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Un saludo fraternal a cada uno de ustedes y sus familias.

Me dirijo a ustedes en esta ocasión para hacer pública una decisión que tendrá un profundo impacto en el desarrollo y progreso presente y futuro de nuestro país.

Cumpliendo las promesas que expresé en el discurso inaugural de mi mandato, los esfuerzos de mi gobierno se han orientado a generar las condiciones y resultados que transformen la situación nacional hacia un nivel de vida digno para cada uno de ustedes y sus familias.

Previo a este anuncio, hemos hecho una cuidadosa revisión de nuestra situación interna y externa con miras a lograr los objetivos nacionales, realizamos  consultas con diversos sectores del país, además de tener en cuenta los desafíos de nuestra realidad histórica y la visión del presente y futuro de las nuevas generaciones.

 

Queridos compatriotas,

Después de este cuidadoso análisis, anuncio que mi Gobierno ha tomado la decisión de romper las llamadas relaciones diplomáticas mantenidas hasta este día entre la República de El Salvador y Taiwán y establecer relaciones diplomáticas entre la República de El Salvador y la República Popular China.

Este día hemos comunicado formalmente a la parte de Taiwán estas decisiones.

La República de El Salvador se suma a otros 177 países que han aprobado la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU que reconoce la existencia de una sola China, que el Gobierno de la República Popular China es el único legítimo en representación de toda China y que Taiwán forma parte inalienable del territorio chino.

De manera simultánea a este anuncio, el canciller Carlos Alfredo Castaneda Magaña, junto con el Primer Designado a la Presidencia de la República, Medardo González Trejo, y el Secretario para Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia, Francisco Rubén Alvarado Fuentes, se encuentran en Beijing cumpliendo misión oficial, anunciando la firma de un Comunicado Conjunto con representantes de aquella nación sobre el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Estamos convencidos que este es un paso en la dirección correcta, que corresponde a los principios del derecho internacional, de las relaciones internacionales y a las tendencias ineludibles de nuestra época.

Permitirá además grandes beneficios para el país y brindará extraordinarias oportunidades a nivel personal a cada uno de ustedes.

La República Popular China es la segunda economía del mundo, en permanente crecimiento, y los desarrollos logrados en diversos campos le permiten posicionarse entre los países más exitosos.

Esta nación desempeña un gran papel en la salvaguardia de la paz mundial y la promoción del desarrollo compartido a través del fomento en países como el nuestro la cooperación sur-sur.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países impulsará decisivamente el diálogo político, la coordinación en asuntos internacionales y la cooperación en beneficio mutuo.

En lo inmediato, se procederá a la instalación del diálogo entre representantes de ambos países a fin de identificar potencialidades y acciones concretas en áreas de comercio, inversión, desarrollo de infraestructura, cooperación científica, económica y técnica, en salud, educación, turismo, apoyo a la micro y mediana empresa.

En todos estos sectores se abrirán amplias oportunidades productivas y de comercio que generarán beneficios tangibles a toda la población.

Mi Gobierno también gestionará junto con el Gobierno de la República Popular China arreglos para trasladar a los actuales y próximos becarios nuestros en Taiwán a la República Popular China, asegurando sus oportunidades de estudio en universidades de primera calidad en esa nación.

Asimismo coordinaremos con el Gobierno de la República Popular China ayuda humanitaria a los agricultores afectados por la sequía en nuestro país.

Confiamos que esta decisión será asumida con visión constructiva y manejada dentro del respeto y la dignidad que corresponde a las relaciones entre las naciones.

Salvadoreños:

Nuestro pueblo tiene una historia de lucha por un futuro mejor. Asumimos los desafíos con la confianza en que nuestras decisiones traerán bienestar a nuestro pueblo y nos empeñaremos porque el esfuerzo produzca los frutos anhelados. Continuaremos trabajando para lograrlo.

Dios nos bendiga a todos y todas.