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Yo creo que ahora hemos hecho un acto de reconocimiento a aquellos que debemos darle voz, que debemos escucharlos, como son los jóvenes.

Yo felicito a la estudiante que ganó este concurso de oratoria y que ahora ha tenido la honra de dirigirle al país la Oración a la Bandera, felicitaciones.

Y espero que todos los jóvenes sigan su camino, sigan su ejemplo, porque necesitamos una juventud que agarre las riendas de este país, que se atreva a pensar, a soñar y que olvide los caminos de la violencia que no la conducen a nada, sino que tomen el camino del progreso y el desarrollo.

Ahora inauguramos, este primero de septiembre, el Mes Cívico. El mes dedicado a la independencia, a la unión, a la libertad y a la paz.

Querido pueblo salvadoreño: hoy, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestra nación. Hoy, tenemos la oportunidad de iniciar un mes dedicado a la reconciliación y a la paz.

Inauguramos el Mes Cívico, dedicado a la patria, en el municipio cuna del gran prócer, presbítero y doctor José Simeón Cañas Villacorta, quien nació el 18 de febrero de 1767.

A José Simeón Cañas se le conoce por su solidaridad con los pobres y la lucha por la liberación de la esclavitud. Debemos actualizar su ejemplo para seguir luchando por esos dos grandes valores, por los que dio su vida este prócer, la solidaridad con los pobres y la liberación de los oprimidos.

Hoy nuestra patria necesita que la sigamos liberando de todas aquellas vulnerabilidades que afectan la vida humana.

Esta es la visión de nuestro gobierno, por esa razón estamos creando resilencias, es decir habilidad y capacidades a través de generar oportunidades económicas, de educación, y así ir construyendo juntos el buen vivir de las comunidades.

Este mes los países centroamericanos conmemoramos la declaración de independencia de España, el 15 de septiembre de 1821. Desde entonces, Centroamérica ha luchado por la unión y la libertad, a pesar de los obstáculos y contradicciones históricas que hemos tenido en la región.

En su momento, personas como Francisco Morazán que lucharon por la independencia de estas naciones, tenían un objetivo claro, que era unificar el territorio para fortalecer su soberanía económica y política. La lucha de Centroamérica ahora es por una integración que se fundamente en la cooperación, la solidaridad y la hermandad de los pueblos.

En este mes debemos hacer memoria de aquellos hombres y mujeres a quienes llamamos padres de la Patria: José Matías Delgado, José Simeón Cañas, Manuel José de Arce, Pedro Pablo Castillo, los hermanos Aguilar, Juan Manuel Rodríguez, Domingo Antonio de Lara, José Mariano Calderón, Santiago José Celis, entre otros, y hay muchos próceres anónimos en nuestro país.

Aquél 15 de septiembre de 1821, independientemente de las interpretaciones históricas, fue un momento importante y crucial para nuestra región, que tuvo consecuencias sociales, económicas y políticas. Debemos ver ese pasado, para aprender a vivir el presente y buscar un futuro con más esperanza.

Actualmente, en El Salvador necesitamos liberarnos de la inseguridad, de la injusticia, de la desigualdad. Esa es la lucha que estamos llevando a cabo. Esa es la independencia que necesitamos ahora.

Todos los avances, todos los logros que estamos obteniendo para garantizar la seguridad, erradicar la pobreza y construir una sociedad más justa y equitativa son nuestra propia lucha libertaria. Es una gesta de todos, un esfuerzo de todo el pueblo salvadoreño.

En la historia de nuestro país, hay otro momento que marcó un verdadero despertar a la libertad y la Unión de nuestros pueblos. Ha sido uno de los mayores logros alcanzados por el pueblo salvadoreño, me refiero a la Firma de los Acuerdos de Paz.

Hace 22 años, participé en el proceso de diálogo y negociación, que nos llevó a la construcción de un proceso irreversible y sin precedentes en la historia de El Salvador para construir las libertades que ahora goza nuestro pueblo. Con este hecho se puso fin a 12 años de sufrimiento, 12 años de un conflicto que ha dejado huellas dolorosas en nuestra historia.

A partir de ese momento, el pueblo salvadoreño, con su valentía, con su coraje, con su fuerza, ha sabido construir un nuevo país, fundamentado en el diálogo y la reconciliación.

