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  • El enfoque de género es un elemento vital en las políticas públicas que están impulsando el Buen Vivir en El Salvador, un proceso de transformaciones sociales que tocan ya los más arraigados vicios como el machismo. Un cambio cultural que dirige el timón a la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres.

En El Salvador el Día Nacional e Internacional de la Mujer se ha celebrado a lo grande. La firma del Pacto por la Igualdad por el presidente Salvador Sánchez Cerén y el presidente de la Corte Suprema de Justicia,  Óscar Armando Pineda, así como por la diputada Jackeline Rivera, en representación de la Asamblea Legislativa, constituye un hito que marcará el corazón de la nación.

 

Este pacto es un signo de que la igualdad entre hombres y mujeres no es hoy solo un discurso con lenguaje inclusivo,  muchas veces criticado ferozmente por los lingüistas, sino un proceso real que avanza y que poco a poco permea en la sociedad.

 

Hasta antes de junio de 2009, cuando inició el primer gobierno de izquierda, era impensable que una funcionaria o un funcionario público se expresara con lenguaje de género y casi 7 años después son más y más los servidores públicos que adquieren conciencia, no solo de la importancia de expresarse con enfoque inclusivo, sino también de avanzar hacia una sociedad con más igualdad.

 

Y no es para menos: El Plan Quinquenal de Desarrollo (PQD) “El Salvador Productivo, Educado y Seguro” establece que el enfoque de derechos humanos y el enfoque de género en las políticas públicas son necesarios para construir el Buen Vivir. Y del mismo modo, la equidad y la inclusión social son estrategias que aseguran este acometido, que significa lograr una nación más humana y avanzada en materia de protección social y convivencia armónica.

 

El presidente Sánchez Cerén tras firmar el pacto ante cientos de mujeres de todo el país reunidas en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones de San Salvador, se refirió a la mujer salvadoreña como “fuente de vida, alegrías y esperanza de nuestra nación”.

 

Al mismo tiempo hizo un recuento de las principales políticas públicas que impulsa su gobierno para atender a las mujeres, no con un enfoque asistencialista, sino con la clara meta de contribuir a reducir las brechas de desigualdad entre géneros, tal como lo establece del PQD.

 

Uno de los programas estrella en El Salvador es Ciudad Mujer, liderado por la secretaría de inclusión social, Vanda Pignato, que a la fecha ha atendido a más de un millón de usuarias de los seis centros que operan a nivel nacional con salud, capacitaciones y formación técnica vocacional, educación en derechos humanos, así como atención y prevención de la violencia de género.

 

El gobierno se prepara para expandir los servicios de Ciudad Mujer a los departamentos de Chalatenango, Sonsonate y La Unión, para contar con 9 sedes a nivel nacional.

 

Por su parte, el programa paquete escolar, que se entregan anualmente a 1,4 millones de estudiantes desde kínder a bachillerato, ha permitido en 2016 que 3.573 mujeres proveedoras reactiven sus negocios y lleven el sustento a sus familias. De estas, 2.362 son costureras proveedoras de uniformes, 348 confeccionan zapatos y 827 proveen útiles escolares.

 

Para cumplirle a la mujer campesina su derecho a la tierra donde habita o en la que cultiva, el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA) ha entregado desde junio de 2014 a la fecha un total de 5.859 escrituras de propiedad a mujeres.

 

Como parte del Programa de Alimentación y Salud Escolar (PASE), el Ministerio de Educación realiza el 55% de las compras a mujeres proveedoras de frutas, verduras y huevos; mientras que dos de las tres asociaciones procesadoras de leche que proveen a los centros escolares son exclusivamente conformadas por mujeres.

 

Para ayudar a las mujeres a obtener sus propias casas, el Fondo Social para la Vivienda ha otorgado el 43.6% de sus créditos a mujeres jefas de hogar, destinando 5,356 créditos por $94 millones a mujeres que ahora cuentan con seguridad habitacional para sus familias.

 

El Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL), como parte del programa Banca Mujer,  benefició a diciembre de 2015 con créditos, garantías y capacitaciones a más de 3.600 mujeres por un monto que supera los cinco millones de dólares. Entre este financiamiento especial están 1200 micros y pequeñas empresas lideradas por mujeres que han recibido apoyo crediticio.

 

San Salvador, 8 de marzo  de 2016.