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Invitados Especiales:

Un año más nos reunimos para conmemorar un trascendental acontecimiento que antaño fue el gran sueño de hombres y mujeres que lucharon incansablemente por un ideal imperecedero: La independencia de nuestros pueblos.

Qué mejor lugar para dar la bienvenida al mes de la patria que la Ciudad Heroica: Santa Ana.

Celebramos con mucha alegría nuestra independencia como una nación libre y soberana, bajo el lema “Unido el país avanza”. Es con unidad que podemos hacer de El Salvador un lugar más justo, más equitativo, trabajando unidos podemos hacer avanzar el país hacia el desarrollo y el bienestar que todos queremos. Unido el país avanza.

Fue el espíritu de unidad que identificó a todos aquellos héroes y heroínas que lucharon por la independencia, un gran gesto de unidad, para que nuestro país tuviera un mejor futuro.

Estas proezas de los fundadores de la patria nos señalan la responsabilidad de hacer conciencia por El Salvador y de buscar la unificación de esfuerzos, con el interés de superar los grandes desafíos que actualmente enfrentamos como nación. Solo unidos nuestro trabaja prevalecerá ante los retos.

Debemos comprometernos en la lucha por alcanzar las metas que tenemos como país, las cuales son el desarrollo y el progreso de El Salvador, sin ambiciones personales o partidistas.

Este es el llamado que nos hace el lema del Mes Cívico este año, que fijemos nuestra mirada más allá de otros intereses que no sea el bienestar del pueblo salvadoreño.

Si algo hubo de caracterizar a todos aquellos héroes y heroínas que lucharon por la independencia de nuestro país, fue su unidad, su común acuerdo en un ideal de liberación para que nuestro país tuviera un mejor futuro.

Hace casi dos siglos que fueron gestadas las grandes hazañas de emancipadora de la República y aun hoy, esta conmemoración nos anuncia que solo unidos el país avanza.

El 15 de septiembre de 1821, la unidad de las regiones centroamericanas era palpable. El grito de ¡Viva la Independencia! demostró que éramos un pueblo unido.

Fue de gran trascendencia el papel que desempeñó El Salvador en la gesta independentista. En el año de 1811, un grupo de hombres y mujeres decidieron alzarse para pedir por primera vez en Centroamérica la independencia de nuestra gente, la plena liberación de las ataduras extranjeras. Fueron los próceres Manuel José Arce, José Matías Delgado y los hermanos Aguilar quienes lideraban esta proeza que culminó con la firma del acta de independencia en 1821.

Es un mundo que hasta ahora se ha caracterizado por dar prepotencia a los hombres como protagonistas de la historia, se tiende a olvidar que también existen valerosas mujeres que siempre han forjado el devenir de los pueblos, agradecemos la contribución de la Asamblea legislativa con la creación del decreto 227 que reconoce como próceres de la independencia de nuestro país a mujeres como Doña Manuela Antonia Arce de Lara, Doña María Feliciana de los Ángeles Miranda, Doña María Felipa Aranzamendi de Arce y Doña Manuela Miranda.

Es fundamental que reconozcamos el papel de la mujer en las conquistas sociales, sin duda la mujer salvadoreña agente de cambio y ayer como hoy sigue luchando por un país donde todos y todas podamos alcanzar nuestros sueños. Ahora nuestro deber es recordar a quienes lucharon por la libertad de nuestros pueblos.

Amigos y amigas:

La conmemoración de la independencia patria, no la hicimos solo sino junto a otros pueblos de la región. Los grandes forjadores de la libertad de nuestros pueblos como Francisco Morazán, Cecilio del Valle, José Matías Delgado, Miguel Larreinaga entre otros celebres centroamericanos soñaron con una región unida no solo en el territorio sino también en lo social, político y económico, su visión era la una sola nación, todos los pueblos viviendo en fraternidad.

Estos anhelos siguen vigentes hoy en día, ante todo por los problemas que enfrentamos como región. De manera específica Guatemala, Honduras y El Salvador estamos dando pasos muy importantes, creando institucionalidad efectiva en el tema de la seguridad, cooperación y planes conjuntos.

Y al sur de nuestras fronteras don Honduras y Nicaragua, recientemente firmarnos un acuerdo que contempla la creación de una Fuerza de Seguridad Trinacional, creemos que unidos como naciones hermanas podemos enfrentar efectivamente los problemas que acechan a nuestros pueblos.

