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El director de Centros Penales, Rodil Hernández, aseguró hoy que el traslado de privados de libertad a distintos centros penitenciarios forma parte de la política integral de seguridad que implementa el gobierno, en la cual el desmantelamiento de estructuras que operan desde estos centros es una prioridad.

“Todo esto que estamos viendo ahorita tiene como propósito desestructurar todas estas prácticas negativas del pasado, poder provocar un rompimiento de esas estructuras, de estos grupos de personas que todavía quieren y siguen delinquiendo desde centros penales y siguen afectando a la sociedad”, aseguró el funcionario en el programa Gobierno Informa, transmitido este sábado a través de Canal 10 y Radio Nacional de El Salvador.

Detalló que el traslado en los últimos días de más de 1.800 privados de libertad no ha sido al azar; más bien, indicó que se trata de un esfuerzo de coordinación entre la Policía Nacional Civil, la Dirección General de Centros Penales, la Fiscalía General de la República y jueces.

“Lo que estamos buscando es romper los lazos de control, de comunicación que puedan tener algunos privados de libertad sobre otro en los centros y es algo que hemos estado logrando”, dijo Hernández.

“Estamos rompiendo un círculo vicioso, no es fácil, no va ser fácil, no va ser sencillo, se generarán más noticias, se generarán más hallazgos, pero claro, ¿esto de dónde viene?, viene de la aplicación de nuestra política”, agregó.

El director de Centros Penales también señaló que están en curso distintos proyectos con el fin de mejorar el sistema penitenciario, tanto en la vía de garantizar la seguridad a los salvadoreños como en la ruta de brindar oportunidades de rehabilitación a los privados de libertad.

Aseguró que, a raíz de la aprobación en la Asamblea Legislativa de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo con componentes en el área de seguridad, en los próximos meses dará inicio el proceso para la implementación de brazaletes electrónicos que servirán para disminuir la saturación en los centros penitenciarios.

A esto se suman las obras de la fase III del centro penal de Izalco y la construcción de un nuevo centro de reclusión en el mismo lugar.

“Izalco se va a convertir en un complejo penitenciario de seguridad donde ahí estén alojados todos aquellos privados de libertad que ameritan y requieren un mayor control de parte de la autoridad penitenciaria, sin abandonar el resto”, sostuvo el funcionario.

Añadió que también se completará el sistema de video vigilancia de los penales, mejorar el control de visitas, la ampliación de las granjas penitenciarias y la habilitación de talleres y de espacios productivos en el sistema penitenciario.

“Van a venir días mejores también en el sistema penitenciario. Tenemos ya mucho del financiamiento que por años habíamos esperado para implementar otra serie de medidas de control y de rehabilitación, hoy ya lo tenemos”, aseguró.

San Salvador, 25 de abril de 2015.