Print Friendly

El obispo mártir Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue beatificado hoy por la iglesia Católica ante cientos de miles de salvadoreños y feligreses de América y otras partes del mundo, de donde acudieron también presidentes y otras altas autoridades.

El papa Francisco hizo la confirmación del ascenso a los altares de Monseñor Romero en una Carta Apostólica fechada en Roma, junto a San Pedro, el pasado día 14 atendiendo “al deseo de nuestro hermano José Luis Escobar Alas, Arzobispo Metropolitano de San Salvador en América y de todos sus demás hermanos en el Episcopado”.

En virtud de nuestra autoridad apostólica, facultamos para que el venerable siervo de Dios, Óscar Arnulfo Romero Galdámez, obispo y mártir, pastor según el corazón de Cristo, evangelizador y padre de los pobres, testigo heroico del reino de Dios, reino de justicia, fraternidad y paz, en adelante de se le llame Beato, proclamó el Santo Padre.

En el documento, leído en la celebración litúrgica en la plaza del Divino Salvador del Mundo por monseñor Jesús Delgado, el Santo Padre explica que la decisión fue adoptada tras la consulta del caso a la Congregación de los Santos y adoptada para “colmar la esperanza de muchísimos fieles cristianos”.

El papa Francisco estableció que se celebre la fiesta del beato Monseñor Óscar Arnulfo Romero “el día 24 de marzo en que nació para el cielo”. Esa fecha del año 1980 el obispo mártir fue asesinado cuando oficiaba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia.

La proclamación fue encabezada por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de la iglesia Católica y enviado del papa Francisco para la beatificación de Monseñor Romero.

El cardenal Amato expresó que “la Beatificación de Monseñor Romero, obispo y mártir, es una fiesta de gozo y de fraternidad, es un don del Espíritu Santo a la iglesia y para la noble nación salvadoreña”.

“El Mártir Romero es por tanto luz de las naciones y sal de la tierra. Si sus perseguidores han desaparecido en la sombra del olvido y de la muerte, la memoria de Romero en cambio continua estando viva y dando consuelo a todos los pobres y a los marginados de la tierra”, afirmó.

El presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, participó con mucho gozo en la beatificación de Monseñor Romero, acompañado por la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez, el vicepresidente, Óscar Ortiz, y miembros del gabinete ministerial.

Los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; Panamá, Juan Carlos Varela; y de Honduras, Juan Orlando Hernández, asistieron también a la eucaristía.

Entre otras personalidades acudieron el primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel; y los vicepresidentes de Costa Rica, Helio Fallas, y Venezuela, Jorge Arreaza, y el viceprimer ministro de Belice, Gaspar Vega,

Ocho cardenales y más de 100 obispos acompañaron la eucaristía que se prolongó por cerca de tres horas en la plaza del Divino Salvador del Mundo, centro de una extensa área de la capital donde se concentraron cientos de miles de feligreses de El Salvador y los cinco continentes.

En medio del júbilo de los asistentes fue leída también la carta del papa Francisco a monseñor Escobar Alas en ocasión de la proclamación de Monseñor Romero.

“Es momento favorable para una verdadera y propia reconciliación nacional ante los desafíos que hoy se afrontan”, manifestó el Santo Padre.

San Salvador, 23 de mayo de 2015.