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La Autoridad Marítima Portuaria está llevando a cabo un visionario proyecto de formación y colocación de marinos mercantes, respaldados y abanderados por nuestro país. Desde hace años muchos jóvenes salvadoreños optaron, por su cuenta, por trabajar en el mar; se calcula que alrededor de unos 2000 mil compatriotas atraviesan las aguas en distintas latitudes del mundo, ya sea en el servicio mercante o de cruceros turísticos.

Es notorio que en la medida que se amplían los tratados comerciales crece simultáneamente el comercio mundial. En la región, Panamá decidió ampliar su canal interoceánico con una inversión de más de $5500 millones -hasta su inau-guración transcurrieron diez años y más de cien desde su apertura (1914)-, dinamizando el comercio al posibilitar el paso de barcos de gran calado, conocidos como neopanamax.

Tal es la demanda del flujo naviero mundial que la hermana República de Nicaragua ha retomado un proyecto discutido desde hace más de cien años, incluso antes que Panamá: la construcción de un canal. Es así que la tierra pinolera ya está en el camino de la construcción de ese colosal proyecto con un costo estimado de $50 mil millones en manos de una empresa china.

El crecimiento de la industria de cruceros va también en acelerada expansión. Con el surgimiento de los barcos a vapor, en 1844 la empresa English Shipping Company recorrió el Mediterráneo con la nave de madera “Lady Mary Wood”; años después, Albert Bellin viajó por el mundo en un barco con capacidad para más de 600 pasajeros, evolucionando la industria que creció hasta los grandes transatlánticos como el Britania, el Arcadia o el Queen Mary.

Este año se estima que el volumen de pasajeros de cruceros rondará los 24 millones de personas, para más de 2000 destinos turísticos, cubierto con 280 compañías navieras operando aproximadamente 30 mil naves de todo tipo; además, se esperan inversiones en nuevos cruceros por más de $6000 millones. Esta industria está en un prometedor crecimiento: apenas un 3 % de la población europea y solo el 1 % de la asiática ha abordado un crucero.

Según datos de la Comisión Centroamericana de transporte marítimo, el déficit de marinos en la región en el año 2010 fue de 37 mil; en el 2015 llegó a 42 mil; se estima que el déficit en este año alcance los 50 mil, lo que constituye una excelente ventana de oportunidades de empleo a partir del crecimiento de las distintas formas de navegación y de las tendencias de desarrollo de la región y del mundo.

En El Salvador la formación de marinos inició con dos proyectos: el primero en 1972 con el Instituto de Navegación y Pesca en La Unión, fortalecido en 1975 con el envío a Canadá de un grupo de instructores becados que a su regreso, en 1976, habilitaron el primer barco escuela de navegación comercial, pesca, mantenimiento y servicios. El agravamiento del conflicto armado terminó echándolo al traste en 1982. El segundo se llevó a cabo con esfuerzos del Mined y de la municipalidad de Acajutla, instalando en 1982 el bachillerato de navegación y pesca, esfuerzo que apenas respiró hasta 1986.

Hoy el país proyecta una plataforma logística y de servicios en la región; nuestro principal caudal es nuestra población, reconocida por su capacidad laboriosa, mérito que nos abre espacios como fuerza calificada en diversos mercados laborales de Estados Unidos, Canadá, Italia, Australia, entre otros, generando las remesas que cargan el crecimiento económico.

Entonces, ya que a partir de 2012 somos suscriptores del Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia para la Gente de Mar (STCW’78) y miembros de la OIM (Organización Marítima Internacional) -lo que por primera vez nos habilita a certificar marinos mercantes para el turismo, navegación de exploración e investigación-, un conjunto de instituciones (Defensa, MOP, AMP) asumieron la tarea de echar a andar el Centro de Formación de Marinos, en la base naval de La Unión, que bajo rigurosas auditorías internacionales especializadas capacitan en: a)Técnicas de supervivencia en el mar, b) Seguridad personal y responsabilidad social, c) Manejo de multitudes y de personal, d) Gestión de emergencias y de comportamiento humano, e) Primeros auxilios, f) Prevención y lucha contra incendios, g) Ingles técnico marítimo y h) Manejo de embarcaciones de supervivencia y botes de rescate.

Sin embargo urge que nuestra Cancillería y el Ministerio de Economía gestionen, atraigan y establezcan en nuestro país, empresas colocadoras de mano de obra en la industria marítima, permitiendo ampliar la formación de jóvenes.

Este paso, suma al desarrollo de una política para el recurso humano salvadoreño y centra la atención en las potencialidades de nuestra extensión marítima: 100,000 km2 de mar -cinco veces superior al espacio terrestre con que contamos-, 321 km de línea costera, al menos tres puertos de pesca artesanal y dos puertos marítimos internacionales con toda una tendencia de desarrollo turístico y de atracción de cruceros. Esas aguas tienen mucho para ofrecernos, todo está en que sepamos aprovecharlas.

Martes, 27 de septiembre de 2016