Print Friendly

El naciente empeño cultural infantil La Colmenita de El Salvador inició su camino con una obra universal nacida del imaginario popular iberoamericano y adaptada a la realidad salvadoreña para llevar al país y al mundo un mensaje a favor de la convivencia y la paz entre los seres humanos.

Se trata de un sueño del presidente Salvador Sánchez Cerén para enriquecer la vida de la niñez y la adolescencia salvadoreñas, que incluye al sector de la sociedad que en el pasado su acceso a manifestaciones artísticas como el teatro y la música eran una posibilidad remota y para muchos, inaccesible.

El estadista tuvo contacto con esta experiencia cultural cuando era vicepresidente de la república, durante una visita a Cuba, donde se forjó La Colmenita en 1990, con tanto éxito que el programa se extiende hoy por países como España. Canadá, Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia, Argentina, Nicaragua, Panamá, entre otros.

El fundador y director de la Compañía Infantil de Teatro La Colmenita, el artista cubano Carlos Alberto Cremata, ofreció en San Salvador testimonio de cómo nació el proyecto salvadoreño:

“El actual presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, estuvo hace algunos años en Cuba, como ministro de Educación ad honorem, y se apareció como hermano salvadoreño en La Colmenita y nos dijo que tenía un sueño muy grande, que era hacer una colmenita en El Salvador”, relató a la prensa.

El líder de la nación recordó en el programa Gobernando con la Gente, del sábado 23 de enero, que en mayo de 2015 estuvo nuevamente con Cremata en una presentación de La Colmenita en La Habana. “Esto lo tenemos que llevar a El Salvador”, le reiteró al artista, quien junto a varios colaboradores comenzaron los trabajos en noviembre del año pasado.

“Venimos a compartir un método que no es teatro, sino que es un juego para crear valores, es una expresión artística educativa; además, venimos a aprender de la niñez salvadoreña”, afirmó Cremata.

“Hoy –subrayó-, aquí estamos cumpliendo ese sueño, de llevar esta metodología a la niñez salvadoreña”.

La primera obra escogida es un famoso cuento popular que se expandió desde España a los países latinoamericanos, en una adaptación que lleva por título “La cucarachita Martina pide la convivencia y la paz”.

En su elenco intervienen los miembros del Coro Presidencial para el Buen Vivir, el grupo infantojuvenil El Mozote, el grupo de danza de la Casa de la Cultura de Zacatecoluca y la Orquesta Infantojuvenil de la Casa de la Cultura de Sonzacate, a quienes se unen 20 niñas y niños cubanos.

Cremata explicó que el propósito de la obra es tender puentes para la convivencia y la paz: “De eso trata esta nueva cucarachita Martina”, dijo.

“El cuento trata da una serie de pretendientes del mundo animal que le ofrecen amor a la cucarachita para convivir con ella; le ofrecen dinero, poderes materiales; pero en el caso de El Salvador, un ratoncito Pérez le va a decir `lo único que tengo para ofrecerte es un voto para convivir, un voto para la paz y una canción de amorˊ, y eso es lo que alegra el corazón de la cucarachita”, aseguró.

El director nacional de Casas de la Cultura para el Desarrollo de la Convivencia y del Buen Vivir, César Pineda, señaló que lo que se busca y logra es que los niños y niñas “puedan establecer esos nexos de convivencia sin prejuicios, sin ninguna barrera, más allá que la mera convivencia social”.

Cremata añadió: “En todas partes, unirse a través de la infancia, y más a través de la infancia, en la práctica de la cultura. Yo estoy convencido que se van a resolver todos los males del mundo”.

“Tenemos que apostar inevitablemente a los niños y a la cultura. Sin ignorancia podemos evadir una gran cantidad de males y con los valores de la infancia seguro que vamos a construir un mundo mejor”, precisó.

Pineda subrayó: ”Estoy convencido, como artista, que la llave para la transformación no solo de este país sino del mundo en crisis que tenemos, es un cambio cultural, un cambio de los imaginarios, un cambio de los principios, de los valores, de las relaciones como tal”.

Es lo que pide la niñez con la obra: convivencia y paz.

El presidente Sánchez Cerén al inaugurar la planta ensambladora de computadoras de Zacatecoluca, el miércoles 27 de enero, afirmó que ese es el mensaje hermoso que llevan dentro los niños, niñas y jóvenes.

“No creamos sociedades insensibles ante los problemas del país, creamos sociedades humanas, que sienten, que lloran, que se alegran, que disfrutan”, dijo.