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  • Continuar el cambio es una tarea permanente. El Gobierno evaluó y el Presidente decidió; sin embargo, el reto también está en la esfera del partido, de la nueva bancada legislativa y de nuestros alcaldes.

Tras 15 largos días de espera, desde las pasadas elecciones del 4M, con el reciente anuncio presidencial por fin se dilucidaron los primeros cambios en el gabinete de Gobierno. A la luz de los nombres y cargos anunciados es evidente que no es una solución cosmética, las sustituciones abarcan áreas medulares de la gestión gubernamental, aunque es previsible que desde la perspectiva de otros sectores la demanda de nuevos cambios siempre será insaciable. Esta prerrogativa estará abierta en procura de un mejor desempeño.

Los nuevos nombramientos deberán estar acompañados de sendos virajes en políticas públicas que vayan al encuentro de la demanda ciudadana de una gestión más efectiva, que siempre ponga en el centro el interés de amplios sectores. Por supuesto, será indispensable también un giro significativo en el estilo de gobierno que debe estar marcado por resultados concretos, por una mayor cercanía y trato cálido con la gente, y sobre todo por la austeridad, sencillez y honradez.

La nueva designación para la Secretaría Técnica y de Planificación, un área tradicionalmente vinculada al seguimiento de la gestión económica de gobierno, está relacionada con la necesidad de mejores resultados y un mayor crecimiento económico que produzca nuevos empleos, ademas de una mayor supervisión y celo en la toma de decisiones de impacto para la población.

Esta es una de las mayores exigencias para el desempeño del gabinete económico, reto que requiere mucha armonía para obtener mayores resultados de la inversión gubernamental y privada; en este sentido, las credenciales del vicepresidente Oscar Ortiz, nombrado en esta función, cuentan con una exitosa solvencia en su paso por diferentes áreas.

El nombramiento de una figura experimentada como Roberto Lorenzana en la función de Secretario de Comunicaciones y Gobernabilidad, es sin lugar a dudas un giro esperanzador considerando su destacada experticia como hábil negociador de los más importantes acuerdos de este gobierno. Por su trayectoria Roberto es uno de los más añejos y dignos relevos para continuar la brillante labor en materia de gobernabilidad y acuerdos políticos que en su tiempo hizo Hato Hasbun, mítica figura de gran estatura y talla política con una nítida hoja de servicio público. Además, es un diestro comunicador, cualidad importante sobre todo cuando las comunicaciones en general han sido consideradas desde el inicio de este gobierno como un talón de Aquiles, especialmente por la gran cantidad de obras ejecutadas y difundidas de manera insuficiente.

Entre las novedades y sorpresas que traen estos cambios está el nombramiento para el Ministerio de Hacienda, confiado a un joven profesional, decisión probablemente inesperada para la opinión más general. A Nelson Fuentes ya lo veíamos brillar nomás asomó la cabeza en distintos espacios de comunicación, foros académicos, organismos internacionales; explicando con gran sencillez, mucho aplomo, dominio técnico y profundidad, intrincados problemas hacendarios relacionados al sistema de pensiones y de finanzas públicas. Desde el inicio mostró la talla de su sólida formación académica, lucidez y considerable experiencia en la materia, además de suficiente manejo público, hasta hoy una marcada carencia que esperamos se pueda superar. Éste es un nombramiento realmente novedoso y esperanzador, ojalá marque precedente para seguir buscando capacidades frescas, jóvenes y calificadas, que combinen armónicamente con la experiencia de figuras veteranas.

El viraje del anuncio en la cartera de economía refleja el interés gubernamental de reorientar la función atendiendo en mayor medida amplios sectores productivos emergentes que no estaban suficientemente representados y atendidos, más bien estaban excluidos por los énfasis impuestos desde esta cartera. El nombramiento de la doctora Luz Estrella Rodríguez reivindica ese sentimiento y coloca el reto de crecer en armonía, equilibrando la diversidad de intereses de la esfera económica, materializando el crecimiento en más empleos y mejores condiciones de vida.

En ese mismo tenor, es alentador el nombramiento del nuevo Presidente de ANDA, institución que ha estado permanentemente en el ojo del huracán con muchas críticas por deficiencias y excesos en la facturación, servicio y atención pública; además, es un tema sensible en el marco de la compleja vulnerabilidad del país. Felipe Rivas, muy destacado en su labor como director del Fovial, bajo cuya conducción es una de las instituciones mejor calificadas en la administración de recursos y efectividad en resultados, y que ha puesto la red vial del país en primera línea del desarrollo regional, refleja el serio interés del presidente Sánchez Cerén en mejorar el servicio público más demandado por los consumidores salvadoreños

Continuar el cambio es una tarea permanente. El Gobierno evaluó y el Presidente decidió; sin embargo el reto también está en la esfera del partido, de la nueva bancada legislativa y de nuestros alcaldes, cada uno desde el lugar que nos corresponda debemos asumir la responsabilidad de ser agentes de cambio con resultados concretos, una estrecha y cálida relación de atención y compromiso con el pueblo, con mayor vigilancia de la conducta ética, ante una ciudadanía cada vez más empoderada y exigente. El Salvador cambió, nosotros somos parte de ese cambio que inició en 2009 y no debemos retroceder.