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La comunidad Santa Lucía, del municipio de San Julián, en Sonsonate, está repleta de niños y niñas: En cada uno de los hogares de las cerca de 200 familias que habitan ahí, viven al menos dos menores de edad, con casos frecuentes en los que hasta cinco niños o niñas, junto a sus padres, viven en una sola casa.

“Son 455 niños y niñas en total”, dice Néstor Aquiles Hueso, presidente de la directiva de la comunidad, seguro de las  cuentas por los censos que ellos mismos han realizado.

A ese lugar llegó la mañana del 31 de julio el presidente Salvador Sánchez Cerén, a concretar un sueño que para los habitantes de la comunidad costó 13 años en hacerse realidad: Una casa propia.

Y más que una casa, una oportunidad para comenzar a construir un mejor futuro para los niños y niñas del lugar.

En la comunidad Santa Lucía habitan familias damnificadas por los terremotos de 2001 y otros eventos naturales. Desde entonces, han vivido a la deriva, en casas improvisadas de lámina y madera.

La realidad es diferente hoy: La visita del presidente ha servido para hacer entrega de 177 viviendas permanentes gracias a un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Viceministerio de Vivienda, la alcaldía municipal de San Julián y los vecinos de la comunidad, con una inversión total que supera el millón de dólares.

Lisandro, un niño con discapacidad visual, diestro con la guitarra, no encontró mejor forma para describir la situación que vivían antes los vecinos de la colonia Santa Lucía que cantando “Las casas de cartón”, del cantautor venezolano Alí Primera.

Su interpretación conmovió a los asistentes y al propio mandatario: “Él ha explicado en música, el sufrimiento de muchos de ustedes que tuvieron que vivir bajo casas improvisadas, muchos con cartones, viviendo en dificultades 13 años”, aseguró el jefe de Estado.

Y es que para estas familias no tener una vivienda digna ha sido una limitante para su desarrollo, imponiendo restricciones que hacen más difícil el diario vivir, condiciones en las que las niñas, niños y adolescentes no dejan de verse afectados.

El caso de Marta Elizabeth Barraza es un ejemplo. Ella vive en la colonia Santa Lucía junto a sus dos hijos, ambos menores de 6 años. Para sobrevivir vende verduras y hasta hace poco había improvisado junto a su antigua casa de láminas su puesto de venta.

Su nueva casa, que ocupa desde hace un par de días, le ha permitido un mejor espacio para guardar las verduras que mantiene a la venta, evitando que se estropeen por el calor o la suciedad, además de brindar una mejor protección para sus hijos. “Así se me hace un poco más fácil”, asegura Marta.

Pedro Santos López, otro vecino de la comunidad –que ha vivido en el lugar desde que sus habitantes llegaron a asentarse ahí, después de los terremotos–, ha encontrado en su nueva casa una solución habitacional para su familia, compuesta por una hija, un nieto, un yerno y un sobrino.

En el patio de la nueva casa que le fue le entregada aún se conservan vestigios de su anterior vivienda: una débil estructura hecha de láminas, con apenas unos cuatro metros de ancho y dos de largo. “Ahí vivíamos apretados todos”, dice.

Las palabras del Presidente reflejaron la importancia que para el gobierno anterior y el suyo tiene la problemática de la vivienda en el país, con el reto por delante de encontrar solución a un déficit habitacional considerable.

“Ha sido nuestra lucha asegurarles a todas las familias salvadoreñas su derecho a una vivienda digna. Este día reciben un espaldarazo, un apoyo, en el esfuerzo diario de todos ustedes por darles algo mejor a sus hijos e hijas”, dijo el gobernante durante su discurso.

“Si el tema de la vivienda es solventado, ustedes podrán enfocarse en otros propósitos familiares”, añadió.

El Presidente fue más allá, al afirmar que la vivienda es el primer paso, pero crear una mejor convivencia en la comunidad, es el camino al desarrollo.

“Yo espero que esta comunidad sea  un ejemplo de convivencia, porque es la única forma para  no permitir que nuestros niños y nuestras niñas y nuestras jóvenes tengan que hacer ese recorrido, soñando en el Norte”, aseguró, refiriéndose a la migración irregular hacia Estados Unidos.

Las familias viviendo en comunidad, con acceso a vivienda, salud, educación, trabajo y los servicios básicos son la base del Buen Vivir, que el presidente Sánchez Cerén trata de construir en la nación.

“Sabemos que les hemos entregado una vivienda, pero que tenemos que seguir comprometidos con sus hijos, con educación, con la salud de ustedes y que tenemos que darle más oportunidades para que puedan tener empleo y para que puedan tener trabajo y puedan desarrollarse”, aseguró el mandatario.