Print Friendly

Casa Abierta-Cumplimiento y Avance de Programas para Jóvenes.

Los rostros sonrientes de decenas de jóvenes exitosos y llenos de gratitud en la antigua residencia de los presidentes de la colonia Escalón de San Salvador, confirma una proclama del profesor Salvador Sánchez Cerén en 2012, en los albores de la campaña electoral hacia la presidencia: Es la hora de la juventud.

Era entonces vicepresidente de la República y ministro de Educación ad honorem del primer gobierno del Cambio y ya había hecho públicos numerosos sueños para realizar, aun cuando las posibilidades de triunfo en los comicios de 2014 eran inciertas, según las encuestas publicadas entonces.

Este sábado 30 de enero de 2016 Sánchez Cerén, junto a su esposa, Margarita Villalta, y varios de sus colaboradores, sostuvieron un encuentro con jóvenes beneficiados de tres programas del gobierno destinados a ese sector de la sociedad, una de las prioridades del Plan Quinquenal de Desarrollo (2014-2019).

El escenario es una concreción de la voluntad de profundizar los cambios: el programa Casa Abierta, en la ex residencia presidencial, la enorme mansión en donde el gobernante y su esposa renunciaron a vivir y convirtieron en un lugar de encuentro y diálogo directo con la población y en un centro promotor de la cultura.

En una escena que ya es tradición de su mandato en sábados alternos, el líder de la nación, la primera dama y varios ministros desayunaron con el grupo de jóvenes en un ambiente de cordialidad familiar.

Son participantes y beneficiados de tres programas gubernamentales para la juventud: Universidad en Línea, Educación a Distancia; Casa Joven, del Fondo Social de Vivienda; y la Planta de Ensamblaje un Niño, una Niña, una Computadora.

Son unas cuatro decenas de personas, pero el testimonio de una sola de ellas basta para ilustrar como el gobierno le ha hecho realidad a los jóvenes esa palabra tan llevada y traída que para algunos políticos es solo una trampa para cazar votos: oportunidades.

Se trata de Susana Patricia Elena Sibrián, una de las primeras en inscribirse en la Universidad en Línea y quien, con su bebita de siete meses en sus brazos, apenas puede sostener el micrófono.

“Soy madre soltera. La Universidad en Línea es una bendición, porque ya no lo hago por mí sino por mi bebé”, dijo.

Susana enfatizó: “Ser una profesional ya no es un sueño, es un reto. Sé que lo voy a lograr, porque quiero darle un futuro mejor”. A esa altura de sus palabras, la voz se le quebró por el llanto, emocionada por ilusiones sobre el destino de la criaturita que aprieta contra su pecho.

“Muchas gracias, señor Presidente, porque de esta manera usted está cumpliendo una de las promesas de su campaña”, concluyó.

Otros dos jóvenes. Mónica Martínez y Francisco Carranza, hicieron públicas su gratitud por los beneficios de otro programa, Casa Joven, del Fondo Social para la Vivienda.

El presidente de la institución, Tomás Chévez, explicó que en su primer año de vigencia el programa ha entregado para la adquisición de casas mil 531 créditos a bajas tasas de intrés por un monto total de 29,5 millones de dólares a personas de 18 a 25 años, en un hecho nunca visto antes en El Salvador.

También dieron testimonio de la nueva realidad de El Salvador miembros del equipo técnico de la primera Planta de Ensamblaje de Computadoras creada en el país, la cual suministrará los equipos necesarios para el programa presidencial “Una Niña, Un Niño, Una Computadora”.

Uno de ellos, el ingeniero Ricardo Sosa, recordó que la planta, inaugurada el pasado 27 de enero, es única en el país y Centroamérica. Tiene una capacidad de ensamblaje de 100 computadoras portátiles al día y 24 mil al año, con los más altos niveles de calidad.

El presidente Sánchez Cerén resaltó durante el programa Casa Abierta la importancia de la educación, la cultura, la inclusión y la equidad social, la necesidad de las transformaciones, con la confianza de “que la gran mayoría de jóvenes de nuestro país es talentosa, trabajadora, emprendedora”.

Esa convicción es parte de sus meditaciones publicadas en 2012 en un libro titulado “El país que quiero”.

“Visualizo a la juventud como el motor de un país inserto en la modernidad y el progreso, como la fuerza motriz de una sociedad más solidaria y justa”, escribió.

Hoy, los programas del gobierno en favor de ese sector social, que significa más del 24 por ciento de la población del país, confirman su proclama de entonces: Es la hora de la juventud.