Por eso, es importante que reafirmemos los Acuerdos de Paz como renovación de este proceso que debemos actualizar cada día.

Durante 193 años hemos celebrado cada mes de septiembre una fiesta que para muchos ha perdido su verdadero significado. Por eso, me parece este un buen momento para redefinir el concepto de “Patria”.

Y que mejor espacio para realizarlo en la Ciudad natal de José  Simeón Cañas, debemos retomar su legado, retomar esa voluntad de construir  esa solidaridad entre hermanos, del amor al prójimo, es el mejor momento para  reconceptualizar la palabra Patria.

La Patria debe ser un lugar donde en principio, se respeten los derechos de todos y todas. Un lugar, en donde se garanticen los derechos humanos básicos seguridad, salud, educación, trabajo, la alimentación, la vestimenta y  la vivienda.

A lo largo de la historia, el Estado estaba en beneficio de las élites y el poder económico. Ahora, hemos iniciado un camino diferente. Es momento de cambiar esta realidad. Ahora trabajamos en beneficios de toda la sociedad, de todo el pueblo, con un principio de inclusión social.

Nuestra visión está fundamentada en el bienestar de todos los salvadoreños y salvadoreñas sin excepción. Creemos que ese es el verdadero sentido de Patria. Un lugar de todos, donde haya oportunidades iguales para todos.

Esa es la razón de nuestro enfoque en el marco del Buen Vivir y el desarrollo humano para El Salvador. Ese es el verdadero objetivo de nuestra independencia. Apostamos por el desarrollo del capital social, para trazarnos y alcanzar los grandes objetivos de un país verdaderamente libre.

Necesitamos construir una Patria con relaciones de convivencia solidaria y cívica. Una Patria constituida por una sociedad con una cultura de diálogo, fundamentada en valores como el respeto, la tolerancia, la justicia y la equidad.

Las fiestas de independencia tienen el fin de promover la identidad y el Civismo como salvadoreños. Debemos entender el Civismo como un valor humano, que implica el respeto a las leyes, a las personas y a nuestro medio ambiente.

La celebración de la Independencia debe tener ese sentido para los salvadoreños. Estamos en un nuevo momento de la historia y tenemos la oportunidad de renovar esos votos con Dios, por la unión y libertad, aplicándolos a nuestra época.

Queridos estudiantes:

Para rescatar el civismo y el amor a nuestra Patria, debemos comenzar por fortalecer los valores morales que se fomentan en el seno de la familia y se nutren en la escuela.

Los padres, los abuelos, los maestros, todos, debemos compartir con ustedes valores como la comprensión, la solidaridad, el pensamiento y la conciencia crítica y el respeto y la tolerancia.

Les invito a ustedes, niños y niñas, a que continúen estudiando, esforzándose, aprovechando las oportunidades que estamos brindando con una educación inclusiva, con los programas sociales en beneficio de ustedes.

Ustedes son el rostro más sincero de nuestra nación. Estoy convencido de que las bases que en ustedes cimentamos, pronto florecerán en frutos de progreso y grandeza para El Salvador.
Queridos adolescentes y jóvenes:

En el marco de la inauguración de este mes dedicado a la Independencia, también deseo invitar a los jóvenes de El Salvador a que construyamos juntos un país para la armonía.

Ustedes jóvenes tienen todas las energías, las capacidades de participar activamente en la construcción de la paz y la convivencia en El Salvador. La participación de los jóvenes, su inclusión, es fundamental para lograr los cambios que estamos buscando para nuestra sociedad.

Es triste que haya jóvenes en El Salvador perdidos en el mundo de la violencia y el crimen, inmersos en las pandillas. Este es un camino de oscuridad y de consecuencias nefastas que ningún joven de El Salvador debe atravesar.

Sin embargo nos alegra ver a la mayoría de jóvenes estudiando, organizados en grupos juveniles, participando del deporte, formándose en talleres vocacionales. Ustedes, los jóvenes entre los 18 y 35 años, son la fuerza laborar más productiva del país.

Ustedes tienen en sus manos la capacidad de transformar a la sociedad, de crear un país justo y equitativo, libre de la delincuencia y la criminalidad.

