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  • Con inmensa alegría recibimos hoy el anuncio de la canonización de nuestro beato Óscar Arnulfo Romero, mártir y profeta entregado a su pueblo, que abogó por la justicia y la igualdad, rigiendo su vida pastoral por las enseñanzas del Evangelio de Jesucristo.

Nos llena de gozo el anuncio del Papa Francisco de que su canonización será en Roma el próximo 14 de octubre.

Como Presidente de la República y en nombre del pueblo y el gobierno salvadoreño agradezco a Su Santidad por el amor manifestado hacia la figura y obra de nuestro mártir, y por hacer realidad el sueño de toda una nación de verlo convertido en santo.

Monseñor Romero cumplió de manera ejemplar su compromiso con los más humildes y desprotegidos, y se convirtió en el defensor de sus derechos, sin importar el inminente riesgo y sufrimiento de martirio que esta decisión traería para su vida.

Monseñor Romero fue un profeta de esperanza y un defensor férreo de la justicia social.

Mi gobierno revalida ante el mundo la tarea de continuar trabajando bajo su legado, guiados por su compromiso con la justicia y la paz, vigentes hoy más que nunca.

Felicitamos a la Iglesia católica, a otras Iglesias y a hombres y mujeres que reconocen de manera universal la magnificencia, entrega y sacrificio del beato Romero.

Llenos de orgullo le llamaremos San Romero, guía espiritual en América y el mundo.

*Salvador Sánchez Cerén*
*Presidente de la República*