Print Friendly

Permítanme iniciar felicitando a la subteniente Suamy Yolitt Salguero, por haber obtenido el primer lugar en la promoción, pido un fuerte aplauso de reconocimiento al esfuerzo y además agradecer a las familias y felicitarles, sin el apoyo de ustedes no hubiera sido posible este éxito.

 

Gracias por creer en la patria, gracias por brindarnos a sus mejores hijos, para garantizar que esta patria pueda alcanzar paz y tranquilidad y garantizar su soberanía nacional.

 

Es un honor estar en la graduación de la octogésima séptima promoción de oficiales de la Fuerza Armada Salvadoreña, quienes a partir de ahora son subtenientes, en el caso de los oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea, y tenientes de corbeta de la Fuerza Naval.

En primer lugar, deseo expresarles mis felicitaciones, en nombre del pueblo salvadoreño como Presidente de la República y como Comandante General de la Fuerza Armada.

Cada uno de ustedes es un ejemplo de disciplina, honor y lealtad, valores que orientan la filosofía de la carrera militar y que corresponden a la misión primordial de la institución armada, que es la defensa de la soberanía del Estado y la integridad del territorio nacional.

La tarea de defender a la nación significa una responsabilidad muy grande, una responsabilidad que requiere, ante todo, la fiel disposición y espíritu de servicio, anteponiendo sobre cualquier cosa los intereses la patria.

El compromiso que hoy asumen es, en primer lugar, con el cumplimiento de esa gran tarea que la Constitución de la República les manda. Pero además, les encomiendo que con su trabajo contribuyan a la consolidación y vivencia de los Acuerdos de paz.

Esta es una ocasión oportuna para reafirmar ese compromiso con el pueblo salvadoreño. Nuestro Gobierno está convencido de la capacidad y aptitud que tiene la Fuerza Armada para apoyar a la paz social en El Salvador.

Jóvenes oficiales, este día finaliza una etapa fundamental, pero inician otra aún más importante, que es proteger con valentía y honor la integridad de las salvadoreñas y los salvadoreños, verdadero cuerpo y alma de la nación.

Para mí es un verdadero privilegio entregar ese sable que simboliza la investidura de oficiales de mando y autoridad a 48 oficiales de la escuela militar y 7 de la fuerza naval que este día se están graduando.

Asimismo, entregarles la espada a los 11 oficiales que se gradúan de la Fuerza Aérea, quienes también verán representado en ella el compromiso que asumen con el cumplimiento fiel de su misión al servicio del pueblo salvadoreño.

De manera especial, felicito y expreso mi admiración a las 6 señoritas que hoy se gradúan como oficiales del ejército, con el grado de subteniente y teniente de corbeta de la Fuerza Naval. Cada vez más vemos cómo las mujeres salvadoreñas están desempeñando cargos importantes y demostrando su capacidad en diferentes áreas.

Quiero destacar también los esfuerzos de la Escuela Militar por impulsar intercambios entre las Fuerzas Armadas de diferentes países centroamericanos. Ello fortalece la integración y articulación de naciones en el esfuerzo por garantizar la seguridad de la región.

Así, es un gusto que durante 4 años se hayan formado en nuestro país miembros de la Fuerza Armada de Honduras y Panamá, quienes ahora retornarán a sus ejércitos.

La Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios ha ido modernizando y adaptando la profesionalización de la carrera militar a las exigencias de los nuevos tiempos, con el objetivo claro de formar soldados capaces, profesionales, con vocación de servicio a la patria y alto estatus ético y moral.

Me complace ver que en nuestro país existen muchos jóvenes que tienen interés en la carrera militar, porque eso quiere decir que son jóvenes con deseos de servir al país, de asegurar los territorios y la paz para el pueblo salvadoreño.

Es digno de admirar porque es una carrera que implica sacrificios, compromiso y entrega.