Querido pueblo salvadoreño:

Reafirmo el compromiso de ser un Gobierno ciudadano, incluyente y participativo. Una administración dedicada a darle voz y a servir a la gente. Trabajemos juntos por el bienestar de nuestra Patria.

Una vez más afirmo: La  riqueza de El Salvador y la potencialidad más importante para el desarrollo de la nación está en la gente.

Nunca antes los Gobiernos habían apostado al desarrollo del capital social. La visión del país que queremos se enmarca en una sociedad de oportunidades compartidas, de prosperidad y felicidad humana.

Para nosotros, la manera más acertada de profundizar en el desarrollo es la democracia participativa y comunitaria, de la mano de la gente.
El Salvador es el país que más ha avanzado en desarrollo humano en las últimas décadas. Esto gracias a importantes conquistas de nuestro pueblo y a la ayuda de países hermanos.

Luego de los Acuerdos de Paz, los salvadoreños nos tendimos la mano y comenzamos a caminar por el camino de la reconciliación y el desarrollo. Sin embargo, son muchos los retos que tenemos por superar.

La desigualdad es uno de los más grandes desafíos. Ante este reto, planteamos políticas, con nuevas y creativas formas de participación ciudadana. Estamos desarrollando medidas que garanticen el pleno acceso al sistema escolar, superando cualquier diferencia de habilidades, sexo, edad, idioma y nivel económico.

La seguridad ciudadana es otra de las más grandes prioridades de este Gobierno. Estamos trabajando por fortalecer la capacidad de combate, ética, técnica y profesional de la Policía Nacional Civil y el trabajo conjunto con la Fuerza Armada.

La Policía Comunitaria está marcando el inicio de este gran esfuerzo de nación. Ahora contamos con policías que han adquirido experiencia  en el abordaje de problemas de seguridad dentro de las comunidades, en el trabajo directo con los habitantes.

Otro reto es ahondar en el tema de inclusión social. El innovador programa de Ciudad Mujer está avanzando, y no descansaremos hasta lograr cubrir todo el territorio nacional. Con este proyecto, miles de mujeres han cambiado su condición de vida y la de sus familias.

Por otra parte, hemos avanzado en nuestro trabajo hacia la completa erradicación de la pobreza y el analfabetismo. Como nunca antes, El Salvador ha asegurado su soberanía alimentaria, gracias a la reactivación del sector agropecuario.

En cuanto a la salud, continuamos profundizando la reforma más grande de nuestra historia.  Fundamos las bases de un sistema de salud universal, gratuito, equitativo y solidario, y ahora nos planteamos elevar permanentemente su calidad.

Otro gran propósito es incrementar el crecimiento económico a través de la creación de un modelo productivo. Buscamos una estabilidad económica que nos permita profundizar las políticas sociales.

Quiero aprovechar para dirigirme a los amigos y amigas empresarios. Los invito a que trabajemos de la mano por el desarrollo económico y social de nuestra Patria.

Concreticemos juntos la transformación económica para el empleo y la productividad en El Salvador. Su inversión y la puntualidad en el pago de impuestos es un aporte más valioso para la realización de este proyecto de nación.

Compatriotas,

Salvadoreños y salvadoreñas:

Mi compromiso sigue firme en el trabajo incansable por un país con paz, justicia, equidad y fraternidad. Les pido a todos que trabajemos unidos por una nueva sociedad, una sociedad con valores, con verdadero amor y respeto hacia nuestra Patria.

Hemos dado una base legal y material a la dignidad humana, a la prosperidad y a la justicia, como son signos de una verdadera Independencia.
Estamos recuperando el verdadero sentido de la democracia. Hoy, la esperanza del Buen Vivir se levanta sobre el pilar de la libertad, conquistada con la lucha por nuestra Independencia Patria y reafirmada en la conquista de los Acuerdos de Paz.

Hermanas y hermanos salvadoreños vivamos este mes de la Independencia con verdadero espíritu de Civismo y amor hacia la Patria. Crezcamos juntos en el amor por este país que nos reclama justicia y equidad.

Felicidades a todo el pueblo salvadoreño. Sigamos construyendo un mundo de paz y sana convivencia.

¡Que Dios nos bendiga a todos! ¡Que Dios bendiga a El Salvador!
Muchas gracias.