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Lamentamos y condenamos el caso de pederastia por el cual el religioso Jesús Delgado ha sido suspendido de todas sus funciones sacerdotales, pastorales y administrativas como parte de la Arquidiócesis de San Salvador.

Expresamos nuestra solidaridad con la víctima de estos graves hechos ocurridos en sus etapas de infancia y adolescencia y ponemos a su disposición toda la institucionalidad del Gobierno para la atención que considere pertinente en estos momentos en que el caso se ha hecho público.

Reconocemos la valentía y determinación de la secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, quien al conocer un hecho de tal magnitud supo exponerlo ante la opinión pública para que este no quedara en el silencio y la impunidad.

Reconocemos la importancia del pedido de perdón público hecho por la iglesia Católica salvadoreña, enmarcado también en la propia evolución de esta trascendental institución formadora de valores, promotora de la ética cristiana y difusora del amor y la piedad de Dios.

La iglesia Católica de nuestro país ha asumido este lamentable caso con humildad, responsabilidad y preocupación por la víctima, en consonancia con la determinación que ha tenido el papa Francisco de condenar abusos contra niñas, niños y adolescentes de parte de miembros del clero.

El Sumo Pontífice se ha referido a estos casos con valentía, pues considera que son una vergüenza para la humanidad y la iglesia, y también ha procurado acciones para que estos crímenes no sean mantenidos en secreto.

A la sociedad salvadoreña revalidamos el compromiso de nuestras instituciones que protegen a las niñas, niños y adolescentes de trabajar para identificar tempranamente este tipo de abusos, dar atención oportuna e integral a las víctimas y seguir educando a las familias para brindar los cuidos necesarios que eviten el cometimiento de este tipo de delitos.

San Salvador, 27 de noviembre de 2015.