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Querido pueblo salvadoreño:

Una vez finalizado el periodo vacacional de Semana Santa, me dirijo a ustedes para compartir importantes decisiones para enfrentar uno de los problemas que más preocupa a la familia salvadoreña: la seguridad ciudadana.

Primero, quiero felicitar y reconocer la extraordinaria labor de la PNC y la Fuerza Armada, que con su esfuerzo nos garantizaron una vacación segura y tranquila.

Las medidas que estamos tomando responden a un solo objetivo: garantizar a toda la población la seguridad y tranquilidad, factores indispensables para el progreso de El Salvador.

Quiero reiterar mi firme compromiso de seguir trabajando por el bienestar de todas y todos, con la confianza en que juntos podemos construir un país en paz, con justicia y en convivencia armoniosa.

Las bandas criminales han cometido horrendos asesinatos que nuestra sociedad no puede tolerar.

Estos criminales han llegado a extremos de salvajismo y pérdida de toda sensibilidad humana, asesinan niñas y niños, estudiantes, mujeres embarazadas, religiosos, ancianos y hasta personas con discapacidad.

Tanta crueldad contra nuestro pueblo no puede continuar, le pondremos fin con la fuerza de la justicia, con absoluta determinación.

Ante esta violencia irracional estamos obligados a pasar a otro nivel de respuesta, a tomar medidas urgentes, de carácter extraordinario, con el fin de garantizar seguridad y tranquilidad a todos los salvadoreños.

El compromiso de mi Gobierno es con las víctimas, con nuestra niñez y juventud, con cada familia del país, con toda la sociedad, con todos los hombres y mujeres que queremos tranquilidad y una sana convivencia.

Como Gobierno vamos a garantizar el respeto a los derechos humanos y a las libertades que nuestro pueblo conquistó en largos años de lucha.

Esos logros ahora se ven amenazados por el temor y la violencia que generan estos asesinos, y por una cultura de indiferencia y de intolerancia.

Estamos en la obligación de hacer uso de la fuerza que nuestro ordenamiento jurídico confiere al Estado, eso sí, sin abusos y con el pleno respeto a los derechos humanos

Nos asiste la justicia, la razón y el profundo amor de nuestro pueblo por la vida.

Mantenemos nuestra posición: con estos crueles criminales no es posible tener una actitud de tolerancia.

Las comunidades, barrios y colonias, las familias, las trabajadoras y trabajadores honrados, están cansados y agobiados por estas bandas criminales que no entienden otro lenguaje que el de la violencia.

Es a partir del agravamiento de esta situación, que ordené esta semana al Ministro de Justicia y Seguridad, la inmediata vigencia de la Declaración de estado de Emergencia en los siete centros penales, donde se concentra el mayor número de miembros de pandillas.

Esta medida en ejecución, es la primera de un proceso mayor de estricto control, vigilancia permanente, registros constantes y traslados penitenciarios.

Este mecanismo solo se extiende por quince días prorrogables, por lo que necesitamos aplicar la segunda fase de medidas para prolongar su aplicación.

En esta siguiente fase, el día de mañana presentaremos el proyecto de Decreto a la Asamblea Legislativa que contiene las Disposiciones Especiales Transitorias y Extraordinarias en los Centros Penitenciarios y Granjas Penitenciarias.

Estas disposiciones tienen por finalidad adecuar la infraestructura, asegurar la eficacia del sistema y proteger a la población de manera permanente de las acciones delictivas que se originan desde los centros penales.

El decreto legislativo nos dará mejores herramientas para detener todo acto criminal que surja desde el interior o fuera de los centros penitenciarios.

Incluye medidas como la restricción o limitación de la libertad ambulatoria, la restricción o suspensión de visitas por el tiempo que sea necesario, y la suspensión y destitución de empleados que vulneren la administración de los penales.

El decreto establece también el corte de las telecomunicaciones en los espacios físicos donde están ubicados los centros penitenciarios.

Esperamos contar con el apoyo de las empresas telefónicas, y la comprensión de las comunidades cercanas que pueden ser afectadas.

No olvidemos que ante todo está la búsqueda del bien común.

Es momento de actuar juntos ante un desafío sin precedentes.

Por ello, llamo a la Asamblea Legislativa, al Órgano Judicial, a la Fiscalía General de la República, y a todas las instituciones a centrar su atención en el clamor de las víctimas y en la construcción de un El Salvador Seguro.

Adicional a esta segunda fase de medidas, mi gobierno prepara un conjunto de acciones de mayor cobertura para reforzar el control del territorio, mejorar la capacidad de respuesta y golpear directamente a estos grupos criminales.

Vamos a realizar un mayor despliegue de nuestras fuerzas armadas en todo el territorio nacional.

He ordenado al Ministro de Defensa agilizar el proceso para convocar y contratar a mil efectivos, de la reserva experimentada del ejército, para actuar en funciones especiales.

Emplearemos todos nuestros recursos logísticos para contribuir al éxito del control del territorio.

Nos proponemos reforzar el acompañamiento de la Fuerza Armada en el despliegue territorial de la Policía Nacional Civil.

Estamos preparando otras medidas que comunicaremos en el momento oportuno.

Nuestro país demanda hoy respuestas efectivas.

Invito a toda la población a continuar brindando su apoyo y confianza en la institucionalidad del país.

Es tiempo de unirnos y actuar juntos.

Los criminales le han impuesto a nuestro pueblo un alto costo no solo en vidas y sufrimiento, sino también en recursos que podrían ser destinados a la salud, la educación, a generar empleos, que son prioridades de mi gobierno.

La lucha contra el crimen requiere recursos; sin embargo, es doloroso constatar que desde hace más de un año la Sala de lo Constitucional mantiene paralizados 900 millones de dólares en bonos.

En este momento hay en la Asamblea Legislativa una petición de mil 200 millones de dólares y para la cual esperamos que la oposición dé sus votos.

Recordemos que todos estos recursos son importantes para el efectivo accionar del Estado y echar andar estas y otras medidas que nos ayuden a garantizar integralmente la seguridad a la población.

Querido pueblo salvadoreño:

Mi gobierno asume con responsabilidad el combate contra la criminalidad.

No daremos tregua a los criminales.

No vamos a retroceder.

Nuestro compromiso es garantizar la seguridad y tranquilidad en todo el país.

No voy a descansar hasta ver que en nuestro querido El Salvador, tierra de gente trabajadora, el pueblo de Monseñor Romero, viva con justicia y paz.

Unidos todos, gobierno y demás órganos del Estado, la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada, y sobre todo, con el pueblo, ganaremos esta batalla de amor por la vida, la tranquilidad de la familia salvadoreña, su felicidad y prosperidad.

Que Dios bendiga a nuestro país
Buenas noches.