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Los resultados de los programas del gobierno para beneficiar a la población salvadoreña tienen el aroma a buenas cosechas, de esas que traen felicidad a la familia, confianza en el presente y certezas para el futuro.

Esa realidad la reveló, con poesía, una niña que se asomó fugazmente a la vida nacional y en unos minutos escasos, nerviosos y tensos, los llamó frutos de la esperanza, con una emoción propia de los grandes hechos que estremecen a la especie humana.

El singular hecho ocurrió la mañana del sábado 6 de febrero de este año en la ciudad de San Miguel durante el programa Gobernando con la Gente, que junto al Festival para el Buen Vivir son expresiones de la nueva forma de gobernar de Sánchez Cerén.

El líder de la nación acababa de hacer la entrega a la niña de una computadora portátil, las eficientes Lempitas donadas por la Fundación ALBA para el Programa Presidencial Una Niña Un Niño, Una Computadora que elimina las desigualdades educacionales en el acceso a las nuevas tecnologías.

La alumna elegida para responder con gratitud el gesto del estadista, Margori Elizabeth Martínez, cumplió con gracia y elegancia la prueba, y en medio de una emoción que le fue difícil de ocultar dijo su muy breve discurso.

Habló de la alegría que el Festival y el Programa traen a la gente, de las promesas cumplidas y “los frutos de la esperanza convertidos ahora en computadoras Lempitas”.

Quizás sin percatarse, Margori le dio una poesía sencilla a los programas más sentidos del gobernante, porque están dirigidos a lo más tierno y puro de la población, la infancia salvadoreña, que como en la niña provoca múltiples motivos para el asombro por su ingenio y talento.

Poco más de dos años antes, el 6 de octubre de 2013, Sánchez Cerén habló la tarde de ese día en un acto en la popular avenida Roosevdelt de San Miguel del futuro programa Una Niña Un Niño, Una Computadora y de otras iniciativas destinadas para dar oportunidades a la juventud y mejorar la calidad de vida de la población.

Apenas tres días antes había comenzado formalmente la etapa de propaganda para las elecciones del 2014 y en la jerga política tales compromisos son conocidos como promesas de campaña, que históricamente para los partidos de derecha son juegos de palabras repetidos para engañar los corazones de los votantes.

Sánchez Cerén era entonces el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y junto a su compañero de fórmula, Óscar Ortiz, llegó a la ciudad como parte de una jornada de fin de semana llamada por su partido La Caravana de la Victoria, con la cual recorrieron todo el país.

Este 6 de febrero, ya como presidente, Sánchez Cerén entregó personalmente dos de las tres mil 945 Lempitas recibidas ese día por 135 centros escolares de San Miguel, de ellos 121 de zonas rurales, en un símbolo de la equidad que resulta del programa.

Con las Lempitas se benefician 25 mil 457 estudiantes y a 942 maestros, quienes dispondrán de una moderna herramienta tecnológica que contribuirá a mejorar el proceso de aprendizaje de sus alumnas y alumnos.

La niña también dejó constancia en su breve intervención de su gratitud: “Como Presidente nos ha enseñado que las promesas que se hacen, se cumplen”.

Su breve intervención ante el país, dejó una huella profunda, porque ella y miles de niñas y niños de hoy son los frutos más importantes de la esperanza.