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Por Roberto Ladino, periodista de Casa Presidencial

Técnico en Inversión Pública


 

La iniciativa pública-privada mas innovadora y con mayor proyección social en el país es la modernización del transporte público con el proyecto del nuevo Sistema de Transporte para el Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS).

A pesar de todos los obstáculos, el proyecto ha avanzado en el último año a punto de convertirse en un hito que será el punto de quiebre entre el caos y el orden, entre el atraso y la modernidad. Su impacto no solo recae en el transporte sino también en la seguridad, el medio ambiente y la salud.

Por eso es evidente que los ataques al proyecto solo pueden provenir de quienes tienen intereses mezquinos, indistintamente sean estos las pandillas, crimen organizado, buseros o políticos, quienes ven amenazados sus intereses particulares y prefieren que el país quede anclado en el pasado, a costa del bienestar de la población y el desarrollo del país.

Los ataques a la modernización del transporte público pretenden hacer fracasar un proyecto que impactará positivamente la vida de al menos medio millón de habitantes y con impactos positivos secundarios en alrededor de 2 millones de personas que viven y trabajan en San Salvador, Soyapango, Ilopango, San Martín y alrededores.

Los beneficios pueden enumerarse desde la rapidez, comodidad y seguridad para el usuario a un precio accesible (este fue un punto de ataque de los opositores, hasta que la realidad les demostró lo contrario), además de beneficios ambientales al contar con unidades que reducirán de manera drástica la contaminación (los BRT tienen Motor Euro III y Euro V, de baja emisión de gases, amigables con el ambiente, utilizan combustible de 500 partículas de azufre por millón (ppm), mientras que el que consumen los buses del sistema tradicional son de 5,000.

Un estudio de la CEPAL, citando datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), destaca que la contaminación de las emisiones de los buses en El Salvador ha estado causando efectos adversos en la salud de la población: mortalidad de adultos, bronquitis aguda en menores de 15 años, bronquitis crónica en adultos, incremento de admisiones hospitalarias por afecciones respiratorias y aumento de accesos de asma, todo lo cual redunda en pérdida de días laborales y escolares, además de gastos de gastos de atención médica.

La modernización del transporte público también contribuirá con la seguridad, se sabe que el desorden es un factor que favorece al crimen. El desorden favorece la inseguridad y la impunidad.

Beneficia al sector de personas con discapacidades al contar Accesibilidad Universal, pues la infraestructura y las modernas unidades son accesibles y también favorece a toda la población en general, cuyos movimientos son más fáciles en un ambiente sin gradas, brechas, huecos u obstrucciones, con lo cual se reducen las posibilidades de accidentes. 

Los ataques al Sistema Metropolitano del Transporte Público de San Salvador (SITRAMSS) pretenden desbaratar un proyecto que está transformando el transporte público en el país, cuyos beneficios ya empezaron a testimoniar los miles de usuarios diarios

El estudio “Modernización del transporte público: Lecciones aprendidas de las mejoras en los principales sistemas de autobuses de Latinoamérica y Asia”, publicado en 2010 por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por su sigla oficial en inglés) es un análisis comparativo del desempeño de 13 sistemas de autobuses de ciudades tales como Bogotá, São Paulo y Santiago, Yakarta y Beijing modernizados en la última década. La mayoría de las mejoras en los sistemas de autobuses de las ciudades de Latinoamérica y Asia examinadas en el presente trabajo han tenido consecuencias positivas.

Según este estudio, los proyectos como el SITRAMSS han mejorado las condiciones de viaje para los usuarios y elevado la calidad y el desempeño del transporte público, particularmente en cuanto a servicios más rápidos y eficientes.

También han obtenido beneficios ambientales y sociales: a medida que aumenta la eficiencia, los sistemas han reducido el consumo de energía y las emisiones de contaminantes, además por el ya señalado uso de combustible con bajas cantidades de partículas de azufre.

Los buses BRT (Bus de Transito Rápido), con capacidad de transportar por unidad a más de 160 pasajeros de forma cómoda en cada viaje, cuentan con un sistema de Alcotest que evalúa a los conductores para corroborar que no manejen en estado de ebriedad o bajo los efectos de drogas.

Además poseen un sensor que impide al conductor arrancar la unidad si tiene las puertas abiertas. Asimismo cuentan con gobernadores de velocidad que tienen la función de establecer el rango de velocidad con los que cada unidad debe ser conducida, el cual oscila entre los 22 y 25 Kilómetros por hora.

Es indudable que este sistema de transporte le trae muchos beneficios a la ciudad y a la población en general, los cuales han empezado a experimentar los miles de usuarios que ya lo utilizan, quienes destacan beneficios como la rapidez, comodidad y confort, accesibilidad universal y el trato humano digno.

Las primeras fases del SITRAMSS han sido un éxito, a pesar de contar solo con 37 unidades. La primera sin pasajeros inició en enero de este año, luego se ejecutó la segunda fase con pasajeros, pero de manera gratuita; y la tercera fase se implementó a inicios del mes de mayo con el cobro de la tarifa autorizada en el tramo de Soyapango a El Salvador del Mundo.

Sin embargo, para que el Sistema Integrado de Transporte brinde a plenitud sus beneficios es necesario que esté funcionando al 100% y para eso aún falta que se tenga las 208 unidades necesarias para atender la demanda. De acuerdo a las proyecciones de la Unión de Empresas SITRAMSS en enero de 2016 se completará la flota.

Según el estudio del Instituto de Recursos Mundiales, el desafío común más crítico de los Sistemas de Buses de Tránsito Rápipo es “mantener la calidad de la operación con una tarifa accesible. En varios sistemas, la sostenibilidad financiera está comprometida por el bajo nivel de tarifas a los usuarios, en especial cuando estas son definidas por las autoridades políticas sin adecuado respaldo técnico”.

En nuestro país tenemos otro desafío: proteger el proyecto de quienes pretenden hacer fracasar este nuevo y exitoso modelo de transporte; pero sus mejores defensores son los usuarios que ya comprobaron sus bondades como lo demuestran los sondeos de opinión.

El gobierno salvadoreño le apuesta a este modelo porque el transporte público debe tener prioridad sobre el individual, respondiendo al interés común de los ciudadanos, según lo mandata el espíritu de la Constitución y porque una ciudad donde el automóvil privado determine la movilidad y forma urbana no es viable ni social, ni económica y mucho menos ambientalmente; pero además porque beneficiará a toda el área metropolitana de San Salvador con un mejor tráfico tanto para el transporte público como para el privado.