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Carlos toca la guitarra en un grupo de música andina. Junto a sus amigos integra un pequeño grupo al que nombraron Cuerda Cero y han logrado ya participaciones en algunos festivales juveniles con público numeroso.

Él también estudia. Actualmente cursa su tercer año en la carrera de Contaduría Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), gracias a una beca que obtuvo por sus notas destacadas cuando estudió el bachillerato.

Carlos vive en la comunidad La Chacra, al oriente de San Salvador, una zona que en el imaginario de los capitalinos está registrada como un área por donde transitar es un peligro.5

En efecto: esta comunidad ha vivido por años bajo el asedio de las pandillas, las cuales, por sus enfrentamientos y actividades delictivas, han socavado la convivencia de los vecinos y vecinas del lugar.

Sin embargo, pese a que ha vivido desde siempre en el lugar, exponiéndose a todos los elementos que lo vuelven vulnerable frente a la inseguridad y violencia, Carlos ha logrado cosas que hace un par de años no se imaginaba: ingresar a una universidad y recibir aplausos de un público después de sus presentaciones en el escenario.

“La familia es importante desde el comienzo”, comenta Carlos, que vive junto a su madre y su hermana, dos apoyos incondicionales para él, según dice.

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La historia de Carlos da cuenta de la actitud que por estos días se percibe en los habitantes de La Chacra, quienes empujan una iniciativa para poner un alto a la inseguridad y violencia desde la propia comunidad.

En el lugar se ha dado vida a un esfuerzo en el que los habitantes de la zona se unieron junto a la iglesia, la unidad de salud y las escuelas, para echar a andar un plan de prevención de la violencia, basado en ideas propuestas y discutidas por todos los habitantes..

“El plan surge con las proyecciones del plan pastoral de la parroquia María Madre de los Pobres”, explica Deysi Valdés, una miembro de la parroquia, también presidenta de la Junta de las Comunidades de la Intercomunal de la Zona Sur-Oriente, donde se ubica La Chacra.

“Viendo la ola de violencia en nuestra zona, la parroquia decidió que teníamos que brindar una respuesta pastoral y así fue como nos reunimos todos los agentes pastorales, y luego convocamos a otros miembros de la comunidad”, añade Deysi.

A las reuniones fueron convocados líderes y lideresas, miembros de instituciones educativas, pastores, la Unidad de Salud y los Equipos Especializados de Salud Familiar (ECOS). Tras varias reuniones, dieron forma a un documento que, por su nombre, parece sacado de los escritorios del Gabinete de Seguridad: Proyecto de Prevención Comunitario “Unidos por la Paz”.

El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, conoció la iniciativa el sábado 23 de agosto cuando realizó su programa Gobernando con la Gente, una plataforma de diálogo con la ciudadanía que implementa el gobierno junto al Festival para el Buen Vivir, un espacio de convivencia comunitaria que impulsa la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez.

El plan elaborado por los habitantes de La Chacra abunda en propuestas todas destinadas a garantizar, por medio de un esfuerzo integrado por las instituciones y la comunidad, la “formación de tejido social, acompañamiento y emprendedurismo”, de acuerdo al texto del proyecto..

Por su parte, la política que el mandatario ha planteado busca concentrar el trabajo de las instituciones estatales, los empresarios, iglesias, organizaciones de la sociedad y a la misma comunidad en un esfuerzo conjunto para incidir en distintos ámbitos relacionados al tema de la seguridad: prevención de la violencia y de la delincuencia; control y represión del delito y la violencia; rehabilitación y reinserción social; atención a las víctimas; y el fortalecimiento de la institucionalidad de la seguridad pública.

Este esfuerzo también ha incluido un mayor énfasis dentro de la Policía Nacional Civil a la visión filosófica de la Policía Comunitaria, en la que los policías tengan un mayor contacto con la población, ganarse su confianza.

“Lo que nosotros queremos recuperar en El Salvador es que las comunidades puedan convivir, puedan caminar tranquilamente por las calles, que sus hijos puedan ir a la escuela sin temor de que les suceda algún acto violento”, aseguró el mandatario en su visita a La Chacra.

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Las coincidencias entre ambas visiones, la de los habitantes de La Chacra y la del presidente, no escapan a los ojos.

Incluso el ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara al referirse al proyecto comunitario el pasado sábado, dijo en son de broma: “Es un plan completo, da la impresión que nosotros le copiamos  a ustedes para hacer el nuestro”.

 “El problema de la seguridad –aseguró con más seriedad el ministro– es de los problemas más complicado que tiene el país, de los más complejos, pero déjenme decirles que tiene solución”.

“La solución está en nuestras manos –añadió–, está en ustedes, está en nosotros, está en la contribución importante que dan las iglesias, en la contribución que tiene que dar la empresa privada también”.

La solución también pasa por escuchar al sector más vulnerable ante la violencia: los jóvenes.

Así lo advirtió el presidente: “No sabemos escuchar a los jóvenes y  queremos darle las recetas nuestras, los jóvenes tienen derecho a pensar  y tienen derecho a que se les escuche  (…)  sin ese derecho no se puede salir adelante”, dijo a los habitantes de La Chacra.
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“Ustedes ven que nuestra juventud no es esa que presentan; nuestra juventud es inteligente, es laboriosa, es emprendedora”, añadió después.

En efecto. Carlos no parece el joven que dibujan los imaginarios de varios capitalinos. Viéndolo sentado mientras toca la guitarra y habla sobre sus estudios, cualquiera se da cuenta que la realidad que pinta este joven es todo lo contrario.

 “Viviendo aquí, a pesar de lo difícil, uno sabe salir adelante”, comenta mientras toca una tonada en sol menor.