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El Salvador llega a sus 195 años de vida independiente inmerso en un proceso de transformaciones sin precedentes, que avanza en medio de las sacudidas que provocan los cambios en una sociedad donde durante casi cinco siglos un reducido sector de poder dominó la vida del país.

 

En esas aguas que esos grupos intentaron mantener intencionalmente empantanadas, política, social y económicamente quietas, emergieron los dos gobiernos del cambio gracias al proceso democrático abierto por los Acuerdos de Paz tras décadas de luchas populares.

 

El gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, uno de los líderes históricos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), amplia y profundiza las transformaciones para el progreso y una mejor vida de la población iniciadas en 2009.

 

Los grupos de poder económico y sus voceros políticos, también en la privilegiada élite social, atacan y tratan de frenar esos cambios por diversas vías, entre ellas divulgar que el gobierno no tiene rumbo o el que tiene conduce al país al abismo.

 

Traducir a términos sencillos estas afirmaciones, en ocasiones envueltas en frases altisonantes y apocalípticas,  es fácil: la política del gobierno va en sentido contrario a los intereses de esos minoritarios grupos de poder y se enfila a mejorar la calidad de vida de las mayorías excluidas históricamente.

 

Es decir, una política absolutamente nueva que cambia por completo la función histórica que  tuvo el gobierno.

 

“Hacer un país productivo, un país educado, un país seguro, en esos tres objetivos se sintetizan el rumbo, la ruta de este gobierno. Es hacia allí donde nosotros vamos”, afirmó el presidente Sánchez Cerén este 3 de septiembre en el programa Gobernando con la Gente en San Martín.

 

“Tenemos un Plan Quinquenal de Desarrollo, y en ese plan, ese camino, esa ruta y en esa lucha vamos a trabajar por convertir a El Salvador en un país productivo, donde haya oportunidad de más empleo y generación de mayores oportunidades de productividad”, dijo.

 

El líder de la nación destacó que las otras dos grandes prioridades del Plan Quinquenal son una educación universal y de calidad y lograr un país tranquilo y en paz mediante un combate sin tregua al crimen y una amplia política preventiva para abrir oportunidades.

 

Subrayó que lograrlo no es tarea fácil, pero posible si se hace en unidad nacional. “Tenemos que unirnos en la comunidad, tenemos que unirnos en la sociedad para enfrentar los desafíos”, expresó.

 

“No nos deben asustar los retos, la vida está llena de desafíos, la felicidad solo se construye avanzando en medio de los desafíos”, agregó.

 

El Presidente invitó a trabajar con esa confianza por la necesidad de mayor igualdad y erradicar la pobreza, dar más trabajo a todos los salvadoreños y la oportunidad de que  todos que vivan en paz y tranquilidad y terminemos con la violencia en el país.

 

“Esos son nuestros grandes desafíos, pero lo que nos debe preocupar es cuando nos detenemos, cuando dejamos de luchar, porque detenerse es morir. Luchar es construir la felicidad en medio de los desafíos”, subrayó.

 

“Eso es hacer patria, eso es patriotismo, dedicar su esfuerzo por mejorar las condiciones en que vive la población”, manifestó el presidente Sánchez Cerén en el municipio de San Martín, donde reiteró el lema del Mes Cívico: “Unido el país avanza”.

 

San Salvador, 3 de septiembre de 2016