Estimadas y estimados oficiales, la realidad que vivimos exige de nosotros el máximo esfuerzo y dedicación. El pueblo confía en nosotros. Les pido que correspondamos esa confianza con lealtad y firmeza, brindando seguridad y bienestar a nuestra gente.

 

Al encontrarnos en un acto tan especial como este es difícil no reflexionar en los valores y principios que han permitido a la Fuerza Armada de El Salvador consolidarse y evolucionar para enfrentar los nuevos desafíos de nuestro país.

La disciplina, la obediencia, la honestidad, el respeto a los derechos humanos, la lealtad al Estado, son los pilares que han elevado el prestigio de esta institución y la mantienen hoy en día realizando misiones fundamentales en beneficio del pueblo salvadoreño.

Ustedes nuevas generaciones pueden reescribir la historia de nuestro país, actuando siempre apegados a la ley, buscando siempre el bien común de nuestra sociedad y haciendo honor a esa nueva institucionalidad que se escribió después de los acuerdos de paz.

La Asamblea Legislativa ratificó el Estatuto de Roma, dicha acción asegura la no repetición de los hechos del pasado, y garantiza que las graves violaciones a derechos humanos y aquellos delitos de lesa humanidad no vuelvan a ocurrir.

Esto nos reta a continuar trabajando por la especialización de la formación militar, desde una visión de los derechos humanos y de los compromisos asumidos por nuestro país.

Es significativo el papel que desempeña en estos momentos la Fuerza Armada en tareas de seguridad pública junto a la Policía Nacional Civil. Ese respaldo que la institución ha brindado a la PNC ha sido fundamental en la misión de asegurar la tranquilidad y el bienestar de las familias salvadoreñas.

Hemos recibido la aprobación de la población, y esto nos ha confirmado la necesidad de mantener los diferentes comandos y grupos a lo largo del territorio nacional. Pero para continuar esta lucha contra la delincuencia y el crimen organizado es necesario seguir fortaleciendo las capacidades de la Fuerza Armada.

Como ustedes saben, la semana pasada hicimos la entrega de una flota de 47 vehículos que vienen a mejorar la capacidad de movilidad y de respuesta de nuestros comandos.

Esta inversión, que asciende a un millón trescientos cincuenta y nueve mil dólares, tendrá un impacto positivo en el trabajo logístico y operacional de las unidades.

 

No hay duda de que la puesta en marcha del Plan El Salvador Seguro constituye la estrategia más completa y visionaria que se haya realizado por la seguridad en nuestro país. Estamos muy satisfechos, pues hemos comenzado a concretar mecanismos de financiamiento para la ejecución de dicho plan.

Estos recursos nos permitirán apoyar y reconocer la labor de todos los elementos que se desempeñan por la seguridad de nuestro pueblo. Muy pronto esperamos entregar un bono a todas las unidades de la Fuerza Armada que apoyan a la Policía Nacional Civil en su labor de defensa. Nuestro propósito es aumentar el salario para todo el ejército, para toda la Policía Nacional Civil y para todos los custodios.

Pues, para nosotros son los principales ejecutores de este Plan de Seguridad y merecen todo el respaldo de nuestro Gobierno y de la población.

Estimadas y estimados oficiales:

Permítanme reiterarles mis más sinceras felicitaciones por el logro que alcanzan este día. Sé que jamás olvidarán este momento, pues es la culminación de un proceso lleno de retos, del cual estoy seguro en todo momento han hecho su mejor esfuerzo.

El camino que nos lleva a alcanzar nuestros sueños está lleno de sacrificios, pero cada uno de ellos nos hace valorar más nuestros triunfos.

Les invito a mantener siempre vigentes los valores que caracterizan a esta institución, los cuales les llevarán a desarrollar carreras de éxito al servicio de nuestro país.

Nos sentimos muy dichosos de ser parte de este momento. En nombre del Gobierno de la República y en representación del pueblo salvadoreño, les felicito y reconozco su vocación de servicio militar. Sepan que el pueblo salvadoreño sabrá premiarles su noble decisión y su destacado desempeño.

 

Muchas gracias a todos.