El Salvador reafirma su objetivo de contribuir a hacer de Centroamérica una región de integración basada en la solidaridad, la cooperación y la hermandad. Seguiremos fortaleciendo la tradición integracionista de nuestros pueblos.

Estimados amigos y amigas que hoy nos acompañan.

En estos 195 años que han transcendido después de los magníficos sucesos del proceso de independencia de nuestros pueblos, es deber de nosotros seguir defendiendo a toda costa este inolvidable triunfo, fortaleciendo aún más el Estado de derecho, construyendo una sólida democracia en la que participen todos los sectores de  nuestra sociedad, con la certeza de que solo unido el país avanza.

Debemos mantener la unidad como fuerza insustituible en el trabajo por el desarrollo y el progreso de El Salvador, este es el país que estamos construyendo, un país unido, un país donde existe la  cohesión social, un país fuerte económicamente, más educado con cultura de paz y convivencia.

Estamos constantemente fortaleciendo los procesos democráticos, acercando a la gente los mecanismos y espacios de participación como nunca antes lo había, estamos en una apuesta constante por el desarrollo económico y social.

Nuestro interés primordial es reducir cada vez más la brecha de las desigualdades, reducir la exclusión que nuestra gente sea menos vulnerable y que tenga mejor calidad de vida.

Consideramos imprescindible invertir en nuestra juventud y niñez, es en ellos a quienes depositamos la esperanza de construir una sociedad sustentada en valores, respetuosa de sus semejantes; nuestros jóvenes son la energía y la vida de El Salvador

Este es el llamado que nos hace el lema del mes de este año. Que fijemos nuestra mirada más allá de otros intereses que no sean el bienestar y el desarrollo del pueblo salvadoreño.

Estamos conscientes como país, tenemos muchos desafíos que afrontar y hacen falta recursos que son necesarios para acelerar el desarrollo de El Salvador.

Es imprescindible que se sostengan en el tiempo los planes de seguridad. Debemos derrotar a quienes se han convertido en enemigos de la tranquilidad, para que podamos heredar a nuestros niños y niñas un país en paz. 

Para que continúen los grandes proyectos que contribuyen al desarrollo y al bienestar de todos los salvadoreños es necesario que trabajemos juntos. Unidos el país avanza, por un El Salvador con equidad económica, donde logremos superar la pobreza, la falta de empleos, la inseguridad y la exclusión.

Los retos que enfrentamos como país requieren de nosotros un compromiso firme, el cual debe estar cimentado en la práctica de los valores indispensables para toda sociedad.

Hoy más que nunca debemos caminar sobre la base que nos proporciona la unidad, la convivencia, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto y la honestidad.

Sobre todo debemos poner en acción nuestro patriotismo. Y este patriotismo debe expresarse en nuestro compromiso con el fortalecimiento del Estado de Derecho y la búsqueda del bien para cada salvadoreño y salvadoreña.

Esta es la tierra donde hemos nacido y aquí donde están las oportunidades para desarrollarnos como persona, nuestro patriotismo debe llegar implícito, el trabajo por la igualdad, la equidad, la libertad y la justicia.

Que nuestro amor a la patria nos lleve a trabajar por los más pobres y excluidos de nuestra sociedad.

De igual forma debemos revitalizar el civismo en nuestra vida diaria como la parte más visible de nuestro amor a la patria, nuestro respeto a los símbolos nos identifica como país, como un pueblo que cuida la naturaleza y defiende la vida, esos son los valores y las realidades a la que canta nuestro Himno Nacional.

No hay civismo y amor a la patria, mientras no protejamos la naturaleza, mientras no respetemos la vida humana, unidos vamos a conseguir y vamos a seguir construyendo una nueva cultura de convivencia y paz.

La conmemoración de los 195 años de independencia, se constituyen hoy en un llamado a la sociedad salvadoreña, para la unidad por la educación, la salud, la paz y la justicia, con el profundo amor que sentimos por El Salvador, seguiremos adelante en nuestro afán por convertirlo en un país más productivo, educado  y seguro.

Que Dios bendiga a las y los salvadoreños.

Muchas Gracias y que Viva El Salvador.