos años Monseñor Romero definió el significado y la práctica de la paz.
Dijo: “La paz, no es el producto del terror, ni el miedo, la paz no es el silencio de los cementerio,  la paz es la aportación generosa, tranquila, de todos para el bien de todos”.

Presidente, excelencias, todos los que están  este día acá; desde aquí comprometámonos  a seguir por el camino correcto hasta llegar a nuestro destino. Un  futuro de paz para el pueblo de El Salvador, la región y el mundo entero.

Muchas gracias.